La IA amenaza a actores y guionistas del audiovisual español: "La ley de la selva no es una opción"
Sindicatos y expertos alertan de que la inteligencia artificial puede destruir empleos, precarizar el sector y poner en riesgo la imagen y los derechos.

Madrid-
La irrupción de la inteligencia artificial generativa (IAG) en el sector audiovisual ha sido recibida con temor por los profesionales del sector, pues amenaza con precarizar y destruir puestos de trabajo, al tiempo que pone en riesgo el control de la imagen y la voz de los actores y actrices, así como el oficio de los guionistas. Por eso, los sindicatos profesionales reclaman una regulación a tiempo que defienda sus derechos.
La última alarma saltó con un vídeo en el que Brad Pitt y Tom Cruise se lían a tortas en la azotea de un edificio. Tras la difusión de las imágenes —creadas con Seedance 2.0, un modelo de inteligencia artificial desarrollado por ByteDance, la empresa china matriz de TikTok—, Rhett Reese se mostró abatido: "Probablemente se acabó para nosotros", comentó en X el guionista y productor de Deadpool y Zombieland: "En muy poco tiempo, una sola persona será capaz de sentarse frente a un ordenador y crear una película indistinguible de lo que Hollywood ahora estrena".
Expertos del audiovisual español no se muestran tan pesimistas, pero advierten de los peligros de la inteligencia artificial (IA) si no se toman medidas a tiempo. Ignacio Martín Pina, responsable institucional de la Unión de Actores y Actrices, considera que el mayor peligro para los intérpretes es no poder decidir dónde, cómo y cuándo se usa su imagen, especialmente ante clonaciones y réplicas digitales.
"El impacto real ahora mismo es principalmente potencial. Todo el sector está expectante, porque el marco de regulación inexistente no ayuda a nadie, lo que genera miedo. De hecho, las herramientas ya se están utilizando en el ámbito publicitario", asegura Ignacio Martín Pina, quien aboga por establecer mecanismos ahora para afrontar su implantación. "Es un riesgo inmediato que queremos atacar desde el principio para que los actores y las actrices no pierdan la capacidad de decidir y mantengan el control intacto".
El portavoz de la Unión de Actores considera un "éxito" que el proyecto de real decreto que regula la relación laboral especial de los artistas en espectáculos públicos en España establezca que "el uso de la inteligencia artificial estará limitado tanto por el objeto del contrato de trabajo como por la obra que es objeto de ese contrato de trabajo, es decir, no pueden contratarte para hacer una película y, acto seguido, usar tu imagen para hacer una secuela o un videojuego, por lo que el intérprete debe ser contratado para cada obra en la que vaya a ser utilizada su imagen".
Las organizaciones del sector han solicitado al Gobierno que regule el tratamiento especial de la inteligencia artificial, "diferenciando los distintos usos, el derecho a la protección de la imagen, así como de los resultados de su actividad y que sea necesario, en todo caso, el previo consentimiento de la persona trabajadora". "Este último punto es fundamental, porque protege el derecho a la imagen del actor, que no regala para toda la vida la capacidad de que sea replicado", añade Martín Pina.
El proyecto de real decreto, pendiente de su aprobación en el Consejo de Ministros, permitirá que la inteligencia artificial generativa pueda usarse en producciones audiovisuales, pero sin sustituir ni desplazar al artista o técnico. Cualquier uso más amplio deberá ser realizado con su consentimiento y acompañado de una compensación económica. Una vez aprobado, la Unión de Actores considera que los derechos de los trabajadores deben blindarse en los convenios colectivos.
"Hay que evitar que todo dependa del contrato individual y garantizar los derechos de todos los actores, así como introducir cláusulas para evitar abusos de la explotación de la imagen", afirma Martín Pina. "Más allá de la vertiente tecnológica, debe haber un debate social sobre qué cine y qué audiovisual queremos. Y nosotros pensamos que tiene que ser un audiovisual con participación humana".
El portavoz de la Unión de Actores cree que hay un riesgo futuro de que se precarice el trabajo, por lo que aboga por imponer límites antes del uso generalizado de la IA. "Necesitamos normas porque la ley de la selva no es una opción. Hay que tomar las riendas ya porque es ahora cuando podemos poner los límites que queremos poner y no los que nos impongan empresas de fuera".
Inteligencia artificial y derechos de autor
Carlos Molinero, presidente del Sindicato de Guionistas de España (Alma), recuerda que la IA con la que se crean historias ha sido entrenada con obras con derechos de autor y sin permiso para utilizarlas, caso del final alternativo de Juego de Tronos hecho por un fan. "Ahora mismo, todo lo que te proporciona la IA —en realidad, unos algoritmos de plagio muy avanzados— nace de un sitio que ya está contaminado: el expolio de los derechos de autor de los profesionales. Parece que sale de la nada, pero la IA no tiene creatividad, sino bases de datos. Hay que preguntarse cómo se pagará y compensará a los autores".
Otro problema es la precarización, que ya están sufriendo los traductores de los doblajes y los subtítulos, pues les están pidiendo que corrijan traducciones hechas con IA. "Antes su trabajo era creativo. Sin embargo, ahora gastan el mismo tiempo y la misma energía en corregir traducciones defectuosas y horribles, pero cobrando menos dinero", critica Carlos Molinero, quien destaca que en Estados Unidos los guionistas "han conseguido que la IA sea considerada una herramienta suya, de modo que los derechos les pertenecen a ellos".
"Eso también hay que pelearlo aquí", deja claro el presidente de Alma, quien reconoce que en España los guionistas podrían enfrentarse a estos peligros a medio plazo, de modo que se convertirían, como le ha sucedido a los traductores, en "consultores o arregladores de guion". Es decir, si el trabajo de un guionista partiese de un texto generado por IA, perdería su estatus creativo, se diluiría su autoría y vería reducida la titularidad de la obra, de ahí la necesidad de una normativa al respecto.
Carlos Molinero también advierte del empobrecimiento creativo, de la homogeneización y de los sesgos culturales e ideológicos, que podrían erosionar la diversidad cultural. "Si recurres a la IA, puedes imponer unas narrativas con unos criterios determinados y, de paso, vacías a los autores de su poder de crear nuevas historias y formas de contar, con una escritura más crítica que puede terminar desapareciendo, al igual que las maneras de narrar no hegemónicas, que acabarían trituradas por esa cosa gigante".
Además, el uso de la IA por parte de los guionistas podría "atrofiar sus cerebros", porque "la creatividad es un músculo que hay que entrenar para escribir buenas historias", añade el presidente de Alma, quien denuncia que en algunos programas de televisión ya están obligando a los guionistas a usar la IA para abaratar costes, lo que perjudica su estatus. "Llegará un momento en el que trabajará menos gente. Quizás quedará un guionista autor con un perfil muy particular y los que trabajan en equipos y no son showrunners o creadores desaparecerán".
"Ahora bien, aunque la IA pueda hacer algo parecido a lo humano, se va a notar. Hay algo en contar historias, en la empatía, en el subtexto —cuando lo que no se dice es lo importante— que la inteligencia artificial no tiene", concluye Carlos Molinero. "Sigue siendo muy evidente, porque lo cuenta todo. Y en el cine y las series es fundamental el fuera de campo, lo que no se dice. Y para eso hace falta una mirada humana y crítica".
Reducción de costes
Jorge Caballero, cineasta, investigador y cofundador de Artefacto, cree que la regulación va años por detrás de la tecnología, ya que la velocidad de desarrollo de la IA supera con creces la capacidad legislativa, dejando un vacío que favorece usos abusivos. Él también comparte el riesgo de la homogeneización y de las narrativas y estéticas dominantes, frente a propuestas minoritarias o experimentales. En un mercado que se rige por la rentabilidad, la presión económica para reducir costes impulsará la automatización, añade.
El experto en cine e inteligencia artificial considera la IA "una tecnología interesante que puede ayudar en muchos aspectos, pero necesita un ámbito regulatorio", aunque según él el límite de la automatización de las labores creativas en el cine es "etéreo y difuso". Así, diferencia entre la inteligencia artificial generativa y la inteligencia artificial para análisis", que permite "mapear una gran cantidad de material audiovisual" que de otra forma sería complicado hacer, de ahí que la considere una herramienta positiva.
No obstante, también considera útil la IAG para "pequeñas productoras que quieren experimentar por primera vez con estéticas que de otra manera no lo podrían hacer, porque no se pueden permitir el lujo de contar con efectos especiales", concluye Jorge Caballero, quien ha trabajado en proyectos audiovisuales donde el artista crea, pero usa la tecnología sobre su propio material. "Es el caso de ilustradores que usan la IA para la animación, pero partiendo de su propio trabajo, lo que les permite afinar mucho mejor un proceso que, de otra manera, sería muchísimo más complicado".

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