Park Chang-wook firma una violenta y tronchante sátira anticapitalista en 'No hay otra opción'
La película del cineasta surcoreano es una potente sátira del paro y la desesperación, que sirve de crítica al ultra capitalismo de estos tiempos.
Se ha hecho con el premio a la mejor dirección en Sitges y de seis Blue Dragon (galardones de Corea del Sur).

Madrid-
Pobres que se enfrentan a pobres. Parados que se pelean contra otros parados. Migrantes que desprecian a migrantes… El capitalismo ha vencido. En lugar de concentrar fuerzas y perseguir a los villanos de esta historia, los jefes del ultra capitalismo insaciable, cruel y letal que nos asfixia, las víctimas del sistema nos matamos unas a otras. El cineasta Park Chang-wook vio tan claro el reflejo de esta reacción tan desquiciada en el libro de Donald E. Westlake, The Ax, que persiguió hacer una adaptación durante más de diez años. Ahora, por fin, llega al cine.
Titulada No hay otra opción (pensamiento que el protagonista se repite intentando convencerse), la película presenta a un ejecutivo de una empresa de fabricación de papel, Man-su, al que sus jefes han despedido. Para mantener su casa estupenda, su cuidado jardín, su familia feliz, sus dos preciosos y adorables perros… urde un plan extremo, asesinar a los posibles candidatos a un nuevo puesto de trabajo.

Fondo político y social
Sombría y desoladora, pero tronchante, la nueva película del director de Oldboy es una sátira feroz al sistema capitalista, a la que el cineasta ha añadido de su propia cosecha una amenaza nueva, que no estaba presente en el libro, la de la inteligencia artificial. "No parece tan amenazante ahora mismo, pero considerando la velocidad de su desarrollo en el último año, me preocupa mucho cuántas personas en nuestra industria cinematográfica verán sus trabajos reemplazados por la IA", confesó en unas declaraciones a The Guardian, en las que explicaba que esta película, aunque ambientada en el mundo del papel, podría contarse desde la industria del entretenimiento o desde muchas otras.
La pérdida de puestos de trabajo a causa de la incorporación de la IA en el ámbito laboral tampoco estaba en la adaptación que hizo de esta novela Costa-Gavras en 2005, Arcadia, donde el peso de la denuncia política y social era intencionadamente más evidente, aunque también jugaba con el humor y el thriller. Park Chang-wook, conocido por un cine original, retorcido y violento, reflexiona sobre la realidad y señala sus lacras desde un rincón menos obvio, aunque igualmente efectivo.
"No hago películas para gritar un eslogan ni para hacer un panfleto político, pero al retratar a individuos en una sociedad moderna, inevitablemente te topas con ideas anticapitalistas, porque creo que ambas son inseparables. Cuando realmente profundizas en el mundo interior del individuo, también profundizas en los problemas sistemáticos de nuestra sociedad", afirmó en declaraciones a The Independent, tras el estreno en Inglaterra de la película.
La fragilidad masculina
No hay otra opción es, pues, una sátira del sistema, pero también una comedia que profundiza en la fragilidad y la inseguridad masculinas. El personaje siente que al perder su trabajo ha perdido también el respeto de su mujer y sus hijos, hasta que poco a poco, al empezar su tarea de aniquilación y sentirse más cerca de conseguir el nuevo puesto, recupera la confianza en sí mismo.
Pero, sobre todo, esta es una película de Park Chang-wook en la que se pone especial esmero en la forma en que el personaje principal, interpretado por Lee Byung Hun (el malvado de El juego del calamar), se carga a sus ‘rivales’.
De hecho, el cineasta juega con los crímenes y se divierte con ello. Amplificando, por ejemplo, el sonido que hace el personaje cuando está podando sus bonsáis y que recuerda la manera, mucho más horripilante, en que manipulará poco después el cuerpo de una de sus víctimas. Que el público experimente el dilema moral que vive el personaje es lo que, en palabras del cineasta, pretende esta película, en la que el protagonista no es muy diferente a cualquiera de nosotros, "gente normal que a veces toma decisiones egoístas y realiza acciones insensatas o malvadas. Quizás no tanto, pero todos cometemos errores y hacemos cosas malas en nuestra vida diaria", ha sentenciado Park Chang-wook.



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