Receta de pasta a la cíngara
Un plato de moda en los años setenta y ochenta injustamente olvidado, y eso que es una pasta muy sabrosa y de elaboración rápida.

Injustamente olvidada, la pasta alla zingara fue un plato de moda en los años setenta y ochenta. Y eso que es una pasta muy sabrosa y de elaboración rápida. Hablamos de una receta colorida que, combinando pimientos (recomendable siempre el de color amarillo), champiñones y panceta, consigue levantar un juego de contrastes en un plato tan efectivo como sencillo de preparar.
Se usa un chorrito de nata para suavizar el conjunto y darle ese característico tono anaranjado a la salsa de tomate. Después, se termina con abundante queso rallado. La pasta ideal para esta receta es la tipo macarrón o, en general, la pasta corta.
En la receta original se usan, por ejemplo, los garganelli, una especie de macarrón o penne a base de huevo procedente de la región italiana de Emilia-Romaña, que destacan por su forma cilíndrica y estriada. Recuerda que, como en muchas recetas de pasta, lo ideal es guardar un poco del agua de cocción: al mezclarla luego con los macarrones, la salsa se ligará mejor (saltea con energía).
Pasta a la cíngara
Ingredientes (4 personas):
350 g de pasta corta (garganelli, penne, fusilli, etc.)
100 g de panceta o bacon ahumado en tiras o dados
1 cebolla mediana
1 diente de ajo
1 pimiento rojo
1 pimiento amarillo
200 g de champiñones frescos en láminas
200 g de tomate triturado o tomates maduros pelados y picados
100 ml de nata líquida para cocinar
Aceite de oliva
Sal y pimienta negra
Un poco de perejil fresco picado (opcional)
Queso rallado (parmesano o grana)
Prepara las verduras y la panceta:
Corta la cebolla en juliana fina. Pica el ajo. Corta los pimientos en tiras finas. Corta los champiñones en láminas. Corta la panceta en tiras o cubitos si no lo está ya.
Haz la salsa:
En una sartén grande o cazuela, pon un chorrito de aceite de oliva. Añade la panceta y dórala hasta que esté ligeramente crujiente. Incorpora la cebolla y el ajo y sofríe a fuego medio hasta que la cebolla esté transparente. Agrega los pimientos y rehoga unos 5-7 minutos hasta que empiecen a ablandarse. Añade los champiñones y cocina otros 5 minutos. Incorpora el tomate triturado, mezcla, baja un poco el fuego y deja que se cocine todo junto unos 10 minutos. Sala y pon pimienta. Cuando el tomate esté bien integrado y algo reducido, añade la nata líquida. Mezcla bien y deja que hierva suave 2-3 minutos hasta que la salsa quede cremosa. Ajusta de sal y pimienta.
Cuece la pasta y saltea:
Cuece la pasta en agua con sal hasta que esté al dente. Reserva una taza de agua de cocción antes de escurrir. Echa la pasta escurrida directamente en la sartén con la salsa. Saltea 1-2 minutos, añadiendo un chorrito del agua de cocción hasta que espese. Apaga el fuego, añade perejil picado y, si quieres, un buen puñado de queso rallado. Remueve de nuevo. Sirve caliente, con un poco más de queso por encima.
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