El cineasta Raoul Peck advierte en 'Orwell 2+2 = 5' de la monstruosidad de los fascismos que avanzan en el mundo
El documentalista acude a la última novela de George Orwell, '1984', para corroborar lo profético que fue el autor y para alertar de la atrocidad de este mundo capitalista.

Madrid-
"¿Empezáis ahora a ver el mundo que estamos creando?". George Orwell vaticinó la atrocidad de este mundo capitalista, su violencia, su falta de humanidad, todo su horror… en su novela 1984. El cineasta Raoul Peck acude ahora a aquella distopía, a las cartas del autor británico y a sus diarios, y con imágenes de la historia reciente de la humanidad -guerras, masacres, genocidios, retratos de multimillonarios, de dictadores, paisajes de pobreza extrema…- provoca desde el cine una sacudida descomunal.
Orwell 2+2 = 5, una de las películas más tristes, desoladoras y dolorosas de los últimos años, es un documento necesario en un mundo que se precipita peligrosamente hacia el fascismo. Estrenada en Premiere en el Festival de Cannes y presente en Perlak en San Sebastián, la película retrata la monstruosidad del siglo pasado y de éste siguiendo los lemas del 'Partido' de la novela de Orwell: la guerra es paz, la libertad es esclavitud y la ignorancia es fuerza.

Como Wiston Smith, que reescribe la Historia desde su puesto en el Ministerio de la Verdad, el cineasta, nombre imprescindible en el cine documental, reinterpreta el mundo desquiciado y en conflicto de hoy y, como dijo el propio Orwell, "saca a la luz una mentira". "He intentado asegurarme de que la película se pueda ver en 10, 20 o 30 años, que te cuente una historia. No quiero hacer una película anti Trump, porque el problema va a seguir ahí, esté Trump o no esté, va a seguir", afirma Raoul Peck.
Europa adormecida
Autor y productor de películas sobre el genocidio de Ruanda, el racismo en EEUU, las consecuencias de la colonización… Peck, ex ministro de Cultura en Haití, es una importante voz política en el cine mundial -"Entré en la industria cinematográfica por la política y por el contenido, no porque quisiera hacer películas de éxito en Hollywood"- que no busca agradar al espectador, sino provocar una reacción y una reflexión.
"El problema con el totalitarismo, con el lenguaje tendencioso… es que yo he crecido con este lenguaje, porque en Haití había una dictadura. Y eso es algo que en España también se puede entender. He crecido con todas estas cosas que están vinculadas al capitalismo. Cuando Orwell dice que los totalitarismos pueden ocurrir en cualquier parte, yo lo veo claro, por supuesto, pero no es tan evidente para otros países, y ahora Europa está adormecida. En su riqueza, en su democracia, en el hecho de que las guerras tienen lugar en sitios muy lejanos, Europa ha decidido no ver que el desarrollo desigual tiene sus raíces en lo que ha ocurrido hace un siglo y que sigue ocurriendo. ¡Nuestros iPhones funcionan porque hay niños que se mueren en el Congo tratando de obtener el coltán!"
Intereses geopolíticos y capitalistas
Imágenes de películas del imprescindible Ken Loach encajan perfectamente en este trabajo con escenas de la vida del escritor o con otras mucho más actuales y espeluznantes del genocidio en Gaza y de otros conflictos violentos en el planeta de hoy y del siglo XX.
La sociopatía, la falta de humanidad, la ignorancia y la codicia desenfrenada explican, según Peck, tanta brutalidad. "Por desgracia, es una mezcla de todo eso, pero lo más importante, lo más determinante son los intereses, geopolíticos y capitalistas. La reacción ante Ucrania fue diferente en función de cada estado, como fue diferente al apartheid de Sudáfrica o ahora a Israel. En Naciones Unidas, más de 140 países han votado ya muchas veces que se condene el trato que reciben los palestinos, pero unos pocos países lo bloquean. Coinciden en contar la historia desde un punto de vista que les conviene. La historia de Israel y Palestina parece que ha empezado el 7 de octubre. Se nos ha olvidado lo que pasó en 1948", dice el cineasta.
"También la ignorancia juega un papel muy importante y la gente, además, también se pierde con tantas historias. Una de las cosas que trato de hacer en mis películas y también en Orwell, es conectar los puntos, dar una coherencia general, dar un sentido a cosas que son contradictorias, que no se entienden. Ese es nuestro trabajo, tratar de dotar de sentido a la absurdez del mundo que nos rodea", añade.
Esperanza de futuro
Un mundo que se ha vuelto insoportable para millones de seres humanos y ante el que el Raoul Peck reconoce que reacciona y se defiende con el cine. "En mi caso, no tengo elección. Tengo que hablar de mi experiencia de todo lo que veo a mi alrededor. Yo no puedo meter mi cabeza debajo de la tierra. Quedarse callado es una postura política", explica y añade: "Tengo la sensación de que cada vez más gente diría que dos más dos son cinco si se lo dice un político, un influencer… alguien en quien ellos confían. Nunca había sido tan fácil todo para los populismos".
"La gente quiere respuestas fáciles y sencillas, porque ni siquiera tenemos referencias sólidas. La ciencia está siendo atacada, la verdad está siendo atacada, tenemos ¡hechos alternativos!, la educación está muy mal también… y ahora tenemos internet, las redes sociales, no nos podemos concentrar. Y todo esto nos pone en una situación en la que la ignorancia prevalece y cualquier persona con un poco de inteligencia puede manipular". Invadidos por el fanatismo, la ignorancia y la crueldad, la esperanza, según Orwell, estaba en la decencia. "La decencia es necesaria, que los ciudadanos de a pie no olviden su código moral es mi esperanza en el futuro".
"Orwell escribió mucho sobre la decencia común, habló de la brújula moral también. Creo que en 1984 él es muy pesimista, pero no cierra la puerta, dice que hay esperanza, que esta estará en gente. Yo lo conecto con todas las manifestaciones de la sociedad civil en el mundo, con los que defendieron en manifestaciones en la calle a Alekséi Navalni, aunque Putin te vaya a acusar de traidor inmediatamente. O cuando personas judías dicen 'no en nuestro nombre'. Este es el tipo de respuesta que da esperanza y esta es la única esperanza que tenemos por ahora. Hasta que podamos hacer un frente unido contra los abusadores", afirma Raoul Peck, que antes de terminar quiere insistir en ello: "Una última cosa. No va a ocurrir nada, si no hacemos nada nosotros. La Historia no nos va a esperar. La historia va a continuar desarrollándose".



Comentarios de nuestros socias/os
¿Quieres comentar?Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.