'Hugo 24', la crisis de la vivienda en el cine
Luc Knowles dirige esta historia de barrio, amistad y familia, con la que retrata la crisis de la vivienda.
Presente en el Festival de Málaga, la película, rodada en un tono premeditadamente documental, está protagonizada por Arón Piper y Marco Cáceres.

Madrid--Actualizado a
Más de medio millón de familias han tenido que abandonar sus casas por orden judicial en la última década, según datos del Consejo General del Poder Judicial. Desde 2008, tal y como recoge la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), se han llevado a cabo más de un millón de desahucios. Y, de acuerdo con el informe elaborado por Fomento de Estudios Sociales y Sociología Aplicada (FOESSA), el 20% de los hogares con menor renta dedica más del 70% de sus ingresos al pago de su vivienda, principalmente en régimen de alquiler. Con la realidad que acompaña a todas estas cifras convive el protagonista de Hugo 24, la nueva película de Luc Knowles, un relato de barrio, de amistad y familia, de precariedad y juventud.
Arón Piper y Marco Cáceres son los actores protagonistas de esta película, en la que todo sucede a lo largo de 24 horas, en las que el personaje principal y su mejor amigo intentan conseguir el dinero que le hace falta al primero y a su hermana para pagar el alquiler y que no les echen de su casa.
Ambientada en el madrileño barrio de Tetuán, un personaje más en la historia, Hugo 24 está rodada con espíritu documental, siguiendo a los personajes en muchas ocasiones cámara al hombro, con muy pocos momentos iluminados artificialmente y con la inclusión de algunas escenas de una periodista entrevistando a personas de la calle –"todas las entrevistas son reales"- sobre el problema de la vivienda.
Retrato social
Con paralelismos con Libélulas, su ópera prima, esta nueva historia se centra sin embargo muy especialmente en esta crisis y en la forma en que afecta a la población joven. "Me he llevado la historia a un Madrid centro muy centro por el tema de la vivienda, el precio disparadísimo de los alquileres, que nos incumbe a todos y que afecta a todas las grandes capitales ya no solo de España, sino de Europa y del mundo", explica Knowles, que intenta, con el ritmo de la acción, transmitir al espectador la tensión que viven los personajes, angustiados por el plazo de unas pocas horas para salvarse del desahucio.
Marta Etura, Greta Fernández y Javier Pereira completan el reparto de este trabajo, en el que el director apuesta por el retrato de ciudadanos de clase baja, trabajadores que viven en precario y que, aquí, arrastran un lastre de abandono desde la infancia -un padre que se fue y una madre, drogadicta, que está en la cárcel-. Un pasado y un entorno que parecía propicio a Knowles para introducir apuntes de problemas como el maltrato, la desigualdad social y la falta de oportunidades.
"Son casi efectos colaterales del lugar y de la posición en la que naces y de la que luego tanto te cuesta salir. Dónde naces, el tipo de aspiraciones que tus padres te inculcan, las que tienes tú, el tipo de gente que te rodea en los trabajos o en los círculos donde estás… todo condiciona. Dónde naces y quién te rodea repercute directamente en quién eres. Y desde luego, el maltrato va unido, no siempre pero casi siempre, a la incultura, a la falta de educación…".
Una historia de amistad
Pero Hugo 24 es también una historia de familia, de primeros amores y, sobre todo, de amistad. Hugo y Manu son grandes amigos, el segundo no duda un instante en acompañar al primero a trabajar todas las horas que hagan falta limpiando escaparates para reunir el dinero que necesita para el alquiler. Curiosamente, Arón Piper y Marco Cáceres son amigos inseparables desde hace diez años. Y, felizmente, el director los conoció en el Festival de San Sebastián, donde Cáceres se le acercó para felicitarle por su anterior película (relato de dos amigas que quieren escapar de su entorno) y le dijo que le encantaría rodar con él una historia de amistad entre dos chicos.
"Mi actor preferido para hacer Hugo era Arón Piper" y en San Sebastián cuando Marco Cáceres le abordó, le quiso también presentar a su amigo Arón. Knowles les dijo que justo tenía una historia así, con dos chavales de barrio, y que había pensado en Piper, y quedó con ambos para contarles en Madrid el proyecto. "Se lo conté plano por plano, diálogo por diálogo, porque lo tenía fresquísimo. Y al terminar nos dimos un abrazo, me dijeron, lo hacemos cien por cien y ocho meses después estábamos rodando".
La película aprovecha bien la complicidad real que existe entre ambos intérpretes, que se pusieron al servicio del director y de una historia que esconde un drama social muy real. "El cine, además de ser un arte, al final es un altavoz y sirve para hablar de todo tipo de cosas que nos incumben, sobre todo socialmente. Eso es algo que tengo muy presente y de las que quiero hablar, aunque a mí no me afecten directamente".




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