El giro 'mainstream' de TVE con Belén Esteban, María Patiño o Broncano: ¿oportuno o no vale todo?
La familia de la tele, Late Xou con Marc Giró o el programa de Andreu Buenafuente se suman a otros formatos comerciales como La Revuelta, MasterChef o Maestros de la costura.

H.M.
Madrid--Actualizado a
El estreno de La Revuelta en TVE se convirtió "injustamente" en "una cuestión de Estado". Así valoraba la polémica que había suscitado su fichaje el propio David Broncano, quien criticó durante su presentación en el FesTVal de Vitoria, el pasado septiembre, la "utilización mediática y política" del programa. El presentador, que trasladaba el formato de La Resistencia (Movistar Plus+) a la cadena pública, criticaba el chaparrón de "barbaridades y datos falsos" que se habían difundido "buscando intereses personales, mediáticos o partidistas".
Meses después, la "cuestión de Estado" es el golpe de timón que ha dado TVE en su programación, que incluye nombres como Belén Esteban o María Patiño, al frente de La familia de la tele, un magacín vespertino que a partir del 22 de abril pretende "reinventar el entretenimiento familiar", según el ente, que refuerza así su apuesta por "una televisión pública cercana, inclusiva y de calidad" cuyo objetivo es "acompañar, entretener e informar".
Presentado por Inés Hernánd, Aitor Albizua y la propia María Patiño, entre sus colaboradores, además de Belén Esteban, figuran Lydia Lozano, Kiko Matamoros, Carlota Corredera, Víctor Sandoval o Chelo García-Cortés, rostros conocidos de Sálvame a los que se suman expertos en salud, jardinería, veterinaria, fitness, educación canina o nutrición. Las críticas han arreciado antes de su estreno, algo que no tiene sentido para la creadora de contenido Sonia Mangas, porque "todavía no hemos visto ni un minuto".
"Hay gente preocupada por que La familia de la tele sea un Sálvame, pero desconocemos cómo será e incluirá secciones que no existían en ese tipo de programas", añade la autora del libro No hemos salido tan mal. Historias de la tele que crio a los millennials (Kailas), convencida de que la televisión pública "está intentando atraer a un tipo de audiencia que hace meses no consumía TVE". Esa maniobra para pescar público en otros caladeros se refleja, según ella, en una cuota de audiencia del 10,3% en marzo, el mejor dato en ese mes desde 2018.
Broncano y Belén Esteban, pero también Buenafuente
Una cifra a la que ha contribuido Late Xou con Marc Giró, que a comienzos de año pasó de La 2 a La 1, y que TVE busca apuntalar con otros nuevos espacios como Malas Lenguas. El magacín presentado por Jesús Cintora, que analizará la actualidad y desmontará los bulos a través del humor, se estrenará este miércoles (18.45 horas) en La 1, aunque luego se emitirá solo en La 2. A la espera todavía de conocer cuando debutará Futuro imperfecto, lo nuevo de Andreu Buenafuente: en prime time, con periodicidad semanal y quizás el viernes, para cubrir el hueco que deja La Revuelta.
Además, Javier Ruiz reforzará en La 1, a partir del 21 de abril, el magacín matinal de actualidad Mañaneros, que presentará junto a Adela González. Una oferta que se suma a programas estrella de TVE como MasterChef o Maestros de la costura y con la que la televisión pública pretende fortalecer la franja de la tarde y de la noche, buscando atraer a espectadores de todas las edades: mujeres y mayores, por las tardes; y jóvenes, por las noches, una franja horaria cuyo máximo exponente es La Revuelta.
En defensa de Belén Esteban
"Cuidado con eso", advierte Bob Pop respecto al público objetivo de programas como La familia de la tele. "Esas señoras son las salvadoras de la cultura nacional, las que leen novelas y van al cine y al teatro, no personas que esperan la muerte con los rulos puestos", deja claro el crítico televisivo. "Pueden ser espectadoras del programa de Belén Esteban, pero no nos olvidemos de que ellas también son el soporte del tejido cultural español", insiste el escritor y guionista, quien defiende a la excolaboradora de Sálvame.
"Es un ejemplo de alguien que ha aprendido a base de hostias a hacer televisión y a ser hipnótica en pantalla. La Princesa del pueblo se ha convertido en una trabajadora del sector que se toma en serio lo que hace, una bestia televisiva que ha pulido su capacidad para dar espectáculo, una profesional que se ha ido aplicando para disfrutar de la cultura y luego transmitirlo. Mi respeto hacia ella es máximo", añade el creador de la serie Maricón perdido y en su día subdirector de Late Motiv, el programa de Buenafuente en Movistar Plus+.
¿Está apostando la cadena pública por formatos mainstream? ¿Podríamos hablar de un giro hacia una programación más popular? ¿Cuáles son los motivos? "TVE está fichando talento, aunque haciéndoles entender que han cambiado de escenario, lo que produce una mezcla muy interesante. Lo popular no tiene nada de malo, como ejemplifica La Revuelta, con personajes que están muy bien. Hay que buscar una fórmula que guste a la mayor gente posible, pero sin limitarnos a formatos sensacionalistas, tontos y vacíos", advierte Bob Pop.
El guionista cree que es posible dar un buen servicio público y transmitir valores, entre ellos la diversidad, de una manera amena y divertida. "Ese debería ser uno de los objetivos de TVE, por lo que podríamos hablar de un giro hacia una televisión pública que engloba a la mayor gente posible, hecha por profesionales que han demostrado su valía en formatos de entretenimiento emitidos en otras cadenas", añade el autor de los libros Mansos y Días simétricos (Alfaguara), quien subraya que "buscar nuevos públicos es inteligente y democrático".
Sonia Mangas, por su parte, reconoce que TVE se ha arriesgado con los nuevos fichajes y que algunos pueden resultar "chocantes". No obstante, matiza que se merecen una oportunidad, sobre todo si sus programas todavía no se han estrenado. "Es una apuesta por la audiencia, pero también por llegar a más públicos. O sea, para que haya contenido para todos, porque antes estaba enfocada a gente más mayor y ahora es positivo que le dé acceso a los jóvenes", opina la colaboradora de Podría ser peor (RNE).
"Como espectadora, la popularización de TVE no me parece mal, por lo que le doy la bienvenida a los formatos variados: lo importante es que sean unos programas de calidad y bien enfocados", comenta Sonia Mangas, quien rechaza que la cadena pública esté copiando el modelo de las comerciales. "La televisión está virando hacia ahí. Actualmente no hay tantos espacios de entretenimiento puro como en los noventa e incluso en las privadas hay espacios de corte serio. Por eso veo bien el giro, mientras siga habiendo programas de información y servicio público".
¿Pero pesa demasiado el lastre de Sálvame? Sonia Mangas va más allá: "Belén Esteban se ha convertido en un personaje de la cultura pop". Y recuerda que el espacio de Jorge Javier Vázquez, catalogado por sus críticos como "telebasura", fue definido por su presentador como "un programa de rojos y maricones". La creadora de contenidos reconoce que, en ese sentido, Sálvame estaba "posicionado", aunque considera que cumplió una labor social durante la pandemia, cuando "tranquilizó a los espectadores y difundió un mensaje positivo".
Bop Pop sale en defensa del presentador. "La telebasura es la tele mal hecha y Jorge Javier Vázquez nunca ha hecho mala tele. Sin embargo, fue defenestrado por el lado oscuro de Ana Rosa Quintana. Al contrario que ella, él no es parte del sistema, ni manipula los contenidos. Introdujo una mirada socialdemócrata y un sesgo de clase, a la que debe parte de su éxito. Luego cayó en desgracia en Telecinco porque la cadena privada tenía claro que la derecha y la ultraderecha iban a ganar las elecciones y, por eso, le preparó el escenario con Ana Rosa, que sí forma parte del sistema del poder y del control".
Telebasura, según Bob Pop, "es lo que se hace con el populismo de los crímenes, con los okupas, con las alarmas y con la inmigración, auténtica basura tóxica". Los nuevos programas, en cambio, sí encajan a su juicio en el servicio público porque su tono es "distinto al de las privadas" y no sitúan al otro como "un enemigo o una amenaza", explica. "El entretenimiento no es malo si tiene notas de futuro, de progresismo y de esperanza en unos tiempos tan oscuros. Una tele pública puede formar, entretener y acompañar, que es lo que está pasando".
Juan Francisco Lamata, autor de El libro negro de TVE (La Esfera), sí cree que TVE está copiando el modelo de las privadas, pero más allá del contenido introduce el factor presupuestario: "La chispa le va a dar buenos datos de audiencia. En cambio, económicamente puede ser una ruina, por no hablar de la sospecha de una posible y futura puerta giratoria de los directivos de TVE al sector privado, después de favorecer a determinadas productoras. No solo hay precedentes, sino que es un modus operandi recurrente".
Lamata asegura que José Pablo López Sánchez, presidente de la Corporación de RTVE, ha hecho saltar por los aires un modelo público sin publicidad que no compite con las cadenas comerciales, lo que entiende como un posible error. "Si fichas a profesionales que podrían ser disputados por las privadas, ¿qué va a suceder económicamente a largo plazo?, porque la deuda del ente puede aumentar", razona el autor de la web La Hemeroteca del Buitre, quien subraya que la discusión sobre la conveniencia de La Revuelta en La 1 trasciende su presupuesto. La productora El Terrat cobra 14 millones por temporada y luego paga a Broncano.
"El error del debate económico es llevarlo a las cifras y no al modelo. Broncano tiene argumentos para defenderse, porque cuando gobernaba el PP también se gastó mucho dinero en algunos espacios. Ahora bien, ¿por qué TVE ha asumido como normal que los programas sean de productoras? ¿Por qué no contratan al presentador y aprovechan a los trabajadores de la casa? No entiendo por qué todo está externalizado", comenta Juan Francisco Lamata, quien reflexiona sobre si los nuevos programas son propios de una cadena pública.
"Sí, siempre y cuando se entienda como servicio público que tengan más audiencia. Ahora bien, insisto, ¿debe competir TVE con las privadas? La actual dirección cree que sí, pero muchos ciudadanos piensan que no. Por ejemplo, los programas de La 2 responden a una demanda cultural, histórica y formativa, por lo que no importa que tengan audiencia. El mayor elogio a una televisión pública es que un espacio solo se pueda emitir ahí. Sin embargo, el formato comercial de Broncano puede emitirse en cualquier televisión, aunque antes le metería mano a MasterChef".
Bob Pop también matiza el coste de La Revuelta: "Un programa, para que esté bien hecho, debe tratar y considerar a su equipo como corresponde, y el de Broncano es bueno porque los empleados están bien remunerados, entre otras razones. Por otra parte, las críticas a su presupuesto esconden un canto a la precariedad que me resulta inquietante. Quizás el problema sea que el resto no tengamos unos sueldos acordes, lo que nos fuerza a tirar hacia abajo".
¿Y qué decir de su contenido? "Lo veo bien, no tiene ningún problema, aunque habrá a quien le parezca un horror o una locura. Hay programas de los noventa que ahora no se podrían hacer, pero deben tener algo de libertad y que no esté todo medido", opina Sonia Mangas. Por su parte, Lamata estima que tampoco se pasa de frenada y, además, juega con la ventaja del horario. "Como se emite de noche, no me parece mal el contenido desenfadado, que ha atraído a gente nueva a la televisión pública. El programa no entra en distorsión con la televisión pública, siempre que haya contenidos de otro tipo".
El autor de El libro negro de TVE no tiene claro, en cambio, que pueda triunfar La familia de la tele, a cargo de La OSA, sucesora de La Fábrica de la Tele (Aquí hay tomate, Sálvame, La noria). "Aunque el formato fue muy cuestionado, tenía un componente irreverente y atrevido. Sin embargo, me costaría ver esas broncas en TVE. Y si se hace encorsetado, no funcionará, porque su éxito es el desmelene y atentaría contra lo que es. Dudo que un círculo como el de Sálvame pueda funcionar con muchas reglas, porque el aliciente eran sus discusiones y se hicieron populares por estar desmelenados, pero no puedes meter a un león en el salón de tu casa y menos en horario infantil".
¿Y por qué apuesta TVE por formatos mainstream? Lamata distingue entre dos tipos de equipos directivos: "Los que molestan lo menos posible al jefe y los que tienen ganas de meter una marcha e incluyen novedades, caso de José Pablo López, que quiere quitarle naftalina a la pública y rejuvenecer a la audiencia, como se vio en las campanadas con Broncano o Lalachus, quienes aportaron un aire más fresco". A la estrategia del presidente de la Corporación de RTVE habría que sumar el fichaje de Sergio Calderón como nuevo director de Televisión Española.
"Ha metido a gente muy vinculada a la figura de Paolo Vasile, que funcionó en Telecinco porque mezclaba el estilo rosa (La noria, Sálvame) y el de Globomedia (Caiga Quien Caiga, El Informal). Es decir, está imitando el modelo del CEO de Mediaset en TVE, fusionando el de laSexta osada y gamberra de la primera época —de José Miguel Contreras— y el de Telecinco de Vasile", explica Lamata, quien señala que ahora el espíritu rosa lo encarna el programa de Belén Esteban y el de Globomedia, Broncano y Buenafuente. "Desde el punto de vista de las audiencias, es muy interesante, pero tiene el peligro de los costes".
A Bob Pop le convence el nuevo planteamiento de TVE y reconoce que le gustan Marc Giró, David Broncano o Javier Ruiz. "Están demostrando que hay una intención, un ritmo y una coherencia. Cuando por fin parece que hay alguien al volante de la cadena pública, no la boicoteemos antes de ver los resultados, y no me refiero a los de audiencia, sino a los que provocan que todos estemos mejor", afirma el guionista. "Hay un modelo de televisión que tiene que ver con los contenidos variados, a cargo de gente que ha demostrado solvencia, para todos y adaptándose a los estándares de la tele pública".
Respecto al perfil de Javier Ruiz o de Jesús Cintora, la creadora de contenidos Sonia Mangas recuerda que, al margen de la ideología de los presentadores, la diversidad es patente entre sus colaboradores. Y valora que un canal público luche, a través de Malas lenguas y con el soporte de VerificaRTVE, contra la desinformación: "Desmentir bulos es un servicio que considero importante". ¿Caben las críticas por parte de la derecha ante la contratación de dos rostros progresistas?
"Podría pensarse que el espacio de Jesús Cintora es un programa soldado, opuesto a los críticos con el Gobierno. Sin embargo, hay un elemento curioso y original: el Consejo de Administración de RTVE, con el PSOE al frente, lo despidió en su momento porque entendía que no era de los suyos, sino más cercano a Podemos. Sorprende que le den una segunda oportunidad, que podría interpretarse como un gesto del Gobierno a su socio", analiza Lamata, quien cree que puede tener buena audiencia porque ocupa un hueco que no ofrece Mediaset ni Atresmedia. "No tiene por qué obedecer solo una razón política, sino también a un nicho que quedaba por cubrir".
¿Podríamos hablar, pues, de una TVE más ideologizada? "Si fuese así, bienvenida sea, porque alguien tiene que contrarrestar el fascismo de los otros canales. La televisión pública es de todos, aunque hay que tener en cuenta que este Gobierno se votó y se formó como progresista", concluye Bob Pop. "No vende a nadie, pero puede lanzar un mensaje que no sea tóxico y a favor de mejorar la convivencia, algo que también es la labor de un Gobierno".





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