El Castelao nunca contado
Las incógnitas aún rodean la vida en la emigración y en el exilio del político, artista e humanista más relevante de la historia de Galicia, de cuya muerte se cumplieron 75 años el pasado enero.

Débora Campos
Buenos Aires--Actualizado a
La vida en la Pampa argentina cuando era niño. El viaje misterioso de un baúl lleno de escritos. El destino de su trabajo, después del saqueo de su piso en Pontevedra, tras el Golpe de estado de 1936. El ingreso en Argentina como exiliado. Su vida cotidiana en la ciudad de Buenos Aires. Su particular vínculo con los carceleros porteños. La disolución del Partido Galeguista. El destino de sus bienes tras si muerte. Qué fue de Virxinia Pereira…
Alfonso Daniel Manuel Rodríguez Castelao, de cuya muerte se cumplieron 75 años el pasado enero, es hoy lo suficientemente universal para transformarse en camiseta, cita real de Felipe VI o pintada en un muro. Tanto que todos los partidos políticos activos en Galicia encuentran en él, cuando menos, algo de lo que apropiarse para reivindicar su vida y obra. Y aun así hay no pocos aspectos de su travesía desconocidos, poco conocidos o totalmente misteriosos. No es poco para el político gallego más determinante, cuando menos, del último siglo.
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"En los últimos años se ha avanzado mucho en el conocimiento exhaustivo de la obra y de los detalles biográficos de la vida de Castelao. Quien lo dice es el catedrático y historiador Xosé Manoel Núñez Seixas, vicepresidente del Consello da Cultura Galega y uno de los principales impulsores de ese nuevo conocimiento del que habla. Con todo, aún hay mucho por conocer, añade, "en particular su etapa final en la Argentina".
Sumergido en la colectividad gallega
Núñez Seixas habla de "peculiaridades" en esos años de Castelao en Buenos Aires y lo explica así en un correo desde Brión, un municipio próximo a Santiago, al barrio porteño donde vivió el artista, político e humanista: "Se sumergió en la colectividad gallega, cuya evolución y dinámicas en esa década, incluyendo el impacto de los exiliados, las reconfiguraciones que también provoca el contexto político de la sociedad de acogida (ascenso de Perón al poder), y la llegada de una nueva ola de inmigrantes desde 1946, son bastante menos conocidas para esa etapa que para épocas anteriores".
El autor del ensayo Os inmigrantes imaxinados. A identidade galega na Arxentina (1780-1960) considera que esos diez años que Castelao vivió exiliado en la capital argentina son una fase decisiva en la sistematización de su pensamiento político "y de lo que quiso legar a la posteridad (con el Sempre en Galiza, pero también con otros escritos e intervenciones en la prensa), que no se pueden entender sin el contexto galaico-argentino. Es una labor por hacer, pero entre tantos otros referidos al conocimiento de la inmigración gallega en la Argentina".
Ruy Farías Iglesias: "Sabemos mucho más sobre la etapa de Castelao exiliado que sobre la de emigrante"
Es tarde en Galicia, pero el vicesecretario de la Real Academia Gallega (RAG), Henrique Monteagudo Romero, habla con la energía y la claridad propias de quien lleva décadas ofreciendo conferencias y clases. Concuerda con Núñez Seixas en la idea de que el conocimiento de esa fase de la vida de Castelao se incrementó mucho en los últimos años. "Era un período quizás menos conocido, no solo lo que pasó en Argentina sino también el previo, en los Estados Unidos. Hay muchos aspectos de esa parte de la trayectoria de Castelao que están sin descubrir o que no se conocen suficientemente".
Autor de los libros Alfonso R. Castelao (2008) y Alfonso R. Castelao. A forxa dun mito (2021), entre varios otros dedicados al galleguista, Monteagudo Romero señala esos huecos en los que aún es preciso trabajar para poder cartografiar su vida completa: "Algunos tienen que ver con su propia peripecia personal que, por ejemplo, podemos adivinar a través de la correspondencia. Hay cartas que aparecieron en las últimas décadas y que arrojan luz sobre esto. Otros tienen que ver con las complicidades de la política del exilio. Tanto del exilio español en general como de la resistencia galleguista en el interior del país y la relación entre esos dos mundos. Es un universo ciertamente muy complejo, sobre todo a partir del año 1944, y poco a poco vamos entendiéndolo mejor".
Incógnitas sobre la vida del Castelao emigrante
Ruy Farías Iglesias comparte disciplina y área de estudios con Núñez Seixas y Monteagudo Romero, pero trabaja del otro lado del Atlántico: aunque se doctoró en Compostela, es investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), la máxima agencia científica argentina y una de las más importantes de América Latina, y también es profesor en la Universidad Nacional de San Martín. "Ciertamente, sabemos mucho más sobre la etapa del Castelao exiliado que la del emigrante. Los años que el rianxeiro y su familia pasaron en tierras de Bernasconi [localidad del departamento de Hucal, en la provincia de La Pampa, en el corazón del país austral] son mucho más oscuros, y no tenemos para reconstruirlos más que datos sueltos, esparcidos aquí y allá, o lo que puede inferirse de algunos de sus textos de ficción".
Si los últimos años en la vida del rianxeiro son aún un territorio por explorar, los primeros que pasó en la Argentina aún son más desconocidos. Se sabe que el padre de Castelao emigró la Argentina a los tres meses del nacimiento del niño y que, en el año 1895, su madre también se desplazó allí llevando al pequeño Alfonso Daniel, para vivir con su marido en esa esquina plana y poblada de gauchos. Allí vivió sus primeros años, vio nacer a sus dos hermanas y acompañó la vida de la taberna o ultramarinos ("pulpería" en los términos pampeanos) hasta que en 1900, la familia retornó a Galicia.
Tenía entonces 14 años y, al regresar, se matriculó en el Instituto General y Técnico, de manera que es probable que hubiera asistido algo a la escuela en La Pampa. Pero de esos años de formación, nada se conoce. "Castelao emigró de niño de una villa marinera más o menos próspera (Rianxo, en A Coruña) a La Pampa, un lugar al que había llegado el tren pocos años antes, rodeado de inmigrantes centroeuropeos recién establecidos. Era un paraje inhóspito para él", puntualiza Núñez Seixas.
En algún sentido era el camino contrario al que hacían cientos de miles de gallegos: de la aldea a la metrópoli. "Eso influyó en su inicial visión negativa de la emigración, y en sus retratos caricaturescos sobre los inmigrantes retornados o americanos que luego devenían en caciques ellos mismos (algo que, por cierto, en parte se correspondía con el retrato de su propio padre). No sabemos mucho más de la experiencia de Castelao en La Pampa", completa Núñez Seixas, fuera de las retales y alusiones que dejó desparramados acá y allá en sus relatos (por ejemplo, O inglés) y en alguna de sus cartas".
La Pampa, huella decisiva
Monteagudo está de acuerdo con la huella decisiva que esos años pampeanos dejaron en el niño Castelao aunque no haya de ellos más testimonio que una placa colocada en el año 2019 por gente de aquel pueblo de La Pampa que dice: "En este sitio se estableció el almacén de ramos generales La cruz colorada de Mariano Rodríguez Dios. Aquí residió entre 1886 –1900 su hijo: Alfonso Daniel Rodríguez Castelao".
Dice el vicesecretario de la Real Academia Gallega que esa experiencia "le ayudó a tener una visión de la realidad gallega un poco más extrañada, más desde fuera. Quizás lo hizo más consciente de algunas características de la realidad de Galicia que para la gente que se crió aquí desde pequeño pasaban desapercibidas, porque eran parte de su experiencia cotidiana". Ese alejamiento, para Henrique Monteagudo Romero "resultó bastante importante. Primero el estrañamiento de ver a la Argentina y a la emigración gallega con los ojos de un niño, y después, sobre todo, de ver la realidad de Galicia después de estar allá".
Y añade Ruy Farías Iglesias: "La vida en ese ámbito, en el que asistió a la escuela primaria (vivencia de la que no sabemos nada), fue sin duda para él una experiencia negativa, según se desprende de las pocas alusiones (algunas nos sus textos literarios) sobre el sufrimiento experimentado en la aislada y agreste población, y a su ambiente más bien sórdido, dada la naturaleza de la clientela que la frecuentaba, integrada mayormente por gauchos aprovechados y camorristas. Fuera de eso, nada sabemos de sus vivencias durante el lustro que Castelao vivió en aquel inhóspito territorio".
Así las cosas, ese período fundamental en la vida y en la mirada de Castelao queda en la niebla del desconocimiento, apenas recuperable por referencias literarias y trocitos de cartas. Un comienzo borrado por el olvido y un final que aún puede responder muchas preguntas.
Dibujante para la Editorial Atlántida
"El período que va de 1940 a 1950, por razones relacionadas con la relevancia alcanzada por el personaje y con la mayor presencia de fuentes, resulta infinitamente mejor conocido", concluye el historiador galaicoargentino Farías Iglesias. Lo que, sin embargo, no quiere decir que sepamos todo. Por poner algunos ejemplos, la vida cotidiana de Castelao, sus relaciones con otros personajes notables de la colectividad (pero que no formaban parte del entorno de Manuel Puente, Rodolfo Prado o el Centro Ourensán), o cuestiones ligadas a su misma supervivencia material: ¿Cómo fue su experiencia de dibujante para la Editorial Atlántida? ¿A cuanto renunció Castelao en independencia a cambio del sustento que le proporcionaron Puente y otros? Esas incógnitas resultan bastante oscuras.
Virxinia Pereira Renda también es una interrogante que se repite en estas entrevistas, y la respuesta es siempre que no se sabe mucho de ella. De hecho, aunque hay una entrada sobre la mujer de Castelao en Wikipedia, un tercio de lo que informa refiere a una asociación feminista argentina que creó un premio con su nombre para homenajear a las mujeres que, como ella, siempre están aunque no se note.
"En los aspectos que me son más conocidos de su labor, Virxinia es una presencia constante, pero casi siempre en segundo plano, como casi todas las cónyuges de los políticos e intelectuales de su tiempo". Xosé Manoel Núñez Seixas recupera la información disponible sobre la mujer de Castelao: "De buena familia de la villa de A Estrada (A Coruña), es dudoso que Virxinia compartiese muchas de las convicciones políticas de Castelao. La pérdida de su hijo la afectó mucho, igual que a él; pero después de la muerte de su hombre fue una testamentaria fiel de su legado. Sabemos aún poco de la experiencia peculiar de las exiliadas, a pesar de los avances de los últimos años, como muestran, por ejemplo, los trabajos de Bárbara Ortuño".
Monteagudo Romero añade más datos sobre la coincidencia ideológica en el matrimonio: "Por lo menos a partir de un determinado momento, ella tuvo una identificación muy grande con el trabajo de su marido. Recuerdo que hace poco leí una carta de Castelao en la que se manifiesta muy contento porque Virxinia había respondido en gallego a una carta suya desde Madrid, donde estaba como diputado. Esto da un poco la medida de hasta que punto Virxinia se sentía identificada con las ideas de él".
La muerte de su hijo
Un hecho determinante en la conformación de esa pareja tiene que haber sido la muerte de su¡ único hijo, Afonso Xesús, nacido en el mes de enero del año 1913 y fallecido apenas 15 años después por una peritonitis. El dolor compartido y el hecho de ser sólo ellos dos permitió un compromiso conjunto con la carrera política de Castelao y con las urgencias del exilio más tarde. "Después de la muerte de su hombre, Virxinia acabó volviendo a España", puntualiza Monteagudo Romero.
¿Y de que vivía esta mujer viuda y sola, entonces, en Galicia? ¿Qué fue de ella? Virxinia Pereira sobrevivió casi veinte años a su marido. El vicesecretario de la Real Academia Gallega recuerda que cuando se creó la Editorial Galaxia, la mujer de Castelao percibió, igual que las hermanas de él, una especie de pensión vitalicia que se pagaba, para que no pareciera caridad, en concepto de adelanto de derechos de autor por la venta de los libros del autor de Sempre en Galiza. "Evidentemente esas ventas no rendían las cantidades que recibían las mujeres de la familia Castelao. Y luego había alguno otro empresario gallego con dinero que también estaba detrás de ese soporte económico a Virxinia".
Xosé Manuel Núñez Seixas: "Es dudoso que Virxinia compartiese muchas de las convicciones políticas de Castelao"
La mecánica de las ayudas, más o menos disfrazadas ya había imperado en vida de Castelao en Buenos Aires. Ruy Farías Iglesias añade algunas referencias: "Su casa en Buenos Aires era un piso cedido por Manuel Puente en la Avenida Belgrano, muy cerca del Centro Galego de Buenos Aires y, sobre todo, del Centro Ourensán, su verdadero según hogar en la ciudad. Inicialmente, hasta que algunos próceres de la colectividad acordaron mantenerlo para que pudiera dedicarse por entero a su trascendente labor política (no me consta que fuera despedido), trabajó para la Editorial Atlántida, ilustrando varios de los libros de la celebérrima Biblioteca Billiken".
Hay en el barrio de Colegiales una biblioteca llamada A Nube, en la que su titular, Pablo Maidana, atesora esos libros. "Llegaron en una época de oro de la industria editorial argentina a centenares de miles de niños, tanto criollos como hijos de inmigrantes", dice Farías Iglesias. "Quién sabe cuántos pequeños llegados de Galicia o descendientes de gentes de aquella tierra, disfrutaron de las aventuras de aquel pequeño en el alejado territorio de los Estados Unidos, sin saber que, esos dibujos que mostraban las aventuras de Tom eran fruto del arte de uno de los gallegos más importantes del siglo XX.
Vida social intensa
Pero al margen de esa experiencia como asalariado, en la vida de Castelao el trabajo se desarrollaba en la colectividad gallega. Núñez Seixas resume aquel panorama así: "Él pasaba el tiempo, por lo que sabemos, entre el Centro Ourensán, en parte en el Centro Galego, y en parte en su domicilio. Tenía una vida social intensa, recibía homenajes, quedaba con amigos y correligionarios, visitaba artistas, también mantenía relaciones con los exiliados vascos y los republicanos españoles… Sus gastos corrían a cargo de un comité de figuras galeguistas riopratenses, incluyendo nombres conocidos: Manuel Puente, Xosé Bieito Abraira… Y menos conocidos como Manujel Meilán o Xesús Canabal en Montevideo".
El trayecto entre el Centro Ourensán, el Centro Galego y la casa en la avenida Belgrano 2605, no pasa de los 500 metros . Es decir, Castelao caminaba como mucho cinco cuadras [manzanas] porteñas para ir de un sitio a otro, un recorrido casi claustrofóbico en una ciudad que tiene 203 kilómetros cuadrados de superficie. Esta "endogamia"» se proyectaba sobre otros aspectos de la vida del líder político. Lo explica Monteagudo Romero: "Tuvo poca relación con la vida política y cultural argentina. Esa fue una de las cosas que le achacaban Eduardo Blanco Amor y el grupo de intelectuales gallegos que estaban más imbricados en la vida social, política e intelectual del país austral".
Tanto Blanco Amor cómo otros después, Luis Seoane entre ellos, pensaban que Castelao se mantenía muy encerrado en un círculo muy reducido de personas, qque lo tenían un poco monopolizado, o apartado de ese ambiente", añade Monteagudo Romero, quien, sin embargo, destaca los vínculos fluidos que mantuvo con el exilio español y particularmente con los vascos exiliados con los que estableció la alianza Galeusca.
Así como hay mucho que no se sabe de la vida de Castelao, también hay algunos hechos que, mismo conociéndolos, no dejan de sorprender. Xosé Manoel Núñez Seixas comparte un detalle singular: el rianxeiro solía aparecer en las fotos escoltado por funcionarios penitenciarios. "A ver, no era que lo escoltaran", puntualiza el historiador". "Uno de los nichos ocupacionales donde se empleó un número significativo de inmigrantes gallegos fue, curiosamente, en el de los funcionarios de prisiones de Buenos Aires. Entre ellos había muchos inmigrantes de Rianxo, que luego figuraban en los homenajes que la sociedad Hijos del Ayuntamiento de Rianxo dispensaba a su ilustre paisano".
Historia de un baúl
Por su parte, Henrique Monteagudo deja aquí otra historia curiosa y un equívoco. La primera tiene por protagonista un baúl. Tras el Golpe de estado de 1936, las propiedades de Castelao fueron asaltadas, requisadas y robadas. Su casa familiar fue saqueada y puesta a la venta. El médico Baltar intercedió para que volviera a la familia (la madre y las hermanas) por medio de una compra. Su piso en Pontevedra sí que fue vaciado y vendido. De nuevo, la intervención de alguien puso a recaudo parte de su trabajo artístico, que fue enviado al Museo de Pontevedra. Pero luego, hubo otros papeles que llegaron a las manos del autor.
"Es un misterio cómo se salvaron y cómo Castelao pudo recuperar una serie de materiales (entre los que estaban los que utilizó para publicar en Buenos Aires el libro As cruces de pedra na Galiza e incluso Sempre en Galiza). Él hablaba de un baúl, que de milagro fue salvado del bombardeo sobre la casa en la que vivía en Barcelona. El caso es que nadie sabe cómo fue que ese baúl llegó a él, porque es difícil de creer que Castelao viajara a Madrid cuando fue a llevar el Estatuto de Autonomía cargando ese baúl con un montón de cosas. Y si por el contrario lo tenía en Madrid, donde se iba a instalar como diputado, ¿cómo fue que acabó volviendo a Galicia?. No hay respuestas", explica Monteagudo.
Henrique Monteagudo Romero: "Tuvo poca relación con la vida política y cultural Argentina. Eso fue lo que le achacaban Eduardo Blanco Amor y el grupo de intelectuales gallegos que estaban más imbricados en la vida social, política e intelectual del país austral"
Y cierra con un malentendido que también implica a Castelao. "Hay un mito, completamente falso, que indica que fueron los galeguistas del interior los que disolvieron el Partido Galeguista cuando se creó la editorial Galaxia. Fue para mí una sorpresa enorme saber que fue Castelao quien lo disolvió porque consideraba que el partido no era un instrumento idóneo para trabajar políticamente en el exilio. Esto me sorprendió mucho".
Tres de los más importantes historiadores dedicados a la diáspora gallega en general y a la figura de Castelao en particular, aún se sorprenden de esa etapa tan desconocida como amplia.






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