Receta de pechugas 'alla arrabbiata'
Una versión de la tradicional salsa italiana, cuyo nombre significa algo así como "enojada" o "furiosa" debido al picante que lleva.

Esta es una versión de la clásica salsa arrabbiata (que en italiano significa algo así como "enojada" o "furiosa" por el picante que lleva), una variante adaptada para lograr unas pechugas de pollo jugosas. Si te gusta el picante (siempre puedes variar la cantidad), es una receta perfecta para disfrutar de esa carne de pollo que a veces peca de ser un pelín insípida.
No es el caso de este plato, pues se bañan los trozos en una maravillosa salsa de tomate a la que se agrega chile, ajo y plantas aromáticas. Una vez se ha sellado el pollo, se guisa todo junto, dotando de profundidad a la carne con ese regustillo entre rabioso y eléctrico del que tanto disfrutan los amantes del picante.
Para la salsa de tomate puedes usar la típica passata italiana (puré de dicho fruto) o freír unos tomates a los que luego les añadas salsa de tomate frito de bote y/o un punto de concentrado de tomate, así reforzarás el sabor.
Ingredientes (2-4 personas):
2 pechugas de pollo grandes (abiertas en mariposa o cortadas en dados gruesos).
400 g de tomate triturado o frito, o passata de buena calidad.
2 tomates maduros.
3 dientes de ajo laminados finamente.
1-2 cucharaditas de peperoncino (copos de chile seco), o al gusto.
1 cucharadita de concentrado de tomate (opcional, para dar profundidad).
Aceite de oliva virgen extra.
Perejil fresco picado o albahaca.
Sal y pimienta.
Prepara el pollo:
Salpimienta las pechugas.
En una sartén grande con un chorro de aceite de oliva a fuego medio-alto, dora el pollo por ambos lados hasta que esté bien marcado (unos 3-4 minutos por lado).
Retira y reserva.
Haz la base 'furiosa':
En la misma sartén, baja el fuego a medio y añade un poco más de aceite si es necesario.
Agrega el ajo y el peperoncino.
Sofríe con cuidado de que el ajo no se queme.
Añade los tomates maduros y fríelos hasta que empiecen a deshacerse.
Añade el concentrado de tomate (si lo usas), remueve un minuto y vierte el tomate triturado o frito.
Cocina a fuego lento durante unos 8-10 minutos hasta que la salsa espese un poco y cambie a un rojo más oscuro.
Prueba y ajusta de sal.
Guiso final:
Regresa las pechugas a la sartén junto con los jugos que hayan soltado en el plato.
Cubre con la salsa y deja que terminen de cocinarse a fuego bajo durante unos 5 minutos.
Apaga el fuego y espolvorea perejil fresco o albahaca.
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