Pepo Paz, el Bartleby que prefirió sí hacerlo
Aníbal Malvar conversa con sus cigarras particulares para que le canten qué podemos leer en este verano de canícula y siesta.

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Pepo Paz Saz (Madrid, 1962), editor, escritor y periodista. Licenciado en Económicas (Complutense de Madrid), fue Premio Región de Murcia de Turismo 2006 (modalidad Periodismo y Comunicación) y colabora desde 2015 con la editorial Anaya Touring donde, además del exitoso 101 Destinos de España sorprendentes (11ª edición), ha publicado Un país de novela. 15 destinos literarios de España entre más de una decena de libros viajeros. Es autor del volumen de relatos Las demás muertes (Ed. Demipage, 2018) y en la primavera de 2026 se anuncia en Reino de Cordelia su primera novela, Comenzar el olvido, "una inmersión crítica en los sórdidos años del tardofranquismo y la no tan ejemplar Transición".
A finales del siglo XX funda la editorial Bartleby. Fueron años que revolucionaron el mundo editorial español. Como conjurados secretos, varios editores novatos que no se conocían entre sí empezaron una revolución en el mercado con pequeños sellos de altísima calidad dispuestos a rebelarse contra la dictadura del oligopolio mainstream de los grandes grupos.
Aquellos pequeños bateles de papel sacaron a navegar una nueva literatura que se estaba cociendo en el país y que no recibía atención de los editores más conservadores. También recuperaron autores olvidados y pusieron en el foco la marginación editorial de la mujer. Muchos acabaron naufragando, pero los que sobrevivieron, como Lengua de Trapo o Bartleby (que me perdonen todos los que no cito), son hoy parte de una leyenda.
AUTOBIOGRAFÍA
La vida te va empujando hacia los bordes. En mayo de 1998 yo llevaba once años trabajando para la principal empresa de shipping internacional (con matriz danesa) y decidieron hacer una deslocalización encubierta. El departamento en el que trabajaba se reubicó en Algeciras y tenía que tomar una decisión personal: hacer las maletas y seguir con ellos o quedarme en Madrid junto a mi padre (enfermo de cáncer). No lo dudé. Firmé el finiquito y empecé de cero. Otra vez.
Junto a dos amigos, Dionisio Rodríguez Mesa y Carlos Cabrera, nos liamos la manta a la cabeza y decidimos fundar la editorial. ¿Con qué bagaje? Nuestras lecturas y pinitos en el mundo de la escritura. Carlos era periodista y narrador, Dionisio economista y yo llevaba escribiendo desde los diez años (recuerdo haber ganado un par de premios escolares con mis redacciones primeras.
También haber cursado dos años en la Escuela de Letras de Guelbenzu, Bértolo y Gándara a mediados de los noventa; recuerdo, cómo no, alguna experiencia frustrada en talleres de escritura y, sobre todo, la disciplina semanal de colaborar con un tabloide en papel que se repartía junto al diario El Mundo en los quioscos serranos, el Sierra de Madrid, donde colaboré durante más de dos años en la sección El ladrón de palabras (una inspiración directa del Robinson urbano del primer Muñoz Molina). Estamos pues a finales de la primavera de 1998 y además de poner en marcha el proyecto editorial de Bartleby Editores comencé por un azar a colaborar en el suplemento Motor & Viajes de El Mundo. A eso le siguieron más de veinte años de crónicas viajeras principalmente por España, la paternidad, el desamor, las colaboraciones en Anaya Touring, el amor maduro, la ruina permanente que conlleva la vida bohemia...
Fundaste Bartleby en 1998, editorial con nombre de un personaje de Melville cuyo lema vital era “preferiría no hacerlo”. ¿Por qué en ese momento preferiste sí hacerlo? Desde entonces, las pequeñas editoriales se están llevando buena parte de la buena literatura que se hace en España.
En realidad la respuesta es muy sencilla. El nombre surgió en una de nuestras reuniones fundacionales. Empezaron a barajarse propuestas y fue Carlos Cabrera quien lo mencionó. Por mi parte había leído la obra de Melville y no lo dudé. En realidad fue nuestra primera gran decisión de marketing, un poco azarosa, pero creo que acertamos en la diana. Luego nos reunimos otro día con el entonces editor de Verbum en su despacho (el gran Pío Serrano), nos miró a los tres y dijo: "¿Qué sabéis del mundo de la edición?". Fuimos sinceros y le respondimos que nada, así que nos dio un máster de media hora. Nos habló de maquetadores, imprentas y nos facilitó un folleto de la Asociación de Distribuidores. Y nos habló de los relatos de Lezama Lima. Luego hizo su gran donación a la causa facilitándonos el teléfono de la hermana de Lezama en Miami. Y echamos a rodar. Las pequeñas editoriales conforman la red de vasos sanguíneos del mundo editorial, lo oxigenan y le aportan vitalidad. Se ocupan de lo que la gran industria desdeña o ni siquiera considera. El tejido lector es como un gran bosque, biodiverso, y ha encontrado en las editoriales independientes un gran aliado complementario.
Dicen que se publica más de lo que se lee. ¿Es un burdo rumor?
Creo que siempre ha sido así, ahí están las cifras anuales de libros publicados. La gran industria optó hace tiempo por publicar mucho, demasiado, y ha llevado al mundo del libro hasta unos niveles de tensión imposibles de mantener. La crisis de 2008-2010 y la irrupción de lo digital (sobre todo en el ámbito de la preimpresión y la impresión) sirvió para democratizar y dar visibilidad a muchas propuestas que antes no hubieran tenido opciones de sobrevivir. Bartleby es una editorial independiente que aspira a publicar en torno a diez títulos al año (y contarlo). Antes hay una rigurosa tarea de lecturas y, luego, un trabajo minucioso de distribución, prensa, librerías que tiene mucho que ver con el principio de que "lo pequeño es hermoso". Esa es nuestra intención y van veintisiete años ya.
LA CIGARRA PAZ RECOMIENDA
La exposición REVISTAS (Información con tiempo) [inaugurada el 23/08/25 en el Centro e-LEA de Urueña, la villa del Libro vallisoletana]. La organizan Tamara Crespo y Fidel Raso, fundadores de la librería Primera Página. Cumplen justo diez años desde que echaron a rodar y son unos auténticos jabatos en eso de pelear por una idea y hacerlo como auténticos numantinos. La muestra reúne sesenta cabeceras de revistas nacionales y reivindica por encima de todo una manera de elaborar la información periodística con tiempo, es decir, reflexionada.
A barca de Caronte (exposición abierta hasta diciembre en el Museo de Belas Artes da Coruña): Narra la travesía vital de Isaac Díaz Pardo. Que sirve para mantener viva la memoria y la obra de este intelectual galleguista que, además de editor y escritor, fue uno de los fundadores de la cerámica de Sargadelos.
Festival BoCa. Performance y acciones teatrales (Museo del Prado, 27-28 septiembre y 4-5 octubre): Por su firme vocación ibérica, artistas y creadores de Portugal y España, y su radical contemporaneidad.
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