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'Elisa y Marcela' Natalia de Molina: "Me siento muy orgullosa de hacer que la gente descubra a Elisa y Marcela"

La actriz es una de las protagonistas de 'Elisa y Marcela', presentado en la sección oficial de la Berlinale, donde compite por el Oso de Oro. La película retrata la historia de amor y el matrimonio de dos mujeres en la Galicia rural de 1901.

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La actriz Natalia de Molina posa en el 'photocall' antes de la proyección de la película 'Elisa y Marcela', en la Berlinale. REUTERS/Fabrizio Bensch

Natalia de Molina vive un momento dorado en su extensa carrera como actriz. El año pasado fue un gran año para ella, con papeles tan relevantes como el personaje de Marta en Quién te cantará, que le valió una nominación a los premios Goya. En su haber, dos premios Goya por la tan premiada Techo y comida (2016) y Vivir es fácil con los ojos cerrados, de David Trueba, película que la consagró como actriz. Ayer presentó Elisa y Marcela (Isabel Coixet) en la Berlinale, donde da vida a Elisa, una de las protagonistas de esta historia.

Natalia de Molina: "Me siento muy orgullosa, es un honor para mí trabajar con Isabel Coixet"

Natalia cuenta que “no sabía nada de la historia de amor entre estas dos mujeres en la galicia rural de principios del siglo XX. Leí en 2016 el guión y me interesó mucho, por eso quise interpretarla. Me siento muy orgullosa, es un honor para mi trabajar con Isabel Coixet y hacer que la gente descubra a Elisa y Marcela”.

La película se rodó sólo en cuatro semanas y lleva el sello de la plataforma digital Netflix. “Greta Fernández y yo nos conocimos una semana antes de empezar a rodar. No sé por qué, pero desde el principio conectamos estupendamente. Fue algo mágico”, comenta ante Público y un pequeño grupo de periodistas.

Trabajar con una cineasta de la talla de Isabel Coixet fue muy fácil para ella. “Isabel nos pidió que Greta y yo nos escribiéramos una carta de amor, como si fuésemos pareja. Las cartas que nos escribimos son las que aparecen en la propia película.

Fotograma de Natalia de Molina y Greta Fernández en una escena de la película 'Elisa y Marcela' de la directora Isabel Coixet, presentada en el Festival Internacional de Cine de Berlín (Alemania). NETFLIX/Quim Vives

Cuando vi el resultado entendí que habíamos comprendido perfectamente los sentimientos de los propios personajes”. Sobre si fue más difícil interpretar o escribir esas cartas, Natalia dice que le gusta escribir, pero que le daba “mucha vergüenza leerlo en voz alta, inseguridad por si no era lo que Isabel buscaba.

Cuando vi su reacción, que estaba llorando cuando terminamos de leer las cartas y su confianza en nosotras, me pareció algo muy bonito”. El rol de la maternidad es fundamental también en la película. “Aunque no lo trabajé desde un lugar frío, pero me parece que puede ser un punto de vista de quien vea la película. Yo no lo sentí así. El cine depende del momento en el que lo veas. Te puede transmitir una sensaciones u otras”, cuenta Natalia.

“A mi me parece muy difícil expresar a veces con palabras mi trabajo y mi creatividad", asegura la actriz

Otro momento cumbre es cuando Elisa se convierte en Mario. “A mi me parece muy difícil expresar a veces con palabras mi trabajo y mi creatividad, no sé por qué. Hay mucho instinto en ello. El hecho de que las dos decidan que Elisa se convierta en Mario es una reacción desesperada por poder vivir en paz con su orientación sexual y el amor que ambas sienten entre ellas, sin que corran peligro sus vidas. Cuando más felices son es cuando más barreras les pone la sociedad”, dice tras confesar que se podría pasar “horas hablando del personaje”.

El movimiento "Me too"

Sobre el movimiento “Me too” de Estados Unidos, que muchas actrices españolas han apoyado, pero que en España apenas ha puesto en la palestra casos concretos, Natalia piensa que “son temas muy difíciles para cualquier persona que haya vivido situaciones así y respeto profundamente que lo quieran contar o no. También noto mucho sensacionalismo y amarillismo sobre dar nombres concretos. Para alcanzar la igualdad hay que ayudar a que haya más guionistas mujeres, que se cuenten películas sobre nuestro punto de vista. También directoras, compositoras y en todos los apartados técnicos y artísticos del cine. Nosotras tenemos que remar en esa dirección”, finaliza esperanzada.