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Hacer canciones con el objetivo de hacer canciones

Julio Bustamante y el grupo Ciudadano debutan juntos bajo el nombre de Maderita

JESÚS MIGUEL MARCOS

Valencianos hay de todos los pelajes. Y no, ni siquiera para su gran fiesta, las Fallas, se ponen de acuerdo. Mientras la gran mayoría aguarda con expectación la semana grande de la ciudad, otros, los menos, cogen los bártulos para diez días y escapan del fuego y el barullo. Y así pasan cosas como Maderita.

En las Fallas de 2008, los miembros del grupo indie Ciudadano se encerraron en su estudio casero de un pueblo cercano, El Vedat, para grabar algunas canciones. También huyendo del jaleo popular llegó al lugar el cantautor Julio Bustamante, que decidió visitar al grupo cuando se enteró que estaba allí trabajando. "Ni siquiera habíamos quedado. Un amigo común me dijo que estaban allí grabando y me pasé a verles. Dos días después habíamos grabado cuatro canciones. Y tal y como quedaron aparecen en el disco", explica Julio Bustamante.

Fue un proyecto exprés, pero no por imposición, sino por la naturalidad con la que se generó. Hasta el mismo nombre surgió en aquellas dos jornadas de grabación. "El segundo día que iba a su casa, cruzando la pinada, pasé por un sitio donde me solía sentar a ver atardecer, porque hay una vista muy bonita del horizonte, con los montes, los árboles Y curiosamente, donde yo me sentaba, alguien había puesto una maderita para sentarse allí", recuerda Bustamente.

La música de Maderita es como una maderita: frágil, pequeña, cálida, delicada... Darle al play es como encender una hoguera: sonidos mediterráneos, latinos y americanos con letras que abordan temas clásicos (el amor, la infidelidad, la existencia, los placeres cotidianos...) desde perspectivas inesperadas.

Bustamante tiene la costumbre de transformar en canción las cosas más variopintas, ya sea una entrevista con John Houston, un documental de La 2 o, como ocurre en este disco en Atención encandilada, de un texto del escritor valenciano Carlos Marzal. "Son párrafos de un libro suyo y yo los junté en la canción. Me gustó porque reflejan mi manera de ver la vida. Habla de la necesidad de ser consciente de que estamos vivos y no perder de vista lo primordial, la visión animal, que es la que nos salva, nos permite subsistir y eludir las trampas", cuenta el cantautor valenciano.

Los treintañeros de Ciudadano aprendieron de Julio la naturalidad y la inmediatez con la que trabaja. "No se come mucho la cabeza a la hora de grabar. Le gustan las primeras tomas. Lo importante para él es la canción, no el dibujo o el arreglo; lo importante es el el sentimiento", cuenta Cayo Bellveser. Bustamante, por su parte, se empapó de todo lo contrario: "Me impresiona su meticulosidad a la hora de trabajar y que además el resultado parezca espontáneo".

Le ponen ritmo mariachi a su adaptación al castellano del It aint me babe de Bob Dylan, un incisivo análisis sobre los conflictos de pareja. "Los conflictos, antes o después, hay que afrontarlos.Puedes ignorarlos, pero se te volverán a presentar bajo otro disfraz o apariencia", concluye Bustamante.