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Alice Rohrwacher: "El mundo está a punto de acabarse"

La cineasta italiana desmitifica en 'El país de las maravillas' la vida en el campo y revela un mundo inculto y machista, en el que hay explotación infantil y enormes dificultades económicas. Con destellos de un ambiente onírico de tintes fellinianos, el filme se alzó con el Premio del Jurado en Cannes y con el Especial del Jurado y el de Mejor Actriz, en Sevilla.

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Un momento durante el rodaje.

MADRID.- La cineasta italiana Alice Rohrwacher echa mano de su propia experiencia vital para destapar la mentira instalada alrededor de la vida rural y su supuesta tranquilidad y pureza, y para sentenciar el final de un estilo de vida, al menos en el entorno del campo italiano. Gran Premio del Jurado en Cannes y Premio Especial del Jurado y Mejor Actriz en el Festival de Cine Europeo de Sevilla, su película El país de las maravillas es una historia de mujeres y de la feminidad, desde la que denuncia la existencia de un mundo machista, sin cultura, donde hay explotación infantil y en el que se difuminan más y más las identidades. Y todo ello desde una historia en la que, a pesar de todo, hay mucho amor. Crónica de las contradicciones del ser humano.

Una sorprendente debutante, la adolescente María Alexandra Lungu, da vida a Gelsomina, la primogénita de la familia protagonista (un hombre y seis mujeres). Es la persona sensata del clan y la más trabajadora. En ella descarga casi toda responsabilidad el padre, un tipo que a menudo parece un animal protegiendo su guarida y a sus crías, un individuo violento en sus silencios, un disminuido emocional incapaz de transmitir naturalmente sus afectos, pero que se esfuerza por preservar a los suyos de la amenaza del fin del mundo que avanza desde la ciudad.

La llegada de un equipo de televisión a la zona -con una Monica Bellucci al mismo tiempo divina y terrenal-, el universo de las abejas y la miel y la aparición en escena de un camello permiten, además, que Alice Rohrwacher derrame una poética de tinte fellinianos sobre su historia, haciendo de ésta una película genuinamente italiana.

La película retrata un mundo rural donde hay amor familiar, pero también hay trabajo infantil, machismo…

Es un mundo de contradicciones. La incultura, el trabajo infantil… están en la mirada de quien ve la película. Sí, en el campo los niños trabajan, pero están bien o, por lo menos, no están peor que otros niños que viven sobreprotegidos. Tal vez, lo contrario. El padre de esta película hace mucho ruido, pero no ejerce una violencia psicológica como sí hacen otros padres de modales más educados. Por eso digo que es una película de las contradicciones, una historia en la que hay ternura y vitalidad. Porque los buenos no hacen siempre cosas buenas y los malos no hacen siempre cosas malas.

"Es una película de las contradicciones. Hay ternura y vitalidad. Porque los buenos no hacen siempre cosas buenas y los malos no hacen siempre cosas malas"

La estructura es casi de fábula, ¿era la intención?

Sí. Esta es una tribu familiar donde hay dos personajes principales, el padre y la hija mayor, que es la princesa heredera. Y yo hago un cuento de hadas alrededor de estos dos personajes.

Un cuento de hadas un poco negro, porque en el fondo ¿no está hablando del final de un mundo?

Sí, aunque más bien de lo que habla la película es de que el mundo está a punto de acabarse, porque está a punto de acabarse. Y para contar eso yo intento también acabar con la narración, destruirla amablemente, con personajes que no sirven para nada…Cuando preparas una película todas las preguntas son sobre los elementos narrativos y no sobre los visuales, y, sin embargo, una película tiene sentido por sus imágenes.

Un fotograma de la película 'En el país de las maravillas'

No hay una narrativa convencional y sí hay una poética muy singular. Ello da sensación de que ha hecho una película libre, ¿hay que trabajar mucho para conseguir esto?

Muchísimo. Sucede algo absurdo y es que a veces lo que está más trabajado parece lo más espontáneo. El resultado es como si hubiera hecho muchos ensayos y de ellos hubiera conseguido crear un mundo, como si hubiera hecho un documental de la ficción. Cuando trabajamos somos como funambulistas. Ellos hacen algo sencillísimo, andar, pero tienen que tener concentración máxima y control de los músculos de su cuerpo, y no se tiene que ver el esfuerzo. Y si te caes, te matas
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El país de las maravillas lleva el sello de un cine inconfundiblemente italiano ¿está de acuerdo?

Sí. A lo mejor es porque yo tuve que elegir de niña entre la nacionalidad italiana y la alemana y, desde luego, no tuve duda. A lo mejor, si tienes que elegir, lo tienes más claro, no es algo automático y se manifiesta más la identidad.

"Cuando trabajamos somos como funambulistas. Ellos hacen algo sencillísimo, andar, pero tienen que tener concentración máxima y control de los músculos"

¿Por qué ha rodeado de mujeres al hombre de esta familia?

Es un hombre bruto, tosco. Rodeado de mujeres se comprende mejor su rudeza y la soledad que siente. Quería aislarlo para eliminar cualquier tipo de juicio. Es un animal humano, rodeado de mujeres, que puede equivocarse. Siempre está buscando un aliado que jamás encuentra. Todos los hombres que se va encontrando, sus vecinos… son incluso peor que él.

En el Festival de Cannes, donde ha ganado el Premio Especial del Jurado, solo competían en la sección oficial dos directoras…

Pero si empezamos a hablar diciendo que una película es de una mujer, tendríamos que decir que una película es de un hombre y preguntarnos por el ojo masculino y por su sensibilidad… Entonces veríamos lo absurdo de esta situación…

No le pregunto por la mirada de cada persona, sino por la situación de la mujer en la industria del cine.

Bueno, es normal, es lo que hemos visto desde que éramos niños, siempre ha pasado esto. En el colegio siempre había un niño que era el más antipático, pero era el que conseguía estar más cerca de la calefacción. El mundo es injusto y hay que luchar, no hay que quejarse. Cada límite, cada obstáculo, debe convertirse en una fuerza.