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Festival Ladyfest: ¡Tú Misma!

Feminista, autogestionado y político, el festival Ladyfest pone el rock en manos de las mujeres

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'Ojalá no tengamos que celebrar la Carrera de la Mujer', escribía la atleta Mayte Martínez esta semana en las páginas de este periódico. Lo decía a propósito de la carrera femenina que tuvo lugar en Madrid. 'Ojalá pronto no tengamos que celebrar un Ladyfest', seguro que piensan las organizadoras de la segunda edición del festival que, inspirado en el feminismo alternativo surgido en los EEUU a partir de los años noventa, se celebra entre el 15 y el 18 de mayo en Madrid.

Como proyecto tanto musical como político, el Ladyfest se enmarca en una tradición feminista que pretende, en su formulación histórica -la que parte de las reivindicaciones de finales del XIX, alcanza la mayoría de edad con Simone de Beauvoir y se desarrolla con las obras de numerosas activistas en los años setenta-, redefinir las relaciones humanas con esquemas no patriarcales.

Desde los años sesenta, el feminismo busca espacios de encuentro y relaciones sociales que permitan a las mujeres compartir experiencias y descubrir nuevas formas de celebrar su condición y debatir cuestiones propias, como la construcción de nuevas identidades femeninas o la sexualidad sin ser vista por lo masculino.

Ladyfest es una iniciativa que busca precisamente eso, crear un espacio propio para las mujeres en un entorno que, como tantos otros, les ha sido obstaculizado: el mundo del rock y la cultura alternativa.

Nacido en el estado de Washington (EEUU) en el año 2000, el concepto del Ladyfest surge a partir de la evolución de la cultura punk y las bandas femeninas agrupadas bajo el nombre de riot grrrls, en los noventa. A partir de aquel primer Ladyfest, la idea se traslada a muchos otros rincones del mundo -se han celebrado festivales similares en Gran Bretaña, Alemania, Grecia o Indonesia, por citar unos pocos- y en 2005 se celebró en Madrid la primera edición hispana de Ladyfest.

La idea de organizar un festival feminista no es nueva, ni es propiedad de la gente que trabaja -voluntariamente- en Ladyfest. Sin ir más lejos, hace pocas semanas se importó a España otra iniciativa basada en el género, el festival francés Les Femmes S'en Mêlent, en cuyo cartel figuraban, entre otras, Tujiko Noriko o Lonely Drifter Karen.

Pero el enfoque del Ladyfest, claramente político aunque se agrupe en torno a actividades artísticas, sí es diferente y mucho más comprometido que en el resto de casos: el Ladyfest es un evento autogestionado y al margen del circuito comercial, que pone mucho énfasis en su carácter no sexista, no homófobo, no xenófobo.

Y muy anglófilo, deberíamos añadir: aparte del mismo nombre del festival, directamente importado de su homólogo norteamericano y convertido en franquicia internacional, se usan términos como non profit (traducible por sin ánimo de lucro: de hecho, los ingresos que se obtienen de las entradas se destinan a proyectos benéficos relacionados con las mujeres), queer o trans friendly (abierto e identificado con lo relativo a lesbianas y transexuales) y DIY (siglas de do-it-yourself, anagrama internacional de la autogestión; en castellano, hazlo tú misma).

Las salas Wurlitzer Ballroom y Nasti Club/Barbarella (las dos últimas, afectadas recientemente por las restricciones de horarios impuestas desde el consistorio de la capital) y el centro social Patio Maravillas acogerán las actividades de Ladyfest.

Habrá talleres de baile, de autodefensa, para aprender a tocar un instrumento o a confeccionar un fanzine, de autoestima y de sexualidad. También hay charlas, cine y exposiciones y, por supuesto, el grueso del cartel del festival lo ocupan los conciertos.

Ladyfest Spain 2008 presenta 14 grupos entre nacionales e internacionales, algunos consagrados y otros novísimos, algunos integrados únicamente por mujeres y otros mixtos.

El tronío y la solera de Lydia Lunch o Hello Cuca -veteranas a pesar de su juventud- contrastará con novedades y debuts como los de Hola A Todo El Mundo, Le Mot o The Baguettes. Lidia Damunt, New Bloods o Saioa son otros nombres a tener en cuenta en una propuesta que aúna reivindicación y espíritu lúdico. Ojalá pronto no haya que celebrarlo.