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Se acercan las aventuras de John Carter

Disney saca a la luz un macroclip sobre su nueva superproducción en el que el protagonista lucha contra dos monos blancos gigantes

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Disney sigue preparando el estreno de su nueva superproducción, John Carter. Por ello, ha publicado un nuevo vídeo de casi cinco minutos en los que el protagonista de la mastodóntica película se bate contra dos monos blancos.

La película, que se estrena la semana que viene en España, narra la historia de un veterano de guerra, ex militar capitán John Carter (Taylor Kitsch), quien inexplicablemente es transportado hasta a Barsoom, un planeta exótico y misterioso que nosotros conocemos como Marte.

Allí, pese a su reticencia, se verá inmerso en un conflicto de proporciones épicas con los habitantes del planeta, entre los que se encuentran Tars Tarkas (Williem Dafoe) y la cautivante Princesa Dejah Thoris (Lynn Collins). En un mundo al borde del colapso, Carter redescubrirá su humanidad al advertir que la supervivencia de Barsoom y su gente está en sus manos. 

En este clip podemos ver al protagonista preso y lanzado a la arena de un circo donde, como si de la época de los romanos se tratara, tendrá que enfrentarse a terribles criaturas. Pero ni el público ni sus adversarios son de este mundo, así que Carter tendrá que luchar contra los monos blancos, dos bestiales criaturas de cuatro brazos y fauces monstruosas que poco o nada tienen que ver con los simios a los que estamos acostumbrados en la Tierra.

Un extenso clip en el que tras esta lucha inicial encontraremos diversos fotogramas de esta cinta, cuyo estreno coincide con el centenario de la novela épica de acción y aventuras en la que se basa, escrita por Edgar Rice Burroughs y titulada Una Princesa de Marte. Una obra que sirvió de inspiración a cientos de historias de ciencia-ficcion posteriores y que tuvo continuidad en otros diez libros escritos por el propio Burroughs.

La cinta está dirigida por Andrew Stanton, ganador de dos Oscar por Wall-E y Buscando a Nemo, y su coste de producción ha superado los 250 millones de dólares, lo que la convierten en una de las películas más caras de este año.