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La desescalada en el teatro, asignatura pendiente para septiembre

Ante la incertidumbre en el sector, la falta de un protocolo unitario y la restricción de aforos, el mundo del teatro dilata su regreso hasta el mes de septiembre.  

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Personal sanitario desinfecta el escenario de un teatro.- REUTERS

La temporada teatral no levantará el telón hasta septiembre. Así lo ha decidido tanto el sector público como el privado tras valorar los retos que afrontan buena parte de las salas de cara a la desescalada. Si bien con la entrada de la fase 1 muchas podrían abrir sus puertas durante los meses de julio y agosto, la decisión tomada posterga dicha apertura al mes de septiembre, una vez que los protocolos a seguir se hayan homogeneizado y las restricciones de aforo alcancen la mitad de espectadores. 

Se trata, a fin de cuentas, de abordar el regreso con garantías. Los profesionales del sector se decantan por dilatar la anhelada puesta en escena y lo hacen carentes de una normativa homogénea en materia de seguridad sanitaria. Algo que complica y mucho el trabajo ya no sólo el trabajo sobre las tablas, sino el realizado por toda la cadena de profesionales –transporte, carga y descarga, taquilla, personal técnico, acomodación...– que hacen posible el espectáculo. Es hora de que el INAEM (Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música) les dé una respuesta.

Y aunque es pronto para lanzar las campanas al vuelo, parece que hay predisposición por parte de la Administración en lo referido a la necesidad de homogeneizar dichos protocolos. Tras la reunión mantenida este lunes entre el INAEM del Ministerio de Cultura y Deporte y los representantes de asociaciones de ámbito estatal, se empieza a vislumbrar un escenario de consenso en el que las tres partes (Sanidad, Cultura, y teatros y salas) establezcan unos protocolos comunes.

"El objetivo es elaborar un documento que sirva a su vez como guía general y herramienta para facilitar la desescalada en los recintos escénicos y musicales", ha difundido el ministerio a través de una nota de prensa. Algo que Jacobo Pallarés, presidente de la Red de Teatros Alternativos, ha valorado positivamente: "Celebramos que el INAEM se ponga las pilas y adopte un cierto liderazgo al respecto, es necesaria una labor de mediación para que todas las salas y recintos terminemos hablando el mismo idioma en materia de seguridad y prevención".

"No está claro cómo se van a besar o abrazar los actores sobre el escenario"

Una lengua común que si bien parece estar clara en el caso de los espectadores con su separación interpersonal estipulada y su mascarilla obligatoria, poco se sabe en lo que respecta a los que se suben a la tarima: "No existe un protocolo determinado, no sabemos cosas tan básicas como si únicamente podremos hacer monólogos o si el acróbata comparecerá sólo ante el peligro, no está claro cómo se van a besar o abrazar los actores sobre el escenario, ni siquiera si podrán hacerlo", apunta Pallarés. 

Carlos Morán, presidente de la Red de Teatros de España de Titularidad Pública, explica así el punto de partida: "Hay un riesgo evidente de que al haber una gran incertidumbre, la búsqueda de certezas en nuestro sector nos lleve a una multiplicidad de protocolos que terminen por complicar aún más la desescalada". Por ello, Morán ve con buenos ojos la posibilidad de establecer un protocolo unitario que apele no sólo a los que se ponen bajo los focos: "Tras la figura del artista, hay muchos profesionales que intervienen antes, durante y después el espectáculo, creemos fundamental que se piensen medidas también para ellos". 

"¿Qué se supone que podemos programar?"

Los tiempos van algo justos. Con la negociación en ciernes, todo apunta a que todavía queda una tiempo para que se fije una hoja de ruta definitiva en el sector. Y cuando esa "guía maestra" vea la luz, el personal tendrá que interiorizarlo. "Necesitaremos los medios para implementar esas herramientas, así como un tiempo prudencial para el adiestramiento del personal en esos protocolos", incide Morán.

Jacobo Pallarés, por su parte, hace hincapié en un aspecto que, no por obvio, es menos importante: "Después de meses de confinamiento, las compañías no habrán podido ensayar sus obras, ¿qué se supone que podemos programar entonces?". En efecto, el parón ha detenido absolutamente todo, incluso la preparación de muchos de los proyectos que se venían realizando.

Por último, y no por ello menos importante, nos topamos con la audiencia. Una audiencia que, como apunta Morán, tiene que "acostumbrarse a convivir con el virus", algo que implica "aprender nuevas formas de estar y de comportarse". Se trata de asimilar esa 'nueva normalidad', una tarea que llevará su tiempo de maduración. "No parece lógico que nosotros seamos los primeros en entrar en ese nuevo entorno, los festivales de teatro de verano pueden ser una buena oportunidad para experimentar y aprender a manejarnos con estos nuevos protocolos para luego trasladarlo a la experiencia rutinaria normal".