Seminci, un festival 'bautizado' en el franquismo, referente hoy del cine de autor
'Tres adioses', de Isabel Coixet, inaugura el 24 de octubre la Semana Internacional de Cine de Valladolid, que cumple sus primeros 70 años de historia y celebra el camino hecho desde que nació como cine religioso en pleno franquismo a hoy, convertido en festival de referencia del cine de autor.

Madrid--Actualizado a
El cine, para la poderosa iglesia católica del franquismo, era una distracción inmoral, un vicio indecente… siempre que no fueran Franco o algunos de 'los suyos' los que hicieran las películas. En ese caso, el cine era un potente instrumento de propaganda que servía para difundir los sagrados valores de la patria.
En 1956, los fascistas españoles debían estar más alineados con la segunda interpretación porque se inventaron un certamen, al que, de todos modos y por si acaso, bautizaron con una misa. Ahora, se cumplen los primeros 70 años de la Seminci, un festival que ha hecho historia del cine y que arrancó con aquella Semana de Cine Religioso de Valladolid.
Ni el dictador ni sus censores ni los curas franquistas de mitad del siglo pasado en España imaginaron siquiera que esa puerta que acababan de abrir era para ellos una entrada directa en el infierno.
Y del averno salió ya al año siguiente Elia Kazan, de quien seguramente habían seleccionado La ley del silencio por ser obra de un delator de comunistas y por el personaje que interpretaba Karl Malden, un cura que intentaba animar a los estibadores a que testificaran contra la corrupción, pero les salió el tiro por la culata. La película provocó una sonada polémica y consiguió atraer la atención de muchos aficionados al cine.
En la tercera edición el talento ya había pisoteado y enterrado las intenciones con las que nació el certamen, que dio premios a Fellini (Las noches de Cabiria) y a Berlanga (Los jueves, milagro).
La espiga de oro
Tres adioses, de Isabel Coixet, inaugura esta edición del 70 aniversario, en la que vuelven a reunirse grandes talentos del cine, cineastas que, además de arte, construyen sus historias justamente desde el impulso progresista y, en muchos casos, de denuncia, que tanto irritaba a la iglesia del franquismo. Las nuevas películas de Gianfranco Rosi, Sergei Loznitsa, Pietro Marcello, Christian Petzold, László Nemes, Mascha Schilinski, Kelly Reichardt, los hermanos Dardenne, Bi Gan o Ildikó Enyedi, entre otros, competirán por la Espiga de Oro.
Y con ellas, entre las producciones españolas, estarán Siempre es invierno, de David Trueba; Subsuelo, de Fernando Franco; Lionel, de Carlos Saiz Espín; Golpes, de Rafael Cobos; Frontera, de Judith Colell, y Cuando un río se convierte en mar, de Pere Vilà Barceló.
Es una magnífica muestra del cine de hoy, mucho más en la corriente que se inició en 1960, cuando la Semana de Cine Religioso añadió a su nombre 'y Valores Humanos', y llegaron a España algunas de las voces clave del cine mundial. Películas de Truffaut, Bergman, Bresson, Billy Wilder… aterrizaron en Valladolid, que ya en 1973 cambió para siempre la denominación del festival por el de Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci).
'La naranja mecánica'
Franco todavía no había muerto, pero el director del festival entonces, Carmelo Romero, apostó por incluir en la selección de 1975 una película prohibida. La naranja mecánica, de Kubrick, convocó durante 24 horas colas enormes, sobre todo de universitarios. Tal fue la expectación que el filme se proyectó de nuevo en la clausura. Y siete días después de la muerte del dictador, se estrenó, por fin, en salas.
70 años después de un inicio con cinco películas religiosas y ocho directores del certamen después, contando al actual, José Luis Cienfuegos, la Seminci celebra orgullosa este aniversario con un ciclo extraordinario, Una cierta historia del cine de autor, que arrancó en abril y se extenderá hasta diciembre y que reúne títulos emblemáticos que han pasado por el certamen. La mencionada Las noches de Cabiria, del inmenso Fellin, abrió el ciclo, que ha acogido otros clásicos del cine, obras de Bresson, Bergman, Ermanno Olmi, Márta Mészáros, Tarkovski, Truffaut, Ken Loach, Andrzej Wajda, Schroeder, Milos Forman o Jane Campion, entre otros.
Ahora, al terminar esta edición, en Valladolid se seguirá proyectando el gran cine que en algún momento pasó por la Seminci y hasta final de año podrán verse películas de Kiarostami, los Dardenne, Haneke, Lars von Trier, Lone Scherfig y Agnieszka Holland.







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