Madonna buscaba la excomunión, Rosalía no: el 'look' religioso solo es postureo en tiempos de incertidumbre
En 'Lux', el cuarto álbum de la cantante, la iconografía católica está presente desde el hábito de monja en la portada hasta las vírgenes que decoran el videoclip del tema 'Berghain'.

Madrid-
El nuevo álbum de Rosalía está impregnado de iconografía religiosa. Desde el hábito blanco de monja con el que aparece en la portada, hasta las cruces y vírgenes que decoran el videoclip de Berghain, el primer adelanto del proyecto. Aunque Madonna y Lady Gaga, en su momento, ya utilizaron simbología católica como provocación, Rosalía usa la estética religiosa con otra intención.
La estética elegida por la cantante para su cuarto álbum, Lux, no ha pasado desapercibida, pero tampoco ha sorprendido a sus fans. Rosalía en los últimos meses se ha encargado de llenar sus redes sociales de imágenes en las que aparece con rosarios o levitando con un halo a su alrededor.
Además, el carácter religioso también ha estado muy presente a lo largo de toda la discografía de la cantante. Para El Mal Querer, la cantante ya jugó con la estética religiosa, tanto en la portada en la que aparece con una aureola de estrellas como en los videos musicales, en los que un nazareno hace skate, entre otros ejemplos. En Motomami, su tercer álbum, Rosalía menciona a Dios en canciones como Hentai, Saoko o Como un G, entre otras.
Mónica Cornejo, profesora de Antropología de las Religiones en la Universidad Complutense, asegura que utilizar esta estética no es nada nuevo. “La relación entre la música y la religión es muy constante a lo largo de la historia y, en el caso de España, el catolicismo forma parte de la cultura popular", explica a Público.
La presentación del álbum en Barcelona este miércoles se desarrolló como un evento privado en el que no faltó simbología religiosa ni espectacularidad. Acostada en una cama de sábanas blancas, frente a un imponente órgano, Rosalía escuchó Lux junto a 900 personas en el Museo Nacional de Arte de Barcelona.
El profesor de Musicología de la UCM Julio Arce asegura que la cultura popular "se alimenta de la espectacularidad de los ritos de la Iglesia para hacer productos con cierta estética". Rosalía, según el musicólogo, hace un uso de la iconografía religiosa porque se trata de “símbolos muy fuertes” que le permiten crear “un producto audiovisual que integra música, performance y relato audiovisual”.
En el videoclip de Berghain publicado el 27 de octubre, por ejemplo, la cantante se ha rodeado de símbolos religiosos para crear su propio relato audiovisual. Entre ellos, se pueden apreciar imágenes del Sagrado Corazón, cruces que decoran sus zapatos o la paloma del Espíritu Santo en la que se convierte la cantante.
La catedrática de Teoría de la Información de la Complutense y experta en semiótica Eva Aladro explica por su parte que estos símbolos, por su carácter permanente y constante a lo largo del tiempo, alimentan la creatividad de la cantante para mezclarlos con otras referencias culturales. "Los artistas como Rosalía usan elementos de distintas tradiciones, religiosas o culturales, para mezclarlos en una especie de collage".
Pero llama la atención que la cantante utilice símbolos de la religión católica en un momento en el que se registra un descenso de los jóvenes católicos en España. Solo un 35% de los jóvenes entre 18 y 24 años se consideran católicos practicantes, según el barómetro del CIS publicado el pasado abril.

Arce, sin embargo, apunta que la estética religiosa reaparece en un momento de crisis de los valores que han sustentado las perspectivas de la juventud. "Son tiempos de crisis en los que las perspectivas de progreso o paz se están viendo enturbiados por cuestiones como el auge de la extrema derecha", explica a Público.
En las 15 canciones que conforman Lux, Rosalía no ha dudado en hacer referencia explícita a Dios, por ejemplo en Dios es un Stalker. Pero, también, la cantante ha querido homenajear a la filósofa mística Simone Weil. En el disco físico Rosalía cita la frase de la mística "el amor no es consuelo, es luz" y en la canción Mio Cristo Piange Diamante (Mi Cristo llora diamantes) la cantante hace referencia a la obra de Weil La gravedad y la gracia, entre otros guiños.
La utilización de símbolos relacionados con la espiritualidad, para Aladro, responde también a la necesidad de crear algo sustancial en un momento en el que predomina la volatilidad de lo digital. "Estamos tan metidos en el mundo de lo que no se puede palpar que, estéticamente, los artistas buscan algo que proporcione una experiencia sensorial proporcionada por elementos místicos y espirituales", explica la catedrática.
La cantante, de hecho, ha sugerido que su cuarto álbum nace de la búsqueda de certezas. "En una era que no es la de la fe o la certeza, quizá es más necesario que nunca una fe, una certeza o una verdad. La que sea", explicaba en la presentación del álbum en Ciudad de México, asegurando que su fe era la música.
Estética religiosa sin provocación
La iconografía religiosa no solo ha inspirado a Rosalía, también ha sido utilizada por cantantes como Madonna, quien se ató a una cruz sobre el escenario, o Lady Gaga, que interpretó a Maria Magdalena en Judas. Ambas utilizaron la estética religiosa como un elemento que buscaba la provocación.
Incluso, Madonna llegó a ser excomulgada por el Vaticano como reacción a su uso de la estética religiosa. Entre algunas de las cosas que cabrearon a la Iglesia, la que más llamó la atención fue que la cantante simulase una masturbación mientras cantaba Like a virgin frente a miles de personas. O que Madonna simulara una crucifixión con una corona de espinas en su gira Confessions Tour.
![Madonna - Like A Virgin [Blond Ambition Tour Nice - Remastered] Madonna interpreta 'Like a Virgin' en el 'Blond Ambition Tour'.](https://www.publico.es/files/image_horizontal_mobile/uploads/2025/11/07/690e37904856e.jpeg)
Sin embargo, el uso que hace Rosalía de las vírgenes y las cruces no tiene la misma intención. "Está hecha desde el respeto, no la provocación", ha explicado la cantante en referencia a la portada del álbum.
"Rosalía está teniendo una actitud constructiva, no está teniendo una actitud crítica ni está desafiando nada", apunta Mónica Cornejo. Pero lejos de alimentar una ola conservadora, Cornejo considera que esto es una aportación más a la construcción cultural del catolicismo.
“Más que una defensa del catolicismo doctrinal, lo veo como una experimentación que puede incluir la identidad católica entendida como algo cultural”, concluye la antropóloga.
Algo en lo que coincide Eva Aladro, quien sugiere que la artista se limita a jugar con la estética. “Esta estética no contribuye a la ortodoxia católica, ni a una ola de conservadurismo católico, porque utiliza los recursos de la religión católica desligados de su base”. La experta apunta que símbolos como las cruces o los rosarios “ya no simbolizan la relación de la Iglesia con cosas malas, porque han perdido significado político y se han convertido en motivos estéticos”.
Los expertos consultados aseguran que esta estética religiosa, por muy presente que esté en la discografía de Rosalía, no va a cambiar las ideas del público. “Los oyentes de Rosalía no van a cambiar sus ideas sobre el matrimonio, sobre la sexualidad o el aborto", argumenta Julio Arce.
Aladro, de hecho, entiende esto como "una relectura del catolicismo en pleno siglo XXI" que, en vez de reforzar la religión, aleja a los símbolos y la estética de su sentido y finalidad original.


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