Entrevista a Néstor Prieto Amador"Entender que Trump es una excepción es un error"
El periodista publica 'Imperio herido' un ensayo para entender al Estados Unidos del presente volviendo a los orígenes de un "imperio que se niega a sí mismo", pero que ha normalizado la violencia como el "lenguaje del siglo XXI".

Madrid-
Estados Unidos es un país que se resistirá a perder con todas sus fuerzas. Para Néstor Prieto Amador (Salamanca, 1999), autor del libro Imperio herido y colaborador en Público, lo ocurrido recientemente en Irán, Venezuela o Groenlandia es solo una muestra más de ello. En un contexto marcado por la incertidumbre y el auge de diversos países que hacen peligrar la hegemonía de Washington, ha llegado la "versión más descarnada y violenta del imperialismo": Donald Trump.
Este ensayo deja claro que el presidente estadounidense no es una excepción ni un "fenómeno pasajero". Prieto, que ha cubierto numerosos focos de actualidad en América Latina y fue detenido ilegalmente por el Gobierno de Israel cuando iba a bordo de la Global Sumud Flotilla, busca entender el presente volviendo al pasado. Desde las trece colonias británicas hasta las noticias constantes de conflictos internacionales alentados por EEUU que la televisión emite a diario, nada se explica sin llegar a los orígenes de "un imperio que se niega a sí mismo" pero que ya ha demostrado —detalla— que, cuando necesita recurrir a la violencia, no duda en hacerlo.
Imperio herido repasa toda la historia de Estados Unidos, desde sus inicios hasta el Trump de la actualidad. ¿Por qué este libro ahora?
El libro iba a ser un ensayo sobre Venezuela. Estuve en el país en diciembre, una semana antes de que tuviese lugar el ataque y el secuestro de Nicolás Maduro. La editorial me propuso escribir algo sobre eso, pero yo tenía la sensación de que, evidentemente, para entender Venezuela había que mirar más arriba, abrir más la lupa.
Justo después pasó Groenlandia y después Irán. Propuse que, en vez de fijarnos en la consecuencia, nos fijásemos en la causa, y la causa yo creo que es Estados Unidos en una dimensión histórica. Entender a EEUU como una consecuencia última reciente y que Trump es una excepción es un error.
¿Qué es entonces Trump?
Trump es la versión más descarnada y violenta del imperialismo. Lo primero que hay que explicar es que Estados Unidos es un imperio. Es un imperio continental, porque se expande desde las trece colonias hasta que acaba el continente norteamericano, de costa a costa y después va a por Alaska y por Hawái.
"Trump es la doctrina Monroe, es la teoría del Destino Manifiesto, es el 'Covenant' evangélico"
Trump parece muy nuevo, parece que está inventando todos los días algo, pero realmente condensa la historia de Estados Unidos. Trump es la doctrina Monroe de 1823, es la teoría del Destino Manifiesto, es el Covenant evangélico [concepto protestante de un pacto con Dios] con el que llegaron los primeros colonos británicos. No es un fenómeno nuevo, tiene unas raíces profundas que se han gestado durante dos siglos y medio.
En el libro cuenta que Estados Unidos nunca se ha querido definir como un imperio.
La idea de "imperio" es un poco pretérita e incómoda. Cuando hablamos de imperio pensamos en legiones romanas o en galeones españoles. Estados Unidos se deslinda, es un imperio que se niega a sí mismo, pero que ejerce ese papel de una manera muy coherente. Proyecta una política exterior agresiva que busca tener relaciones asimétricas, económicas y políticas, donde se salvaguarda su interés.
¿Qué pasa? El imperio per se no exige violencia, o no todo el tiempo. Durante muchos años es capaz de ejercer esa influencia a través de mecanismos persuasivos, como puede ser Hollywood —una industria cultural que hace que el imaginario colectivo vea EEUU como algo deseable—, el dólar como una herramienta de presión económica, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional como instituciones que lo aplican... Y, por supuesto, 800 bases militares y el Ejército más poderoso del mundo. El imperio no siempre recurre a la violencia, pero está ahí y, cuando la ha necesitado, ha ido a por ella.
Cuando cae la Unión Soviética, Estados Unidos se queda solo como única potencia en el mundo. ¿Cambia eso su forma de existir y de relacionarse con el resto?
Estados Unidos tras la caída de la Unión Soviética se emborracha de optimismo. Goza de una década muy buena donde su influencia global es arrolladora, pero las bases del unipolarismo [sistema mundial dominado por una sola superpotencia] eran muy débiles.
"El mundo ha cambiado y Estados Unidos ya no puede ser el mismo"
Cuando cae la Unión Soviética, EEUU decide crecer y lo hace a costa de crear un nuevo modelo económico, que es la globalización y que estaba alimentando nuevas potencias emergentes. El capitalismo globalizado suponía que se sacaban las cadenas de suministro y de construcción hacia terceros países. Esos países al final han ganado peso, valor económico, demográficamente han cambiado... El mundo ha cambiado y Estados Unidos ya no puede ser el mismo. Hay actores nuevos relevantes que exigen un hueco en el orden internacional.
Han aparecido "los otros", como llama en su libro a esos nuevos actores.
China, Rusia, Brasil y muchos más actores están cambiando el orden mundial. El unipolarismo no existe, pero tampoco hemos llegado al nuevo orden. Cuando lo viejo no termina de morir y lo nuevo no termina de nacer, aparecen los monstruos, que decía Gramsci, y estamos en ese momento.
Vamos hacia un orden multipolar, pero todavía no sabemos la configuración. Por eso Estados Unidos está adoptando una estrategia agresiva, está intentando que esa transición no se lo lleve por delante. En la política internacional no hay espacios libres. Si no estás sentado en la mesa es porque eres el plato.
En este contexto plagado de incertidumbre llegó al poder Donald Trump.
Donald Trump es una figura muy interesante porque vence haciendo más grandes las brechas internas de la sociedad estadounidense. Vence siendo él un ganador de la globalización, se hace milmillonario gracias al capitalismo globalizado. Pero llega a la clase trabajadora estadounidense golpeada por la globalización, al cinturón industrial del óxido que se ha desindustrializado entero, y es capaz de, a través de un discurso nacionalista, meterles el odio y el miedo para que le terminen votando.
En un mundo donde el suelo se está moviendo bajo sus pies y mucha gente se siente desubicada, el lema de Make America Great Again, que apela a un pasado de grandeza, es lógico y funciona. Donald Trump se va del poder y es capaz de volver, no es un fenómeno pasajero.
"La violencia es el lenguaje del siglo XXI y Estados Unidos lo normaliza"
Más allá de Estados Unidos, dedica una parte de su libro a hablar de la tecnología y la inteligencia artificial. Comenta como esa carrera tecnológica tiene mucho que ver con la violencia.
Si Ucrania, Irán y Venezuela han probado que la violencia es válida para reconfigurar el mapa, la lectura que queda encima de la mesa es la de tonto el último. La violencia es el lenguaje del siglo XXI y Estados Unidos lo normaliza y lo legitima.
La violencia en este momento no tiene limitación nuclear. Están caducando todos los tratados de no proliferación y se está alimentando un rearme. Además, es una violencia condicionada de una manera supersignificativa por la inteligencia artificial y la tecnología. Es una violencia automatizada, cada vez más deshumanizada.
Esto hace que el mundo sea un lugar mucho más imprevisible. Si el único elemento que me protege es tener disuasión armamentística lo suficientemente grande como para que no entren en mi territorio, genera una espiral de la que es muy difícil salir.
Israel estaba utilizando en el genocidio de Gaza un algoritmo que determinaba el objetivo y daba 20 segundos para la revisión humana. Si la carrera armamentística avanza tanto, un actor no se puede permitir 20 segundos para revisar el objetivo si su enemigo no los tiene.
Eso nos mete en un escenario muy complejo. ¿Qué implicaciones tiene la violencia cuando no eres tú quien aprieta el gatillo, cuando lo ves toda otra vez de la pantalla? La guerra se va a realizar con consecuencias humanas, pero con una ejecución informática a miles de kilómetros de distancia.
"La UE está todavía cerrando los ojos para no ver lo que ocurre"
Si Trump no es una excepción. En el futuro, ¿va a ser posible coexistir con Estados Unidos?
Estamos obligados a coexistir con Estados Unidos. El actuar de Donald Trump demuestra que el imperio está herido, pero no está herido de muerte, y que la Unión Europea no tiene autonomía estratégica real. La UE se ha visto a merced de un hegemón que se supone que es su aliado, pero prescinde de ellos cuando no los necesita.
La coexistencia va a estar. El problema es generar relaciones de dependencia asimétricas. Donald Trump debería de interpelar a la Unión Europea con su violencia, porque está demostrando que no es un socio fiable. Pero la UE está todavía cerrando los ojos y apretándolos para no ver lo que ocurre. Vamos a llegar muy tarde, cuando queramos tener autonomía será porque Trump ya nos ha cerrado la puerta.







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