El sacerdote extremeño que fue el primer campeón del mundo de ajedrez
Ruy López de Segura derrotó a los mejores ajedrecistas del siglo XVI en la corte de Felipe II y revolucionó la teoría del ajedrez mucho antes del primer Mundial oficial de 1886.

Madrid-
Hijo de unos mercaderes acomodados de Zafra, el cura presbítero Ruy López de Segura fue el primer campeón de mundo de ajedrez tres siglos antes de que se organizase el primer Mundial oficial en 1886. La corte de Felipe II fue testigo de su gesta, aunque el sacerdote y humanista extremeño también ha pasado a la historia del juego de los 64 escaques por la apertura española —una de las más jugadas todavía hoy— y por las aportaciones teóricas que introdujo su Libro de la invención liberal y arte del juego del ajedrez, publicado en Alcalá de Henares en 1561.
El ajedrecista pacense ostentó el título oficioso durante tres lustros, en los que venció a los mejores jugadores de ajedrez españoles e italianos, si bien el mérito llegó a ser atribuido a Giovanni Leonardo da Cutri, el Puttino. Los hermanos Francisco y Daniel Gragera, en cambio, desmienten que el calabrés hubiese sido campeón durante ese tiempo en el libro Ruy López de Segura. La cara oculta del tablero, donde corrigen otros datos biográficos e históricos que consideran erróneos. Por ejemplo, el año de su victoria en la corte de Felipe II, que no habría sido en 1575 sino entre 1568 y 1570, ya que el 12 de octubre de ese año se marcha a Perú, de donde nunca regresará.
Antes de ordenarse sacerdote, obtuvo el título de bachiller, aunque se desconoce en qué universidad. Pese a que no hay mucha información sobre su infancia, Sebastián de Covarrubias, capellán del rey, escribe en su Tesoro de la lengua castellana o española que en su pueblo "hubo un muchacho que, siendo de muy poca edad, era tan gran jugador de ajedrez que todos le reconocían la ventaja, y quedó el nombre del niño de Zafra". Pasados los años, pule su afición durante una estancia en Roma en 1560, donde se empapa del libro de Damián —que considera "mediocre"— y derrota por primera vez a Leonardo da Cutri. Además, fue gramático y autor del tratado Grammaticae institutiones.
La gran hazaña de ajedrez ante Felipe II
"Era un jugador extraordinario, muy competitivo, con mucha personalidad y carisma, siendo sin lugar a dudas el jugador más fuerte de su época y nombrado merecidamente como el primer campeón oficioso del mundo en la modalidad de ajedrez. Debió de ser un jugador con gran agilidad mental, que movería rápidamente las piezas en sus enfrentamientos", afirman los hermanos Gragera en su libro, donde subrayan su "profunda comprensión de las leyes estratégicas del juego, gran dominio de las aperturas y comprensión del medio juego".
Virtudes que Ruy López refleja en su tratado sobre el ajedrez, donde se revela como "el padre de la teoría del juego". Sin embargo, no contiene diagramas. "Eso resulta muy peculiar, aunque es el primero que detalla con profundidad todos los movimientos, como la captura al paso", comenta a Público Daniel Gragera, cuyas investigaciones rebaten que Giovanni da Cutri hubiese ganado el torneo disputado en la corte de Felipe II, pues no hay documentos que acrediten que recibió un premio de mil ducados, una capa de armiño y la exención de pagar impuestos durante veinte años en su pueblo, Cutro.
"Fue una invención italiana para desprestigiar a Ruy López y ensalzar la figura del Puttino, quien figura en un cuadro de Luigi Mussini como un joven que se enfrenta en una partida a un viejo, Ruy López, cuando en realidad solo tendría unos tres años menos que él, porque su apodo no aludía a su juventud sino a su baja estatura. Y, además, pinta como ganador a su compatriota", asegura Daniel Gragera, responsable de la Agrupación de Ajedrez de Ruy López de Zafra, organizadora de un torneo internacional que también lleva el nombre del extremeño que también se impuso a Alfonso Cerón y Paolo Boi.
La apertura española que sigue vigente en el ajedrez
"Probablemente es la apertura más jugada desde que la inventó Ruy López porque produce una gran riqueza de ideas para ambos bandos", escribió en El País Leontxo García, quien la calificaba como "una mina de ideas y maniobras". El periodista especializado en ajedrez es, precisamente, el autor del prólogo del libro de los hermanos Gragera, donde reconoce su labor y la del historiador Joaquín Pérez de Arriaga, quien consideraba que el tratado del zafrense "abrió la puerta al ajedrez moderno y utilizó el método de análisis de aperturas que ha perdurado hasta nuestros días".
"Ser el primer campeón del mundo oficioso de ajedrez y el autor de un libro que fue primera referencia internacional durante dos siglos (hasta el de Philidor, en 1749), así como el principal promotor de una apertura que casi quinientos años después sigue plenamente vigente —y es una de las tres más analizadas de la historia, junto a la italiana y el gambito de dama— son motivos más que suficientes para poner a Ruy López en un pedestal", escribe Leontxo García, quien valora la obra de los hermanos Gragera porque "era lamentable que la vida de su primer campeón del mundo oficioso fuera un agujero negro", cuando su nombre "merece letras de oro".
Traducido al italiano, inglés, francés, alemán, ruso y otros idiomas, el historiador José Antonio Garzón Roger destaca en el epílogo la "extraordinaria rapidez" con la que Ruy López escribió su tratado, lo que denota el "gran talento" de un "hombre muy culto, trabajador infatigable, dispuesto a sentar cátedra en el campo que abordara, pero también conspicuo polemista, lo que nos lleva a imaginar a una persona que tampoco termina de encontrar su lugar, su destino, aunque le espera la inmortalidad en la historia del ajedrez con su nombre impreso en miles de obras a lo largo de los siglos". Y en series como Gambito de dama.
Daniel Gragera, vicepresidente de la Asociación Extremeña de Ajedrez, también valora que "lo explique desde lo más básico para que cualquier persona lo pueda jugar". De hecho, el título completo del tratado es Libro de la invención liberal y arte del juego del ajedrez, muy útil y provechosa para los que de nuevo quisieren aprender a jugarlo, como para los que ya lo saben jugar. "Antes se practicaba sobre todo en la aristocracia, pero Ruy López quería difundirlo entre la gente de la calle y que el pueblo se culturizara a través del ajedrez", añade Gragera, quien recuerda que "el ajedrez era un símbolo de inteligencia, por lo que tenerlo en la corte de Felipe II era una manera de proyectar prestigio".



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