Receta de chorizo al infierno
El nombre puede engañar: alcanza el cielo con esta tradicional tapa de escasos ingredientes muy popular en Galicia, pero cuidado con jugar con fuego.

El chorizo al infierno es una de esas tapas tradicionales que te atrapan con pocos ingredientes. Muy popular en Galicia, consiste en asar el chorizo sobre las llamas del aguardiente, que le aportan un aroma muy característico mientras su piel se dora y el interior queda jugoso. Una receta sencilla, de las que reclaman un buen pan de pueblo para acompañarla.
Para prepararlo en casa, hay que extremar las precauciones con el fuego y evitar cualquier riesgo de accidente. La idea es colocar el chorizo elevado - ensartado en una brocheta o encima de una rejilla- sobre un recipiente resistente al calor que contenga el aguardiente. Se prende el alcohol y las llamas van asando el chorizo poco a poco, mientras su grasa se desprende y cae al fondo del recipiente. Esa grasa, llena de sabor, servirá para acompañarlo una vez apagado el fuego.
Recuerda que los chorizos frescos o semicurados quedan más jugosos, aunque los frescos deben cocinarse completamente antes de flambearlos. Y no te pases con el aguardiente: utiliza solo la cantidad necesaria para conseguir un flambeado controlado. Nunca añadas más alcohol mientras haya llamas. No realices el flambeado debajo de la campana extractora y mantén la botella de aguardiente alejada de las llamas.
Ingredientes
2 chorizos frescos o semicurados, preferiblemente ahumados
50 ml de aguardiente de orujo apto para consumo (45-50 % de alcohol)
Pan de pueblo para acompañar.
Prepara los chorizos:
Haz unos pequeños cortes superficiales en la piel para favorecer que suelten parte de su grasa y se doren. Si son chorizos frescos crudos, cocínalos previamente en una sartén hasta que estén completamente hechos por dentro.
Atraviésalos longitudinalmente con una brocheta metálica, de manera que puedas apoyarla sobre los bordes de la cazuela y girarla fácilmente.
Coloca la cazuela sobre una superficie estable y resistente al calor, lejos de materiales inflamables. Vierte el aguardiente con el recipiente todavía frío y sitúa el chorizo sobre él.
Hora del infierno:
Con un encendedor largo y manteniendo las manos alejadas, prende el aguardiente. Las llamas comenzarán a envolver el chorizo.
Gira suavemente la brocheta utilizando unas pinzas para que el chorizo se dore por todas partes. El objetivo del flambeado es dorar el chorizo, no cocinarlo por dentro. Por eso, si es fresco y crudo, debe estar cocinado antes de flambearlo.
La grasa que desprende puede avivar las llamas.
Espera a que se extinga completamente el fuego.
Retira el chorizo con cuidado, córtalo en rodajas gruesas y sírvelo inmediatamente con unas buenas rebanadas de pan.

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