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El nirvana musical de Kurt Cobain

Eric Erlandson, exguitarrista de Hole, asegura que el músico estadounidense dejó grabado antes de morir un álbum en solitario con canciones 'desgarradoras'

EP / PÚBLICO.ES

Kurt Cobain, el líder de Nirvana dejó grabado un álbum en solitario compuesto por canciones inéditas antes de su fallecimiento, según ha afirmado Eric Erlandson, exguitarrista y uno de los fundadores de la banda norteamericana Hole, en declaraciones a la canal de televisión Fuse.

En palabras de Erlandson, estas canciones podrían haber sido el white album del cantante de Nirvana, ya que hacia donde realmente se dirigía Cobain era a 'grabar un disco en solitario, era realmente lo que él quería, y no trabajar junto a otras personas'.

'Yo estaba realmente emocionado con algunas de las cosas en las que estaba trabajando y quería escucharle en directo, por eso me entristeció tanto su muerte. Su talento se vio interrumpido, se fue pronto... Quién sabe lo que habría podido llegar a conseguir en la música', declara Erlandson.

Entre esos temas se incluye una versión cuyo nombre no ha querido revelar, aunque da pistas: 'No es sorprendente. Es una canción muy dulce que llega al corazón'. 'Solo espero que un día se publique para que los fans puedan escucharla, es tan desgarradora', añade.

Erlandson no sabe si algún día estas canciones podrán escucharse y tampoco conoce dónde pueden estar. 'Si nadie llega a escuchar esas canciones excepto dos o tres personas, entonces se perderán para siempre. He oído que alguien está trabajando en reunir algunos temas acústicos', revela el músico.

Kurt Cobain se convirtió en un icono mundial cuando se suicidó en 1994, sin haber alcanzado la treintena. Su grupo, Nirvana, había sonado en las radiofórmulas de todo el planeta tres años antes, cuando lanzaron el sencillo Smells Like Teen Spirit.

Su estilo, rock y punk desgarrado, fue bautizado como grunge: ellos fueron, con permiso de otras bandas de Seattle como Pearl Jam o Alice in Chains, sus embajadores más ilustres. La muerte del cantante de Aberdeen, en el estado norteamericano de Washington, propagó su palabra y alentó el mito.

Hace cuatro meses, coincidiendo con el vigésimo aniversario de su publicación, ilustradores españoles homenajearon a Nirvana al interpretar la portada de Nevermind –el álbum que los lanzó al estrellato– en unas serigrafías en las que ironizaban con el bebé sumergido en una piscina que protagoniza la capa.