La sobreproducción de libros tensiona al sector editorial
Expertos alertan que la oferta de libros publicados anualmente supera la demanda real de los lectores, lo cual alimenta un círculo vicioso que lleva publicar más títulos para mantener el ritmo.

Barcelona--Actualizado a
Cada semana, las librerías reciben novedades que se acumulan en las mesas, los estantes y los almacenes, y se sustituyen a un ritmo frenético. En 2024, solo en España, se publicaron 89.300 libros, según la Estadística de la Edición Española de Libros con ISBN del Ministerio de Cultura. Esta cifra, sumada a la reciente inauguración de la nueva planta logística de Penguin Random House en Cerdanyola del Vallès (Barcelona) —con capacidad para gestionar hasta 40 millones de libros en el año—, pone sobre la mesa una pregunta inevitable, especialmente a las puertas de Sant Jordi, cuando la lluvia de novedades es más intensa que nunca: ¿realmente hay tanta demanda de libros?
La realidad es que las editoriales publican tantos libros y tan rápido que muchos títulos ni siquiera tienen tiempos de hacerse visibles antes de ser sustituidos por las siguientes novedades. Según Aniol Rafel, editor, fundador y director de la editorial independiente Edicions del Periscopi, "se publica muy por encima de lo que el conjunto de lectores puede asumir, y hay una enorme desproporción respecto a lo que el mercado puede absorber". Para el editor, "todo ello aboca al sector a una precarización preocupante y en aumento, de la cual solo se sale o bien consiguiendo que haya más lectores y más compradores de libros, o bien produciendo menos".
Según la Encuesta de Hábitos y Prácticas Culturales en España 2024-2025 del Ministerio de Cultura, el 66,3% de la población leyó al menos un libro durante el último año, pero, más allá de los índices de lectura, Javier Aparicio, creador y director del Máster en Edición de la UPF-BSM, además de catedrático de Literatura Española y Comparada en la UPF y crítico literario, pone énfasis en un descenso "de la calidad de lectura, es decir, de la competencia lectora".
Un círculo vicioso
Aparicio atribuye esta sobreproducción de libros, entre otros motivos, al sistema de devoluciones. El mercado editorial funciona en gran parte mediante la venta en depósito. Las librerías pueden devolver los libros no vendidos a la distribuidora o a la editorial, lo cual permite que siempre haya novedades en las librerías. Así, "la maquinaria del sector funciona gracias a este sistema circular: se produce, se distribuye a los puntos de venta y los libros no vendidos se devuelven. El exceso de publicaciones se debe al hecho que hay que mantener la rueda girando", explica Aparicio.
Según datos de la Federación de Asociaciones Nacionales de Distribuidores de Ediciones (FANDE), el sector editorial español presenta una tasa de devolución del 30%, es decir, que tres de cada diez ejemplares que llegan a las librerías se acaban devolviendo a la distribuidora o a la editorial. Aun así, el traductor, editor y periodista cultural Enrique Murillo puntualiza que la venta con derecho a devolución no es la culpable de la dinámica actual. De hecho, según él, este sistema de venta permite "publicar libros muy difíciles, que con antelación sabes que te harán perder dinero". "El problema es la locura para crecer y el disparate que supone tapar los errores con más libros. Y esta es la lógica actual", detalla.
Con todo, Murillo alerta que para frenar la sobreproducción de novedades, solo hay una solución: "Que se pongan de acuerdo autores, agentes, libreros y editores y empiecen a reducir el número de novedades, todos a la vez".
"Un exceso de imaginación"
El exceso de novedades continuo hace que la vida de muchos de los libros sea de solo un mes. Pasado este tiempo, son devueltos para dejar lugar para las novedades siguientes, "un disparate en cuanto a derroche del trabajo editorial, la traducción, el papel, la encuadernación y todo el resto", según Murillo. "El modelo editorial corre como un animal ciego hacia un precipicio que ya empieza a oler de lejos, y el instinto suicida del sistema impide que se tomen medidas".
Detrás de todos los títulos que se publican hay un gran número de autores. Tal como explica Aparicio, "debajo prácticamente cada piedra encontramos a alguien que ha escrito, está escribiendo o quiere escribir". Los libros surgidos a raíz de la autoedición, la edición digital y los estudios de escritura creativa se juntan a la cantidad de títulos del sector editorial profesional, estructurado en forma de agentes literarios y editores que captan y gestionan el talento.
Según el informe de GfK presentado por la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, en 2024 el sector editorial logró una facturación total de 1.212 millones (un 9,8% más respecto al 2023) y vendió 77 millones de ejemplares impresos. En este sentido, si solo se hace una lectura económica de la situación, la sobreproducción no es un problema, dado que el ecosistema editorial crece y la facturación también es cada año más alta. Ahora bien, desde un punto de vista menos numérico, "hay un exceso de imaginación", destaca Aparicio.
Un modelo que precariza
Pese a que continúan naciendo librerías, editoriales y agencias literarias, y el hecho de que, hoy en día, publicar un libro es más fácil que nunca, el editor Rafel lamenta que el modelo actual "lleva a la precarización", porque el precio de venta no es suficiente para que los diferentes profesionales que participan en la edición y la publicación del libro "se puedan ganar la vida de forma digna".
En Catalunya, concretamente, durante las últimas dos décadas, han surgido varias editoriales independientes que compiten con los grandes grupos, como Grupo Planeta y Penguin Random House. "La atomización editorial ha fortalecido la biodiversidad, pero ha provocado que las ventas medias por título hayan disminuido, y esto tiene unos efectos directos en esta precarización", explica Rafel, que reivindica la figura del editor y la necesidad de "volver a situar la lectura y el libro en el centro de la sociedad".
Barcelona, "locomotora" editorial
Del total de libros anuales publicados en España, más de un 50% pertenecen a Catalunya. De hecho, Barcelona es donde Grupo Planeta y Penguin Random House tienen su sede y, por lo tanto, donde tienen lugar gran parte de las decisiones editoriales. En este sentido, Aparicio reivindica que el sector del libro en el territorio catalán no es residual, sino que es "una locomotora", puesto que cada año se publican más de 12.000 libros en catalán, una cifra que se equipara a la de estados como los Países Bajos. En 2024 el sector editorial catalán facturó 260 millones, de los cuales 80 millones (un 30%) corresponden a libros en catalán.
Por otro lado, Aparicio destaca que el mercado editorial en Catalunya tiene la particularidad que el 60% de los libros se venden a través de librerías físicas de proximidad, que "combaten con éxito la presencia de los monstruos de distribución". En Madrid, en cambio, este porcentaje es del 40%.

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