Javier Bardem y Rosalía, dos formas opuestas de responder ante el genocidio en Gaza
El rechazo del diseñador Miguel Adrover a vestir a la cantante catalana "por no apoyar públicamente a Palestina" ha reabierto el debate sobre la "responsabilidad" de los artistas con los derechos humanos.

Madrid--Actualizado a
Hace una semana, el diseñador Miguel Adrover anunció que no vestiría a la cantante española Rosalía. ¿La razón? Su "silencio frente al genocidio en Gaza". Aunque aseguró que admira a la artista, recalcó que "no ha mostrado públicamente su apoyo a Palestina" y zanjó su postura con una frase: "El silencio es complicidad". Rosalía respondió días después a través de sus redes sociales: "Deberíamos señalar a quienes deciden y tienen poder de acción". Y añadió: "No veo cómo avergonzarnos unos a otros sea la mejor forma de avanzar en la lucha por la libertad de Palestina. No haber usado mi plataforma alineada con el estilo o expectativas ajenas no significa en absoluto que no condene lo que está pasando en Palestina. Es terrible ver, día tras día, cómo asesinan a personas inocentes y que quienes pueden detenerlo no lo hagan".
El cruce entre ambos ha reabierto el debate sobre la responsabilidad de los artistas: ¿puede el silencio ante una masacre ser neutral o, en realidad, es una forma de tomar partido? ¿Qué compromiso ético y político tienen las figuras públicas en contextos de violaciones de derechos humanos como el de Gaza?
Desde Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS) Galiza por Palestina lo tienen claro: "No hay lugar para la equidistancia en el conflicto de Palestina e Israel. No es un simple enfrentamiento entre dos bandos iguales, como algunos quieren hacer creer". Y recuerdan en una conversación con Público las palabras de Desmond Tutu: "Ser neutral en medio de la injusticia es tomar partido por el opresor". Los activistas añaden que, en este escenario, el silencio de figuras con la influencia de Rosalía, "tiene un enorme peso político y ético". "Contribuye a normalizar la imagen que el régimen sionista de Israel intenta proyectar para seguir cometiendo crímenes de lesa humanidad sin castigo", aseguran.
Portavoces del movimiento BDS Galiza: "No hay lugar para la equidistancia en el conflicto de Palestina e Israel"
Para los miembros de BDS Galiza, "la responsabilidad de artistas e instituciones culturales pasa por escuchar y responder a las demandas del movimiento". En sus directrices sobre el boicot cultural, subrayan: "Cualquier actividad, ya sea cultural o académica, que reúna en un mismo espacio a personas palestinas (o árabes) e israelíes sin que la parte israelí reconozca públicamente los derechos fundamentales del pueblo palestino ni participe activamente en la resistencia conjunta contra el régimen israelí, representa una forma de normalización que debe evitarse y boicotearse". "Este compromiso es lo que la gran mayoría de la sociedad palestina espera de artistas con influencia como Rosalía", dicen. No obstante, señalan a los "más de 1.200 artistas de renombre internacional" que han firmado la carta de la campaña Stop al comercio de armas con Israel. Y a los "decenas de músicos y grupos que han cancelado sus actuaciones en festivales financiados por el fondo de inversión proisraelí KKR".
Desde BDS recuerdan que "denunciar las injusticias y tomar partido puede tener consecuencias, especialmente en un sector cultural tan ligado a subvenciones públicas y patrocinadores privados que mantienen vínculos con Israel". Por eso, subrayan la importancia de "seguir defendiendo los derechos del pueblo palestino y persistir en la lucha", porque "no podemos permitir que las mismas instituciones que financian el genocidio en Palestina mediante el comercio de armas o acuerdos comerciales con Israel sean también las que persigan a activistas y artistas que denuncian estas injusticias".
Público ha contactado con el diseñador Adrover para conocer su opinión sobre la responsabilidad ética de artistas internacionales ante violaciones de derechos humanos como en Gaza, el significado del silencio de figuras influyentes como Rosalía y si su decisión marca un precedente para rechazar colaboraciones con celebridades que no se pronuncien. Hasta la fecha de publicación de este artículo, no se ha recibido respuesta. También se ha solicitado un comunicado oficial a la agencia United Talent Agency (UTA), representante de Rosalía, pero tampoco han contestado.
El boicot cultural crece
Aunque algunas figuras culturales de gran repercusión, como Rosalía, han decidido guardar silencio frente a la ofensiva israelí, el boicot cultural está ganando fuerza. Sin ir más lejos, este domingo 3 de agosto, la cantante catalana Bad Gyal denunció en el festival Arenal Sound —gestionado por el fondo proisraelí KKR— el genocidio en Gaza: "Quiero mostrar públicamente mi apoyo al pueblo de Palestina. Hoy no he querido fallar a mi público y a mis fans, pero me parece inhumano lo que está ocurriendo. Mientras lo estamos pasando bien, muchas personas llevan pasándolo mal en Palestina durante mucho tiempo. No podemos mirar hacia otro lado". Semanas antes, el rapero puertorriqueño Residente también se pronunció durante uno de sus conciertos, calificando los ataques de Israel como "un abuso" y "un genocidio", pidiendo prisión para quienes los apoyan y retirándose de festivales con financiación de KKR.
También en España, artistas como Judeline, Mushkaa, Samantha Hudson, La Élite, Fermin Muguruza, Sons of Aguirre, Porretas o Reincidentes cancelaron sus actuaciones en festivales como el FIB, Viña Rock o Sónar por sus vínculos económicos con KKR. De hecho, Mushkaa, tras su participación en Sónar, reconoció públicamente su error y defendió el "boicot cultural" como "la única herramienta válida frente al genocidio". El cantautor de origen palestino Marwán, por su parte, ha participado en conciertos benéficos, ha colaborado con la agencia de Naciones Unidas para la población refugiada palestina (UNRWA) y en enero de 2024 lanzó Nana urgente para Palestina, una canción explícita de apoyo a las víctimas del genocidio. Love of Lesbian también se pronunció durante su actuación en el FIB 2025. Calificaron lo que ocurre en Gaza como un "genocidio", señalaron directamente a Israel como responsable y lo conectaron con formas de racismo estructural que también atraviesan la sociedad española.
Este lunes, la Royal Ballet and Opera (RBO) del Reino Unido canceló su producción de Tosca, prevista para 2026 en la Ópera Nacional de Israel, en Tel Aviv. La decisión llega tras una carta abierta firmada por 182 integrantes del personal —entre ellos bailarines, músicos, cantantes y técnicos— que reprochaban a la institución su silencio ante la violencia en Gaza.
El grupo irlandés Kneecap y el rapero Bob Vylan fueron censurados por sus mensajes pro-palestinos durante el festival de Glastonbury 2025
La denuncia no se limita al ámbito nacional. En el panorama internacional, grupos como Kneecap fueron censurados en Glastonbury por sus cánticos pro-palestinos. Bob Vylan se enfrenta a cargos por terrorismo por corear en ese mismo festival "muerte a las FDI" y mostrar su apoyo abierto a la causa palestina. Bandas como Fontaines D.C., Idles, Lankum, Lisabö o Tetas Frías desplegaron mensajes como "Free Palestine" e "Israel está cometiendo genocidio" durante sus conciertos en Primavera Sound y otros escenarios europeos.
Coldplay también se posicionó. En noviembre de 2023, la voz del grupo, Chris Martin, declaró en directo: "No creemos en la opresión, el terrorismo ni el genocidio", y meses después invitaron a la cantante palestino-chilena Elyanna a actuar en Glastonbury 2024. Otros artistas como Brian Eno han donado ingresos a organizaciones de ayuda palestina, mientras que Damon Albarn, líder de Blur y Africa Express, manifestó su deseo de colaborar con músicos palestinos e israelíes "para crear puentes culturales más allá de lo político".
La lista sigue creciendo. Billie Eilish, Phoebe Bridgers, Annie Lennox y otras figuras del colectivo Artists4Ceasefire han llevado pines rojos pidiendo el alto el fuego en alfombras rojas de los Oscars y los Grammys. Fuera del ámbito musical, el actor Pedro Pascal también se ha posicionado. Fue uno de los firmantes de una carta abierta que condenaba el silencio de la industria cultural ante el "genocidio en Gaza", especialmente tras el asesinato de la fotoperiodista palestina Fatma Hassona.
Javier Bardem denunció en el programa estadounidense 'The View' el respaldo de Estados Unidos a Israel y la "pasividad" de Europa
Otro de los firmantes fue Javier Bardem. En una entrevista en el programa estadounidense The View, donde promocionaba su película, denunció el respaldo de Estados Unidos a Israel y la pasividad de Europa: "Si me preguntas, sí creo que es un genocidio", sentenció. De hecho, no es la primera vez que el actor utiliza su visibilidad pública para apoyar causas sociales y políticas. Este mismo lunes volvió a hacerlo al adherirse, junto a otros artistas, al manifiesto del Festival Internacional de Cine del Sáhara (FiSahara), en rechazo al rodaje de la película La Odisea en la ciudad ocupada de Dajla.
Según los portavoces de BDS Galiza, esta larga lista de figuras públicas que se han pronunciado contra el genocidio en Gaza debe servir como ejemplo para "animarnos a seguir organizándonos colectivamente y a romper ese silencio, también en el mundo de la cultura". Recuerdan que "tenemos la responsabilidad urgente de alzar la voz por Palestina, de cortar vínculos con cualquier institución cómplice del apartheid israelí y, sobre todo, de escuchar y poner en práctica, como mínimo, las demandas que la sociedad palestina nos exige desde la creación de BDS en 2005". Y advierten: "El tiempo se agota y Palestina no puede esperar más".



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