Cine en acción real, el negocio de la nostalgia
Los 'remakes' en acción real de algunos clásicos de animación son el nuevo filón con el que se lucran los grandes estudios. El estreno de ‘Cómo entrenar a tu dragón’ confirma esta tendencia y constata el gran negocio que hay en la explotación de la nostalgia.

Madrid--Actualizado a
El Rey León de 2019 y La Bella y la Bestia de 2017 están entre las 25 producciones más taquilleras de todos los tiempos, con recaudaciones de 1.662 y 1.266 millones de dólares. La primera es una versión fotorrealista del original en animación, la segunda, un remake en acción real. Y ambas son las pepitas más preciadas del último filón descubierto por la industria del cine, que se lucra desde hace unos cuantos años con el gran negocio de la nostalgia.
La receta es bien sencilla, un clásico o un éxito de la animación envuelto ahora en imagen real. Aunque con Disney a la cabeza, hay otras productoras dispuestas a engordar la taquilla de la misma forma. Ahora DreamWorks Animation lanza la adaptación de acción real de Cómo entrenar a tu dragón, escrita y dirigida por Dean DeBlois, que ya lideró la trilogía de animación. El objetivo, superar los 1.600 millones que hicieron esas tres películas.
"El fetichismo de la mercancía"
La mayoría de estas producciones son remakes de películas que se estrenaron hace décadas, el tiempo necesario para que los niños que soñaron con ellas se convirtieran en padres. Y aquí es donde entra la nostalgia como mecanismo casi infalible para transformar la nueva película de acción real en una mercancía sorprendentemente rentable.
Es lo que Marx y Engel llamaron en El Capital "el fetichismo de la mercancía", una idea reinterpretada ahora por el pensador Slavoj Žižek, que habla del fetiche como concepto "para crear una teoría de la mercancía que utiliza la noción de fantasía para explicar su peculiar poder para engañar". El filósofo y cineasta Guy Debord insiste también en esto último en su teoría de la sociedad del espectáculo.
La fantasía y la magia
Son películas que se nutren, pues, de la nostalgia para vender entradas. La realidad es que el esfuerzo creativo es mucho menor, algunas de ellas son copias casi literales de los originales, llevan mucho menos tiempo y entrañan menos riesgos. Puntos a favor de las productoras. Pero, desde el punto de vista del espectador, lo cierto es que la fantasía y la magia que transmitían las películas de animación mueren en estos remakes. La energía y el humor fantásticos, contagiosos, del genio de Aladino (1992), con la voz de Robin Williams, no existe en la adaptación de 2019, a pesar de la simpatía que daba al personaje Will Smith.
Por supuesto, hay excepciones, como la versión de El libro de la selva que dirigió Jon Favreau en 2016, pero lo que abunda en estos trabajos es el escaso talento creativo. Como mucho se puede decir que se han aprovechado estas nuevas películas para enmendar algún desatino, presentarlas con contenidos a veces feministas o limpiarlas de racismo. Y no siempre. Mulán, por ejemplo, cabreó mucho a los espectadores chinos, que rechazaron la perspectiva de un equipo casi por completo occidental para un relato de tradiciones orientales.
Estas nuevas películas se han utilizado para enmendar algún desatino, presentarlas con contenidos a veces feministas o limpiarlas de racismo
Fracasos y éxitos
La idea que desarrolló Walter Benjamin en sus escritos sobre el cine de que el público es un "observador distraído", incapaz de apreciar la originalidad o la auténtica calidad de una obra, cobra especial relevancia cuando se habla de estos remakes, en su inmensa mayoría mucho peores que los originales y, sin embargo, increíblemente lucrativos.
Es verdad que algunas de estas recientes adaptaciones en acción real han sido sonados fracasos, como la insulsa Blancanieves de Marc Webb, que recaudó unos cuantos millones de dólares menos de lo que costó hacerla, o la mencionada Mulán, que no llegó en taquilla ni a la mitad de su presupuesto. Pero el resto, con más o menos calidad, han llenado los bolsillos de las productoras, que siguen aferradas a esta fórmula para aumentar más y más sus beneficios.
La recién estrenada Lilo & Stitch ya es una de las películas más rentables de los últimos tiempos -acumula más de 772 millones de dólares en taquilla- y nuevo aliento para futuras producciones. En España ya se ha convertido en la película más taquillera de 2025, con más de 2,6 millones de espectadores desde su estreno el pasado 23 de mayo y con más de 16,6 millones de euros recaudados.
'Lilo & Stitch' se ha convertido en la película más taquillera de 2025 en España, con más de 2,6 millones de espectadores desde su estreno
Nuevas producciones
Ya se han anunciado o hay fuertes rumores de remakes en acción real de títulos como Vaiana, que tendría a Catherine Laga'aia en el papel de la joven aventurera y a Dwane Johnson ‘La Roca’ para interpretar a Maui. Bambi, Cruella 2, El libro de la selva 2, Aladdin 2, en la que el guion estaría en manos de Guy Ritchie, quien, además, podría dirigir la versión Hércules o Merlín, un remake en acción real que ha pasado por varias manos, desde Ridley Scott al español Juan Carlos Fresnadillo.
Serán, de nuevo, el cebo para pescar a espectadores adultos nostálgicos que conservan preciosos recuerdos de los originales que vieron en el cine y que hoy quieren compartir con sus hijos. Películas que, como han dicho algunos directivos de los grandes estudios, sirven de respuesta al tsunami de títulos de superhéroes, un globo que aparentemente ya se desinfla y que seduce mayoritariamente al público masculino. Al fin y al cabo, en estos remakes hay muchos más personajes femeninos protagonistas.





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