'Más allá de El 47', el libro que explica qué hay detrás de una de las películas catalanas más taquilleras
Las mujeres fueron pioneras en secuestrar autobuses en distintos barrios de la periferia de Barcelona.
La obra pone el foco en la importancia de la lucha colectiva durante la Transición.

Mar Bermúdez i Jiménez
Barcelona-
Batman no era nadie sin Robin, tampoco Sherlock sin Watson, ni Harry Potter sin Hermione y Ron; en fin, que ningún héroe lo es por sí solo. Este es el mensaje principal del libro Més enllà d'El 47. De l'heroi a les lluites col·lectives, publicado recientemente por la editorial Icaria.
El barrio de Torre Baró, del distrito de Nou Barris de Barcelona, estuvo en boca de todos en el año 2024 después de que la película El 47 arrasara en los Goya y fuera ampliamente elogiada. El filme relataba la historia de cómo el barrio periférico, originalmente de barracas, conseguía tener transporte público gracias al secuestro de un autobús por parte del líder vecinal Manolo Vital, el protagonista.
Pero tras los elogios había una mirada crítica que creía que la película —una de las cintas catalanas más taquilleras de los últimos años— se había tomado demasiadas licencias para cambiar la verdad de lo que ocurrió. Sin restar importancia a la figura de Manolo Vital, cabe remarcar que no fue pionero en esta acción y que no actuó solo, sino organizado con una red colectiva. Para poner el contexto sociopolítico necesario de una época muy desconocida, Adela d'Alòs-Moner y Anna Monjo han coordinado el libro Més enllà d'El 47.
‘Inspirada' en hechos reales, no ‘basada'
"La película se equivoca incluso con las fechas y hasta con el color de los autobuses: los autobuses no eran así, no eran de aquel color [rojo], eran verdes". Es la voz de una testigo recogida en las páginas del libro. D'Alòs-Moner explica a Público que el filme se plantea como "basado en hechos reales", pero para cumplirlo debería ser más fiel a la realidad, y no es el caso; "Es más bien, inspirado en hechos reales".
Las coordinadoras destacan el interés de la película, la buena producción y la brillante interpretación de los actores que la protagonizan, Eduard Fernández y Clara Segura. De hecho, d'Alòs-Moner asegura que se emocionó incluso. Pero, al mismo tiempo, reconocen graves carencias como "la necesidad y la fuerza que para lograr objetivos supone estar organizado y la lucha colectiva". Este es el argumento principal del libro.
La triple militancia de Vital fue esencial
Una de las carencias más importantes del filme es la falta de referencia a la lucha organizada que fue central en la historia de la Transición. Manolo Vital era miembro del Partit Socialista Unificat de Catalunya (PSUC) y de Comisiones Obreras (CCOO), además de presidente de la Asociación de Vecinos de Torre Baró, y por ello tenía una red de apoyo detrás que le garantizaba seguridad. El libro destaca con intensidad este vínculo de Vital con el sindicato y el PSUC porque la mayoría de líderes vecinales de la época seguían el mismo patrón de militancia y no eran héroes individuales, sino parte de una organización mucho mayor.
D'Alòs-Moner declara que Manolo Vital avisó a sus compañeros militantes del PSUC antes de secuestrar el autobús, y que fue gracias a ser miembro del partido y, sobre todo, a las negociaciones de Comisiones Obreras con el Ayuntamiento que realizó la acción sin ninguna repercusión personal y pudo volver al trabajo.
Eran ellas quienes secuestraban autobuses
Manolo Vital no fue el primero, ni el último, en secuestrar un autobús para reclamar transporte público para un barrio periférico. "Las mujeres del barrio de Can Franquesa, en Santa Coloma de Gramenet, ostentan el honor de haber sido las inventoras del método", expone el libro, y tras ellas los barrios de Roquetes (Barcelona) y Pomar (Badalona) imitaron la acción. De hecho, el 47 fue acompañado de otro secuestro simultáneo y se sumaron para cortar la Meridiana de Barcelona de camino a las Cocheras.
Los secuestros de autobuses eran acciones protagonizadas por mujeres en la mayoría de los casos. "Los hombres trabajaban en la fábrica y, en el caso de los autobuses, quienes los secuestraban eran sobre todo mujeres", explica d'Alòs-Moner; "iban a la plaza, cargaban el carro de comida, subían con los hijos al autobús y se dirigían al conductor y le decían que tenía que llevarlo hasta tal lugar, y claro, con un autobús lleno de niños y mujeres, hacían suficiente presión para que les hicieran caso".
Otras imprecisiones
Los testimonios recogidos en el libro destacan que la lucha vecinal por el transporte público no fue la más dura, sino que conseguir el agua y tener un lugar donde tirar los residuos, por ejemplo, fueron batallas mucho más intensas. En cambio, la película destaca la lucha por tener una escuela, cuando en Torre Baró existía la escuela La Font de l'Eucaliptus desde 1971 —los hechos del autobús tienen lugar en 1977—.
D'Alòs-Moner también matiza que, entonces, el alcalde de la ciudad era Josep Maria Socias i Humbert y que "él sabía que era de transición y, por eso, tenía siempre las puertas abiertas". Testimonios del libro también hablan de múltiples reuniones desde distintos sindicatos y organizaciones vecinales con el Ayuntamiento sin ninguna dificultad.
Una propuesta pedagógica
En un momento en que la organización colectiva se desincentiva y en el que es más necesaria que nunca ante el auge de la extrema derecha, Més enllà d'El 47 ofrece una propuesta pedagógica de la mano de Ramon Breu, profesor de secundaria, escritor y coordinador del proyecto CINEscola. En ella, se plantea un marco de análisis y de cuestionamiento para trabajar la película teniendo en cuenta todo lo necesario para explicarla bien, en especial la importancia histórica que tuvo la lucha colectiva para confrontar la represión y conseguir muchos de los derechos de los que ahora disfrutamos.
Adela d'Alòs-Moner destaca, por ejemplo, que cuando se aprobó la ley de libertad sindical, en 1977, de los 6.000 trabajadores que tenía autobuses, en una noche, 4.000 se afiliaron a CCOO. La fuerza sindical era inmensa y, a diferencia de lo que muestra la película, "ningún capataz se habría atrevido a presentarse en una asamblea, aunque fueran 500 personas".
Así pues, igual que Batman tenía a Robin, que Sherlock a Watson y que Harry Potter a todo Hogwarts, Manolo Vital tenía más de una organización de miles de personas respaldando su causa. Porque El 47 era la causa de todos.


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