Zombis de cine, vuelven a por ti
El estreno de '28 años después', de Danny Boyle, reaviva a los zombis de cine, que en realidad desde que nacieron han estado muy vivos. Hoy, con producciones muy diferentes, infectan ya a todo el planeta.

Madrid--Actualizado a
"Vienen a por ti, Bárbara", decía Johnny a su hermana bromeando. Y unos segundos después realmente venían. Aparecía el primer zombi del gran George A. Romero, el padre de los mejores muertos vivientes del cine. Era S. William Hinzman, uno de los 20 inversores que apoyaron La noche de los muertos vivientes (1968). Aunque no fue la primera película de zombis de la historia, se convirtió muy pronto en un clásico indiscutible que 'infectó' a muchos cineastas posteriores y popularizó el subgénero.
El británico Danny Boyle, confeso admirador del cine de Romero, hizo a principios de siglo, en 2002, su propia película de zombis, 28 días después, una fantástica historia de terror que reflejaba el 'virus de la ira' que empezaba realmente a extenderse por el mundo. El español Juan Carlos Fresnadillo firmó la siguiente, 28 semanas después (2007), una secuela muy digna. Y ahora, de nuevo Boyle regresa al mundo de los muertos vivientes con 28 años después, coescrita como la primera con Alex Garland, aunque esta vez más gore y con conflicto de familia en medio.

"Lo increíble que sucede con el género del terror es que te das cuenta de hasta qué punto la película y la realidad del mundo pueden llegar a coincidir y que incluso en el mundo ves imágenes que son todavía más horribles que las de la película y que provocan rabia en la gente", dijo hace unos días en Madrid Danny Boyle, que arranca el tercer título de la saga con un grupo de niños aterrorizados, llorando mientras ven en televisión los Teletubbies poco antes de ser atacados por una panda de zombis, y que, desgraciadamente, recuerdan la dantesca realidad de los niños de Gaza. A medida que avanza la historia, cuando descubres que los muertos vivientes son una especie de involución hacia los días de los cromañones, este inicio cobra más sentido aún ante el genocidio al que asistimos hoy.
"Cadáveres sacados de sus tumbas"
Ese espejo de la sociedad que puede llegar a ser el cine era una de las motivaciones de George A. Romero, que con sus películas de zombis denunció la atrocidad de la Guerra de Vietnam, el abuso militar, el clasismo cada vez más agudo, la deriva efectista de los medios de comunicación o la demencia consumista a la que había sucumbido ya entonces el mundo. Todo ello a través de la amenaza de hordas de muertos vivientes, seres sin más voluntad que la de comer carne humana, desposeídos de emociones y de humanidad.
Cesare, el sonámbulo asesino de la legendaria El gabinete del doctor Caligari (Robert Wiene, 1920) ya era entonces una alegoría de la sociedad anestesiada, hoy más que nunca gracias al consumo y al miedo, y una inspiración clarísima del cine de zombis, que brotó unos años después con mucha fuerza.
Muchos consideran la primera película del género a La legión de los hombres sin alma (Victor Halperin, 1932). "No son hombres, señor. ¡Son cadáveres! / ¿Muertos? / Sí, señor. ¡Zombis! Muertos vivientes. Cadáveres sacados de sus tumbas". Estaban, naturalmente en Haití, donde el siniestro 'Murder' Legendre (Bela Lugosi), un hechicero vudú revivía a los muertos.
"Viva, ¡pero muerta!
Esa misma década llegaron otros zombis al cine, Los muertos andan (Michael Curtiz, 1936) con Boris Karloff convertido en muerto viviente y una versión de este mismo título tres años más tarde, El regreso del Doctor X (Vincent Sherman), nada menos que con Humphrey Bogart interpretando al malvado que necesita grandes dosis de cierto tipo de sangre.
Desde entonces las películas de zombis han estado presentes, en más o menos cantidad, en la pantalla grande. Pero, antes incluso que Romero, fue el magnífico Jacques Tourneur el que dio un gran título al género, Yo anduve con un zombie (1943), donde nació el primer muerto viviente famoso del cine, Carrefour, un hombre negro que daba mucho miedo y que estaba interpretado por Darby Jones. De nuevo, Haití y el vudú, que inspiraron los lemas con los que se promocionó la película: "La magia más negra del vudú mantiene viva a esta hermosa mujer... ¡pero muerta!".
Los años 50 y 60 tuvieron sus propios zombis, algunos incluso aparecidos en el mundo submarino o venidos de otros planetas, que, si hubieran podido, hubieran gruñido de placer cuando por fin se estrenó La noche de los muertos vivientes, el 1 de octubre de 1968 en el Fulton Theatre de Pittsburgh (Pensilvania).
Zombis de risa
Las películas del cineasta neoyorquino han servido incluso para inspirar algunas comedias, dejando claro que estos seres atraen poderosamente al público, incluso cuando dan risa. El retorno de los muertos vivientes (Dan O’Bannon, 1985) arrancaba con un personaje contando a otro el argumento de La noche de los muertos vivientes y diciéndole que todo lo que se contaba en aquella era verdad. El mismísimo Romero dio su bendición a Zombies Party (2004), coescrita por el director Edgar Wright y por el actor protagonista, Simon Pegg. Y Bienvenidos a Zombieland (2009), de Ruben Flesicher, Premio del Público en Sitges, provocaba carcajadas con la pareja Columbus y Tallahassee, un cobarde y un cazazombis loco, Jesse Eisenberg y Woody Harrelson.
Los zombis han infectado el cine de todo el planeta, a España llegaron, entre otras, con [•REC] (2007), de Jaume Balagueró y Paco Plaza, que ganó varios y merecidos premios y que conseguía más que muchas otras una veracidad terrorífica.
Estas criaturas siguen vivas en películas de todos los continentes y hay muchos más títulos destacables de los aquí mencionados (One Cut of The Dead, Tren a Busan, Braindead (Tu madre se ha comido a mi perro), Terroríficamente muertos, El alucinante mundo de Norman, Zombi Child, Descansa en paz...) Los muertos vivientes siguen, afortunadamente, dando miedo, porque como decía la publicidad de la película cumbre de George A. Romero, “Si no te asusta ¡ya estás muerto!”.






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