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Nueva temporada de Black Mirror Qué se puede esperar del regreso de 'Black Mirror'

Netflix estrena el próximo miércoles 5 de junio la quinta temporada de 'Black Mirror', compuesta de tres capítulos tan inquietantes como cabía esperar y cada uno enmarcado dentro de un género distinto.

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El actor Andrew Scott, en un capítulo de Black Mirror. Netflix.

Black Mirror es una marca tan potente que no es raro escuchar o leer la muletilla “parece un capítulo de Black Mirror” cuando se comentan algunas noticias del mundo real. Su crítica a cómo el ser humano utiliza de forma negligente y abusiva la tecnología no es que invite a reflexionar, es que obliga a hacerlo merced a un manera de contar las cosas muy particular, muy suya.

La serie de Charlie Brooker no plantea –en la mayoría de los casos– un futuro por llegar con coches voladores y robots por doquier, sino un futuro que en realidad es o podría ser presente en el que una aplicación de citas controla el tempo de las relaciones y un videojuego puede suplantar la vida real.

En su regreso a la que es su nueva casa desde la tercera temporada, la quinta tanda de episodios que llega hoy a Netflix se compone de tres entregas con un tema claro desde el principio que quieren abordar. Diferentes en tono, narrativa y estética, cada una aporta una muesca más a una serie que de por sí siempre da de qué hablar. Para esta ocasión han apostado por una historia de adolescentes, otra de secuestros y otra de videojuegos y realidad virtual. Esto es, sin spoilers, lo que se puede esperar de los nuevos episodios de Black Mirror. No hay orden, así que pueden verse cómo se quiera sin importar cuál va primero o después.

‘Añicos’ (70 minutos)

La sinopsis oficial resume de qué trata este episodio como "un taxista con un plan secreto se convierte en el centro de atención en un día en el que todo se descontrola". El conductor en cuestión al que se refiere está interpretado por un Andrew Scott que se mete en la piel de un hombre atormentado por un suceso trágico que lo cambió todo y que hace que se obsesione hasta el punto de secuestrar al trabajador de una empresa (Damson Idris) para conseguir lo que quiere, hablar con el dueño de la misma (Topher Grace).

Descubrir el porqué tiene tanto interés Chris es hablar con quien se ha hecho multimillonario gracias a la creación de una red social es parte del interés de un capítulo cargado de tensión emocional. El sentimiento de culpa y la adicción a las notificaciones que suelen llegar en forma de favoritos o me gusta se aborda desde la perspectiva de un drama personal muy profundo que sirve para el lucimiento de Scott. Smithereens se carga de una tensión contenida y liberada que mantiene con el corazón en un puño hasta el final como toda buena historia con rehenes.

'Rachel, Jack y Ashley Too' (67 minutos)

En su línea de facilitar sinopsis lo más crípticas posibles para no desvelar demasiado en una serie donde los spoilers pueden realmente arruinar el placer de su visionado, la publicada por Netflix para Rachel, Jack y Ashley Too es que "una adolescente solitaria sueña con conectar con su estrella pop favorita, una artista cuya existencia no es tan bonita como parece…". Bajo esa premisa y con Miley Cyrus como gancho, este capítulo está escrito como una de género adolescente sobre la imagen que se proyecta a los demás y cómo se es realmente.

Lo que se puede esperar de él es esa búsqueda de identidad de cada uno de los personajes, a su manera, con sus tiempos y con un artilugio tecnológico resultando clave para la relación que establece el personaje de Cyrus con las dos hermanas interpretadas por Angourie Rice y Madison Davenport, tan diferentes en su forma de vestir como en su manera de afrontar la muerte de su madre. Resulta inevitable ver Rachel, Jack y Ashley Too y no acordarse de cuando Cyrus era Hannah Montana. El paralelismo es evidente.

‘Striking Vipers’ (61 minutos)

"Dos antiguos amigos de la universidad se reencuentran y viven una serie de acontecimientos que podría alterar sus vidas para siempre". Sin desvelar cuáles son esos sucesos que cambiarán el curso de su existencia (o no), sí se puede decir sin miedo a revelar demasiado que Striking Vipers es un videojuego de realidad virtual con estética retro que resulta de suma importancia en el desarrollo de los hechos que se narran.

Anthony Mackie, Yahya Abdul-Mateen II, Nicole Beharie, Pom Klementieff,y Ludi Lin dan vida a los principales protagonistas de un capítulo con un poco menos de drama que los otros dos, pero con sus dosis de diversión, crisis personal, acción y sexo virtual. Todo muy Black Mirror para poner sobre la pantalla la discusión de dónde acaba la persona y dónde empieza su avatar y cuál de los dos es más real, el de carne y hueso o el hecho de píxeles. Dónde se es uno mismo es la gran pregunta que se aborda aquí.