Cómo afectan los residuos al cambio climático

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Las políticas europeas consideran la gestión de residuos como un instrumento de actuación contra el cambio climático, ya que una buena separación de residuos puede reducir la emisión de gases de efecto invernadero (GEI). En 2021, el índice de recogida selectiva de los residuos municipales en Catalunya ha sido de un 46,6% de los residuos generales. Se trata del índice más elevado alcanzado hasta ahora en el territorio, pero no cumple con el objetivo de la Unión Europa para el 2020, que exige que la cifra llegue al 50%. De hecho, la Agència de Residus de Catalunya estima que solo se captan el 33% de residuos de la fracción orgánica generada, el 26% de los plásticos y el 54% del papel y el cartón generado.
Más allá de que Catalunya cumpla con los objetivos europeos de reciclaje, la principal razón para reciclar y separar correctamente los residuos tiene que ser el compromiso por frenar la crisis medioambiental y por promocionar una gestión sostenible del territorio. Es por eso que la nueva campaña de l’Agència de Residus de Catalunya, “10 anys després, reciclem més!”, incide de una forma positiva en continuar el camino hacia una mejor y mayor separación de residuos.
Los gases de efecto invernadero
La jerarquía de gestión de residuos pretende favorecer la prevención de residuos y el máximo aprovechamiento de materiales y energía de los residuos y limitar la eliminación vía depósitos controlados- instalaciones de tratamiento que se encuentran al final de la cadena de gestión de los residuos-. Estos depósitos son los responsables de la gran mayoría de las emisiones de gases de efecto invernadero en Catalunya (74%, en el año 2018), vía la generación del gas metano, que tiene un potencial de calentamiento global muy superior al del CO2.
Por otro lado, se estima que el sector de residuos genera el 5% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero de Catalunya. Estas emisiones provienen principalmente de la degradación de residuos de depósitos controlados. Este sector generó 2.291 millones de toneladas de CO2.
No es casual que las políticas europeas entiendan el sector de la gestión de los residuos como un agente importante para luchar contra el cambio climático. Si prevenimos la generación de residuos, reparamos y reutilizamos los productos y, cuando finalmente sean residuos, los recogemos selectivamente para su posterior reciclaje, evitaremos un enorme volumen de emisiones de GEI.
En ese sentido, la jerarquía de residuos sitúa la prevención como objetivo primordial para la gestión de residuos insistiendo en una idea: el mejor residuo es aquel que no se genera. Por eso es importante trasladar a los ciudadanos y ciudadanas que, cuantos menos residuos generemos, más fácilmente podremos gestionar aquellos que no podemos evitar. Otra de las opciones que remarca la campaña es que, si no podemos eludir la generación de residuos, podemos recurrir a la reutilización de los productos para así alargar su vida útil.
