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Antonio Banderas, premio a mejor actor en el Festival de Cannes

La Palma de Oro fue a parar al surcoreano Bong Joon-Ho por 'Parasite'. Como mejor película de la sección Una cierta mirada, la segunda en importancia del festival, han elegido 'Beanpole', del ruso Kantemir Balagov, "por su maestría formal y estética al servicio de una historia única de traumatismo después de la guerra".

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Antonio Banderas posa con el premio en Cannes.- EFE

Antonio Banderas se llevó este sábado el premio a mejor actor de la 72 edición del Festival de Cannes por su interpretación en Dolor y gloria, de Pedro Almodóvar. Banderas, de 58 años, se convirtió así en el sexto actor español en conseguir el premio de interpretación en Cannes.

Subiendo casi a gatas y a cámara lenta las escaleras del escenario del Gran Teatro Lumière, un exultante Banderas señaló, nada más recoger el premio, que le gustaría hablar en español porque recibía el reconocimiento por una película española y porque él representa al cine español.

El actor recordó los 40 años de carrera que lleva a sus espaldas y al agradecer el premio dijo: "En mi nombre y en el nombre de mi personaje". "Aunque el personaje se llama Salvador Mallo, no es ningún secreto que Salvador Mallo es Pedro Almodóvar", a quien conoció hace cuarenta años y con el que ha hecho ocho filmes.

"Le respeto, le admiro, le quiero, es mi mentor, me ha dado tanto en la vida que no tengo más remedio que dedicarle este premio", dijo Banderas, que recordó que los dos han recorrido mucha vida juntos. Y también han sufrido mucho, porque "hay mucho dolor detrás del trabajo de un actor, de un artista. Pero también hay noches de gloria, como esta. Hay que celebrarlo, festejarlo y decir algo que me sale del corazón, que lo mejor está aún por venir".

No ha sido el único galardón que ha recibido la cinta del manchego. La banda sonora compuesta por Alberto Iglesias ha ganado el premio a la mejor música original de las 21 películas de la sección oficial.

Es el premio Cannes Soundtrack, un galardón independiente, cuyo jurado está compuesto por 30 periodistas internacionales y que este año cumple su novena edición.

Un premio decidido en una votación del jurado, sin deliberación previa, y en el que se tienen en cuenta únicamente las composiciones originales y no las bandas sonoras compuestas por canciones ya conocidas, como precisaron este sábado a Efe fuentes de la organización.

Candidato tres veces al Óscar, Iglesias es el compositor español más reconocido en el mundo del cine y colaborador habitual de Almodóvar, con quien ha trabajado en todas sus películas desde La flor de mi secreto (1995).

El compositor guipuzcoano ha ganado diez Premio Goya a lo largo de su carrera y cinco de ellos fueron por composiciones para películas de Almodóvar. También cuenta con tres Premios del Cine Europeo y tres Platino del cine iberoamericano

Cannes despide una edición política y polémica

Cannes no sería Cannes sin su correspondiente dosis de polémica, y en esta 72 edición del festival cinematográfico, que dio su Palma de Oro al surcoreano Bong Joon-Ho por Parasite, política y sexo tuvieron tanto protagonismo como el cine mostrado en sus pantallas.

Bong cargó contra el clasismo con una potente comedia negra con tintes de drama social, y el abandono de las periferias llegó de la mano de Les misérables, del francés Ladj Ly, premio del Jurado ex aequo con la brasileña Bacurau, crítica a su vez con la situación en Brasil.

Los hermanos Jean-Pierre y Luc Dardenne se sumergieron en la radicalización de los jóvenes con Le jeune Ahmed, premio a la mejor dirección, y la senegalesa Mati Diop, obtuvo con Atlantique el gran premio del jurado por su mirada sobre la inmigración y fue la primera mujer negra en todo Cannes en lograr una distinción.

La alfombra roja se alzó además como escenario desde el que lanzar un mensaje al mundo: el argentino Juan Solanas, autor de Que sea ley, la tiñó de verde con su pañuelazo en favor del aborto legal, y los codirectores de For Sama, Waad al-Kateab y Edward Watts, la usaron para pedir el fin de la guerra en Siria.

La delegación colombiana, con Ciro Guerra y Franco Lolli en cabeza, reclamó justicia por el asesinato del cineasta Mauricio Lezama, y un beso en la boca entre las protagonistas de Adam, las marroquíes Loubna Azabal y Nisrine Erradi, saltó la frontera para provocar un escándalo en su país natal.

Nada comparable a los veinte minutos de sexo oral de Mektoub, My Love: Intermezzo, provocación sin argumento del tunecino Abdellatif Kechiche, o a la también explícita Liberté del español Albert Serra, premio especial del jurado de la sección Una Cierta Mirada.

A su pesar, el actor francés Alain Delon captó la atención tanto por la Palma de Oro honorífica como por la petición lanzada por una asociación estadounidense para que se la retiraran por sus declaraciones misóginas y racistas.

En un año en que Cannes se había esforzado a favor de la conciliación, con la apertura de su primera guardería, no pudo evitar que un fallo de comunicación hiciera que la directora británica Greta Bellamacina viera denegado su acceso al Palacio de Festivales por ir acompañada de su bebé.

Además, las promesas en favor de una mayor paridad no se cumplieron: de los 21 filmes en competición, solo cuatro estuvieron dirigidos por mujeres, y de ellas destacó, con el mejor guion, la francesa Céline Sciamma por Portrait de la jeune fille en feu.

Hubo casi más controversias que estrellas: el certamen empezó fuerte con Los muertos no mueren, del estadounidense Jim Jarmusch, pero desde la llegada de Bill Murray, Adam Driver o Selena Gómez la alfombra roja no volvió a vibrar hasta que Leonardo DiCaprio y Brad Pitt la revolucionaron con Érase una vez... en Hollywood.

Sylvester Stallone se ganó a la audiencia con una clase magistral, mientras que en la paralela Quincena de Realizadores el también estadounidense John Carpenter desgranó con buen humor los secretos de una carrera en la que se ha alzado como leyenda del terror.

Pero no solo las grandes estrellas acapararon los flashes: sorprendió con una muñeira –baile típico gallego– la española Benedicta Sánchez, protagonista de O que arde, con la que Oliver Laxe obtuvo el premio del jurado de Una Cierta Mirada, y el líder indígena Raoni pidió ayuda para el Amazonas ataviado con su característica indumentaria.

Y en una alfombra roja sin excentricidades, la actriz estadounidense Elle Fanning, integrante del jurado, pagó con un desmayo las consecuencias de un vestido demasiado apretado, que le acabó cortando la respiración en medio de una fiesta.