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"Ser libre es muy exigente"

El escritor británico John Berger presenta en La Casa Encendida 'From I to J', una videoinstalación de la cineasta Isabel Coixet

GUILLAUME FOURMONT

Aparecen jergones de madera para presos, cuesta encontrar el camino entre ellas, en un laberinto con muros de alambre. Se oyen voces de mujeres, son palabras de amor, palabras de Aída a Xavier, preso político condenado a una doble y absurda cadena perpetua. Son las palabras que escribió el multidisciplinar artista y escritor británico John Berger en De A a X (Alfaguara, 2009) y que han inspirado a Isabel Coixet para la instalación From I to J.

Son sus palabras, pero Berger (Londres, 1924) no las reconoce. Para explicar esta exposición en La Casa Encendida de Madrid hasta el 11 de abril, el escritor habla de 'esta cosa rara', esta 'experiencia física y psíquica que perturba'. From I to J incluye una película que reúne a grandes actrices como Tilda Swinton, Monica Belucci, Isabelle Huppert, Maria de Medeiros, Leonor Watling y Penélope Cruz, entre otras. En total son 20. Leen las cartas de Aída. Sus voces interpretan al amor de una mujer que nunca recibe respuesta, a la fe de una mujer cuyas misivas son leídas por los funcionarios de la prisión en la libertad de su amante. 'Es que la libertad es amable', explica Berger.

'Es imposible escribir sobre la puta tragedia de Palestina'

El escritor, crítico de arte, poeta, pintor, ensayista, entre otros muchos oficios, quiere decir que 'la libertad, ser libre, es muy exigente. La libertad no protege, está siempre llena de riesgos, aunque vale la pena creer en ella porque permite definir la verdadera naturaleza del ser humano'.

Leer sobre John Berger y su obra es llegar al calificativo de 'sabio'. Isabel Coixet, quien asegura que ya le dedicó su filme La vida secreta de las palabras, se declara una gran admiradora y montar esta instalación era para ella una necesidad. Lo cierto es que Berger mide sus palabras, con cada uno de sus gestos. Antes de pronunciarse sobre cualquier tema, las piensa, las restriega por su cabello, su boca, su frente.

¿Permiten las cartas de Aída acercarnos a la naturaleza humana? 'No puedo responder a esta pregunta, porque el autor de un texto desconoce el impacto que causa', aclara Berger, 'aunque siento en esta cosa [la instalación] lo que es la naturaleza humana'. No es una exposición normal y corriente: no hay cuadros colgados, ni es una performance. El visitante se siente como Xavier, el preso; está perdido, mareado, no tiene espacio, no hay comunicación con el exterior posible. 'Es un laberinto oscuro. Es como en la película Poltergeist. Ven hacia la luz, hacia la luz. Ven, dice la niña', apunta Coixet. Inquietante.

'La esperanza no tiene nada que ver con el pesimismo ni con el optimismo'

Para Berger, su obra refleja la situación en Palestina. 'Es imposible escribir sobre la puta tragedia de Palestina. No soy capaz de escribir sobre ello, no tengo los conocimientos', insiste. Aunque sí entiende la falta de libertad, la fuerza de los que siguen luchando: 'Xavier está condenado a dos cadenas perpetuas, pero ¿pasará el resto de su vida en la cárcel? No lo sé, Aída no lo sabe, nadie lo sabe. En Palestina, es muy difícil encontrar a alguien que no tenga a al menos un familiar encarcelado. Están en prisión porque no han aceptado la injusticia de una tierra y una identidad denegadas'.

Las cartas de Aída a Xavier dejan ver la esperanza, aunque no se trata de optimismo. 'La esperanza no es un mensaje que nos mandan del futuro al presente. La esperanza penetra en el alma de una persona que ha tomado la decisión adecuada. Que sea una decisión importante o no. La esperanza no tiene nada que ver con el pesimismo, ni con el optimismo', concluye John Berger.

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