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Corazón de metal

Ruido y vanguardia: hablamos con el capo del sello Hydra Head sobre el ‘heavy’ en el siglo XXI

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Igual que el pop de hoy no tiene por qué rendirle cuentas necesariamente a un pasado glorioso de estribillos dulzones y minutaje asequible a todos los públicos, no hay razón para que el metal del siglo XXI siga identificándose con tópicos del heavy, desde los gorgoritos al cuero y la melena o el gusto por la imaginería satánica.

El sello Hydra Head puede servir de escaparate de gran parte de lo que podremos entender por metal en el siglo XXI, empezando por el público tan heterogéneo al que atraen. Algunos de sus grupos, como Pelican, ni siquiera tienen cantante: las guitarras densas y pesadas se bastan por sí solas para establecer un discurso.

“El único punto en común entre los fichajes de Hydra  Head es que son bandas que nos gustan, simple y llanamente. Suelen ser experimentales dentro del género en el que operan y la mayoría son, de una forma u otra heavy: no son necesariamente bandas de metal, pero su música destaca por la densidad, los sonidos graves, el énfasis en los bajos y los tempos lentos”. Al habla Aaron Turner, capo del sello desde 1993 y guitarrista de otro grupo tan poco convencional dentro del metal como es Isis.

Del dormitorio al más allá

Turner comenzó con Hydra Head en su propio dormitorio, desde donde distribuía bandas casi locales de su ciudad, Santa Fe (Nuevo México), con el objetivo de “diseminar nuestra música favorita. Empecé sin más expectativas que divertirme y sacar referencias de calidad. En un momento dado, empecé a estar a disgusto distribuyendo discos producidos por otros, así que me lancé a explorar ese campo. La idea principal era lanzar a bandas que encontraba interesantes y crear un packaging tan valioso como el interior del disco”. A pesar de que el diseño que acompaña a los álbumes busca “reflejar ese sentimiento de experimentación y aventura” sónica de sus bandas, Turner afirma que no hay ninguna intención explícita en Hydra Head de coronarse como defensores de la vanguardia del metal. “Hydra Head es una mezcla de cerebro y sensualidad. Y la música siempre es lo primero”.

Precisamente hablando de música, aunque el sonido del sello sea más o menos reconocible por su oscuridad y gravedad, su catálogo de artistas es suficientemente amplio como para que alguno termine enganchándote: rap (Dälek), rock (Cave In), electrónica (Jesu) y varias decenas de variantes del metal, desde el post o art metal (Pelican) al drone (Boris) e inclasificables como Xasthur (que toca su metal de baja fidelidad disfrazado).

Un futuro negro

“Hoy es un sello de tamaño mediano: no operamos desde un dormitorio pero tampoco funcionamos como un conglomerado corporativo”, dice Turner. Es decir: ya no es una empresa unipersonal, sino que acoge a siete trabajadores, cuatro de ellos a jornada completa. “No tenemos grandes beneficios pero tenemos suficiente para pagar a los grupos y seguir lanzando nuevas referencias. ¿Alguna sorpresa para el futuro? Nah: seguiremos el mismo camino que hasta ahora: cosas extrañas y oscuras”.