Quién decide que el rock ha muerto: la polémica de los premios de la MTV
La cadena televisiva ha eliminado la categoría de rock de los MTV Video Music Awards.

Madrid--Actualizado a
En 2000, mientras Fred Durst, cantante de Limp Bizkit, recogía el premio al Mejor Video de Rock en la gala de los MTV Video Music Awards, Tim Commerford, bajista de Rage Against the Machine, lo observaba con desdén a varios metros de altura, encaramado en una estructura del escenario en protesta por no haberlo ganado. Veinticinco años después, Chris Martin y Coldplay fueron todo corazón durante la entrega del galardón, que desaparecerá este año después de haber sido otorgado por primera vez en 1989.
Ambas escenas, separadas por un cuarto de siglo, dan una idea de cómo era y —ya no— es el rock, al menos para la MTV, que pasó de premiar a Guns N' Roses, Aerosmith, Metallica, Pearl Jam, Soundgarden, Korn o Linkin Park a concederle un reconocimiento que ha ido cambiando de nombre hasta perder la categoría (Best Heavy Metal Video, Best Metal / Hard Rock Video, Best Hard Rock Video, Best Rock Video y, finalmente, Best Rock) a Lorde, Twenty One Pilots, Imagine Dragons y, en tres ocasiones, a Coldplay.
¿Ha muerto el rock o lo ha matado la MTV? "¿La MT… qué?", se pregunta con sorna la periodista Carolina Prada. "Bromas aparte, cuando ya nadie se acuerde de esta cadena de televisión, el rock seguirá sonando. Tampoco me sorprende demasiado el movimiento: en realidad, siempre fue un escaparate para la música más mainstream, y se ve que el rock ya no lo es", añade respecto a la desaparición de la categoría la coautora del libro Canciones de Buen Rollo (Sílex).
El próximo 27 de septiembre, en la gala que se celebrará en el Peacock Theater de Los Ángeles, la categoría más cercana o afín será la alternativa, pese a que los nominados a Best Alternative distan del sonido pesado que caracterizaba al rock de antaño: Noah Kahan, Geese, MGK y Fred Durst, Olivia Rodrigo, SOMBR, Twenty One Pilots y Tame Impala. No obstante, desde 2010 ya se observaba una deriva descafeinada hacia el pop rock, el punk pop o el rock alternativo, entre otros estilos, dejando de lado el hard rock contemporáneo.
"Admitamos que el género ha perdido influencia entre las generaciones jóvenes, más atraídas por la música urbana, el trap o como queramos llamarlo. Pero eso no significa que el rock haya muerto, como parece pretender la MTV suprimiendo la categoría", deja claro Carolina Prada. "Al contrario, no dejan de surgir nuevas y estupendas bandas con jóvenes al frente, y en los conciertos veo a bastante chavalada entre el público, coreando las canciones con sus padres".
Según el informe de Luminate publicado en 2025, el consumo de rock aumentó, en Estados Unidos se situó como principal género tras el hip-hop y el R&B en la clasificación de streaming de audio bajo demanda y fue el que más creció en comparación con el año anterior. Además, el exitoso documental Becoming Led Zeppelin impulsó las escuchas de la banda, que forma parte de un catálogo roquero que saca pecho y sigue influyendo y creando nuevas audiencias, de Fleetwood Mac a Radiohead, pasando por Nirvana.

"Al rock se le ha dado por muerto en muchas ocasiones y siempre ha vuelto", advertía en este artículo el crítico David Saavedra, donde otros protagonistas de la escena, como Ánxela Baltar o Juan Santaner, defendían su vigencia y fortaleza. Así, la cantante y guitarrista de Bala, quien empezó a tocar influida por Nirvana, afirmaba que "las mismas bandas y estilos que nos influyeron a nosotras siguen influyendo a los más jóvenes: L7, Sonic Youth, la onda punk de Bad Religion o el stoner rock de Kyuss".
Mientras, el fundador de Vancouvers y Jet Lag y actualmente mánager de Industrias Bala aclaraba que simplemente ha habido una evolución del público y del mercado. "Cada mes escucho discos imprescindibles, compuestos por grupos que funcionan en directo. Es una estupidez decir que el rock ha muerto, porque sigue vivo y en forma, aunque antes de seguir hablando convendría establecer qué es el rock: ¿las guitarras eléctricas? Sin duda alguna, pero yo tengo una visión mucho más amplia".
Quizás el problema no sea del rock, que ya no es un compartimento estanco y en ocasiones se ha diluido en otras categorías o incluso en estilos de difícil encaje, sino de la propia MTV. La cadena, desplazada por YouTube o Spotify, ya no decide qué escucha el público —ni qué videoclip llegará a todo el mundo—, pero de alguna forma pretende definir los géneros y establecer qué merece llamarse rock al eliminar un apartado histórico de sus premios. Sorprende, pues, que para algunos conserve ese presunto poder simbólico.
Tom Freston, un antiguo ejecutivo de la cadena, se mostraba franco en una entrevista concedida a Forbes hace unos meses: "No es un referente cultural en absoluto [...]. En realidad, es casi una cadena fantasma". Freston se lamentaba de que la MTV se limitaba a organizar los Video Music Awards una vez al año, criticaba que no invirtiese "nada en ella durante quince años" y no se mostraba sorprendido por el cierre de algunos canales y versiones internacionales, como las de España, Reino Unido, Francia, Alemania, Australia o Brasil. Este año ya solo puede verse en Estados Unidos, Japón, Israel, Taiwán y la India.
En un artículo en El Periódico, Jordi Bianciotto recuerda que en la primera edición de los premios de la MTV no había categoría de rock "porque no hacía falta, ya que vivía en la corriente principal y asomaba en casi todas las parcelas", y considera que la cadena "está en abierta decadencia desde hace más de veinte años (cuando YouTube le comió la merienda)" y, sobre todo, desde el pasado diciembre. "La MTV podrá ningunear al rock, pero sabe que hoy el show anual es más importante que la propia cadena, un espejismo de lo que un día fue", añade.
Una opinión que coincide con la de otras voces del sector, que recuerdan la importancia de la MTV para convertir los videoclips de Guns N’ Roses, Metallica, Nirvana, Pearl Jam o Aerosmith en éxitos globales y que creen que la desaparición del galardón, más allá de una cuestión reglamentaria, indica cuánto se ha desplazado el centro de gravedad de la cadena y, por extensión, de los premios, en cuya última gala paradójicamente Ozzy Osbourne fue homenajeado por Yungblud y Steven Tyler y Joe Perry, de Aerosmith.
Además, los MTV Video Music Awards han eliminado la categoría de Best Album. En este caso, no era un clásico del evento, porque se creó en 2022, no se entregó en 2024 y ha desaparecido en 2026. "Su supresión está relacionada con la forma fragmentaria de escuchar música hoy en día, que, por otro lado, tiene muchas similitudes con la popularidad de los sencillos de 45 RPM en los cincuenta y los sesenta", aclara la autora, junto a Isabel Jiménez, del libro Canciones de Buen Rollo.
"Puedo entenderlo y supongo que es una cuestión de modas… Aunque, desde mi perspectiva de mujer de mediana edad que ha crecido escuchando elepés, me parece una lástima perderse la experiencia de vivir en un universo paralelo durante casi una hora y conocer al dedillo qué canción sigue a esta otra y hasta cuándo salta la aguja en el tocadiscos", concluye Carolina Prada. "Mientras haya alguien que flipe con Vicious, con A Hard Day’s Night o con Agitar, el rock seguirá aquí para quedarse. No importa lo que diga la MTV".

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