Vox, molesto con Feijóo por su intento de "competir" con ellos en precampaña: "Debería buscar el centro"
Los de Abascal muestran su descontento por la estrategia del PP de cara al 29N. En opinión de varios líderes de la formación, el mensaje político está destinado a disputar el mismo electorado de Vox en lugar de dirigirse a los votantes descontentos con el PSOE.

Madrid--Actualizado a
La estrategia de Alberto Núñez Feijóo y el Partido Popular ha despertado malestar dentro de Vox. La formación de extrema derecha se ha visto decepcionada por el trono bronco de los populares y su líder, que en los primeros actos públicos tras la convocatoria electoral, consideran, ha pronunciado discursos más dirigidos a competir con Vox que a complementar fuerzas y debilitar al PSOE. Son varias las voces que se muestran desconcertadas por la estrategia diseñada por el PP.
"No sé a qué juegan", asegura una de las principales voces en el panorama nacional de Vox. La formación de Santiago Abascal analiza en conversaciones privadas la estrategia del Partido Popular y consideran que esas formas alejan al bloque conservador de la mayoría absoluta. "Deberían buscar el centro, pero eligen competir contra nosotros", lamenta esta dirigente de la formación ultra.
Las declaraciones y formas de los mandatarios del PP se han leído en el seno de la extrema derecha como una forma de competir por el mismo electorado. "Yo no vengo de las saunas ni de las cloacas", aseveraba Feijóo en el primer discurso de precampaña mientras Miguel Tellado, secretario general del PP, divulgaba en redes publicaciones de pseudomedios catastrofistas sobre presuntas relaciones del Gobierno con el narcotráfico. El ala más dura ha tomado el control de la campaña electoral y en la extrema derecha consideran erróneo ese enfoque.
"María Guardiola sí lo supo entender, pero Feijóo parece que no", sostenía este jueves en privado otro alto cargo de Vox. El dirigente recordaba cómo la campaña de Extremadura en diciembre de 2025 mostró a una dirigente volcada hacia el centro que intentaba alejarse de los ultras al reivindicar conceptos como feminismo mientras intentaba atraer al votante socialista desencantado. Esa fórmula sirvió para ampliar el espacio de las derechas hasta un 60% de los votos, el mayor rango que ha alcanzado por la dupla PP-Vox en los últimos ciclos electorales. Si bien en las últimas horas de campaña sí llevaron una estrategia más trumpista al lanzar la sospecha del fraude de Correos, la separación con Vox se mantuvo clara. Las disputas entre las fuerzas llegaron ya a la hora de negociar la conformación de Gobierno, pero durante la campaña ambas fuerzas jugaron roles muy diferenciados.
Los dirigentes del partido ultra opinan que, si Feijóo se lanzara a por el votante centrista o desencantado con el PSOE, la mayoría del bloque de derechas sería incontestable. Sin embargo, que ambos compitan por el mismo electorado no ensancha su bloque de votantes. "No creo que les sea muy útil", apunta una persona del equipo de Santiago Abascal.
Vox percibe las elecciones del 29N como un momento crucial. Las encuestas son muy favorables y auguran un fuerte crecimiento de la formación, a pesar de que en el seno del partido desconfían de esos datos. El propio Abascal considera estos comicios como "una elección existencial" y trabajan desde esa sensación de urgencia. Por eso se ven sorprendidos por la estrategia tomada por el PP. El último barómetro del CIS publicado les otorga un 17,1% de los votantes y otras encuestas, como la de Sigma Dos para El Mundo, les ubica como segunda fuerza en Madrid (empatado con el PSOE) y Murcia y tercera en Catalunya (solo por detrás de PSC y Junts) y Andalucía (a tan solo un escaño del PSOE).
Feijóo evita el conflicto con Vox y pone a Ceuta en el foco
A pesar de la percepción de Vox, el mismo Feijóo ha intentado disuadir la idea sobre posibles peleas entre partidos. "Vox no es nuestro enemigo, no es nuestro adversario. Nuestro adversario son las políticas de Sánchez y sus socios", sostenía en una entrevista esta misma semana. La rivalidad alcanzó su pico durante el ciclo electoral que englobó las elecciones en Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía. El PP intentó por todos los medios endurecer su discurso para minimizar la presencia de Vox en los parlamentos autonómicos, pero el efecto fue el contrario. Los de Abascal alcanzaron máximos históricos en las cuatro elecciones y en todas ellas superó el 14% de los votos e incluso llegó al 18% en Castilla y León. Tras pactar la configuración de gobiernos, el hacha se enterró y la relación mutó a una cordialidad alejada de la crispación.
Las derechas han optado por bajar las armas y este jueves Feijóo volvía a centrar el tiro en la crisis de Ceuta y en la gestión de Pedro Sánchez. Desde Bruselas, tras una reunión con el Partido Popular Europeo, el líder del PP anunciaba una futura investigación sobre lo ocurrido si alcanzan la Moncloa. "Al final, todo se sabrá. Los españoles tenemos derecho a conocer por qué nos han agredido, por qué nos han invadido, por qué han utilizado durante la invasión buques de la marina marroquí", ha declarado a los medios tras la reunión celebrada antes del Consejo Europeo. Sugerir que el Gobierno oculta información también forma parte habitual del discurso de Vox.
De igual forma, la crisis de Ceuta sirve para que Feijóo no suelte el discurso ofensivo contra las personas migrantes. El líder popular tilda a las personas llegadas a las costas españolas desde Marruecos como "invasores": "Más de 10.000 personas que de forma irregular han entrado en España y que siguen en España irregularmente". Y para ellos, asegura, solo contempla "desalojar" a quien contínúe "de forma irregular en territorio español".

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