¿Sudas demasiado? No te preocupes porque tiene solución

La sudoración no es mala, aunque sí puede resultar molesta, e incluso avergonzar a quien la padece en exceso. No obstante, hoy en día son numerosos los tratamientos disponibles para poder erradicar este fenómeno, habitualmente incómodo para la calidad de vida de quien lo padece.
Lo primero, hay que saber que sudar no es malo, sino que es importante para nuestro organismo. Cumple concretamente una función: sudamos para controlar nuestra temperatura, y además es nuestra primera barrera de defensa cutánea.
Ahora bien, si sudamos más de la cuenta, hasta el punto de que pensamos que realmente se trata de algo patológico puede deberse a varios factores: infecciones, alteraciones endocrinas, o problemas metabólicos, entre otros.
Además, esta transpiración excesiva, conocida como ‘hiperhidrosis’, puede ser focal o difusa, es decir, afectar a todo el organismo (hiperhidrosis generalizada), o a zonas concretas del mismo (hiperhidrosis focal).
Qué hacer antes la sospecha
Con ello, y ante síntomas de sudoración excesiva; vamos, si sospechamos de que lo que sudamos no es normal, la primera valoración la debe realizar un equipo de dermatología que, de manera individual, valorará el caso clínico y determinará sin son necesarias pruebas complementarias, así como un abordaje para su solución.
Principalmente, las regiones corporales afectadas por esta sudoración excesiva son las axilas y palmas de las manos y de los pies; aunque existen algunas diferencias entre hombres y mujeres: Mientras ellos presentan casos de sudoración excesiva en la zona craneofacial y torácica; las mujeres afectadas por este trastorno se caracterizan por una sudoración excesiva en las axilas y en el abdomen.
Este fenómeno, conocido como hiperhidrosis como hemos contado, consiste exactamente en el exceso de sudoración en determinadas partes del cuerpo. Ahora bien, no hay que olvidar que en la mayor parte de los casos provoca en el paciente una afectación emocional, e incluso una limitación social y/o laboral.
Los tratamientos hoy en día disponibles
Es por ello por lo que ante la mínima sospecha lo idóneo es siempre consultar con un especialista; siendo en este caso el más indicado el dermatólogo, conocedor de los tratamientos disponibles para la hiperhidrosis.
Principalmente, encontramos dos tratamientos indicados para este tipo de pacientes. En primer lugar, las infiltraciones de toxina botulínica, empleadas principalmente en casos de hiperhidrosis axilar, y que presentan buenos resultados; pero deben repetirse aproximadamente cada 6 meses para mantener el control de la sudoración. Una de las principales ventajas de esta terapia es que este procedimiento se realiza de manera ambulatoria, y el paciente puede realizar vida normal tras finalizar el proceso.
En segundo lugar, y ofreciendo unos resultados inmediatos y definitivos, encontramos la simpatectomía. Se trata de una cirugía mínimamente invasiva, mediante la cual se cauterizan los nervios del sistema nervioso simpático, encargados de transmitir las señales nerviosas que desencadenan la sudoración.
Esta intervención implica una hospitalización de 24 horas y presenta unas tasas muy bajas de complicación. La recuperación postquirúrgica es sencilla y rápida, y la única precaución a seguir es evitar realizar actividad física exigente en los días posteriores a la cirugía.

