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El regreso de Indy

Excesiva y plagada de clichés, la cuarta entrega del clásico de Spielberg se pasa de la raya en su estreno en Cannes 

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Hasta la presente, el único personaje de cine que había escapado de forma notable a la explosión de una bomba atómica en plena jeta era Arnold Schwarzenegger en Depredador, la eficaz heroic fantasy de John McTiernan. Con Indiana Jones IV: El reino de la calavera de cristal, Harrison Ford viene a colocar su nombre en esa lista de héroes capaces de sobrevivir a la bomba. Pero lo hace al precio de un inmenso ridículo, de una pasada de raya esplendorosa y de un filme de aventuras que, no por llenar el corazón de recuerdos y sensaciones gratas, deja de aburrir por momentos.

'Nanar' e incluso 'navet' eran las palabras que con más frecuencia escuchaba este corresponsal al ir saliendo del inmenso Grand Théatre Lumière de Cannes, donde se acababa de proyectar, fuera de competición, el esperadísimo cuarto episodio de las aventuras de ¡Indyyyyyyyy!.
Las dos palabras francesas merecen aclaración. 'Nanar' es el diminutivo de 'Bernard', y los franceses lo aplican sistemáticamente a los filmes de estar por casa con pantuflas (vaya usted a saber por qué los Bernard tienen fama de estarse en casa con pantuflas). Lo de 'navet' es más grave. Es el nombre de un tubérculo y, en salas oscuras, sólo se aplica a los 'Nanar' que, para colmo, cometen el pecado capital de aburrir por momentos.

Que El reino de la calavera de cristal sea de nulo interés cinematográfico carece de importancia, porque estamos en un asunto de puro entertainment. Que toda la larga cinta esté basada en una mentira historiográfica retomada por Steven Spielberg, tampoco importa, porque nadie va a ver al profesor Jones para tomar lecciones de Historia Amerindia. Que la peli apunte con tanto descaro a los futuros videojuegos, mascotas, productos derivados y cachivaches de todo tipo en venta con copyright, da igual desde que el mundo es mundo, con sus putas, proxenetas y puteros.

El profesor Jones, sin que quede muy claro por qué razón, cruza su camino con un grupo de tovarich que, en plena Guerra Fría, se ha infiltrado en EEUU, en busca, probablemente, de los monstruitos de Roswell o algo así. Sigue una peripatética huida que llevará al personaje a descubrir su descendencia y a internarse en la jungla amerindia, donde un terriblemente poderoso cráneo de cristal de ascendencia inca -o vaya usted a saber- puede dar a los peligrosos tovarich el control de la mente de los norteamericanos.

Lo triste de la cuarta entrega es la indigencia del guión, la falta de chispa y los escasísimos gags que hacen reír de buena gana sin ser guiños constantes al pasado. Y lo que, más que triste, da pena, es que todo un Steven Spielberg acabe recurriendo, para salvar su peli, a los típicos resortes que utilizan los directores de segunda fila para telefilmes malos: una banda sonora ensordecedora y sin matices, destinada a dejarte KO y sin discernimiento.

Tanto Steven Spielberg como Harrison Ford se esforzaron por justificar en Cannes la razón de ser de la película. 'Es una diversión pura, queremos provocar diversión pura en el público', clamó Harrison Ford durante la rueda de prensa en el Palacio de los Festivales.

El primer Indiana Jones fue, hace ya 27 años, la reinvención del género del cine de aventuras de la mano de un joven director superdotado, un tal Spielberg.

Profesor Jones hizo mil maravillas en los cinco continentes durante tres entregas, sembró el planeta de ilusiones, tesoros perdidos y poderes míticos, y se convirtió en un héroe antihéroe, que luego 100.000 películas y telefilmes intentaron imitar.

Ahora, el abuelo Harrison Ford se autoimita y, pese a las bromas sobre su edad, la novedad de un secreto en su vida nunca antes librado, y la aparición de un hijo natural en plan motorcycle boy, no escapa a su propia trampa: la de incurrir en una película de calidad más bien mediocre, retomando sus propios clásicos en busca de provocar el mismo efecto. La definición exacta del pathos y del kitsch.Hubo aplausos, pero sin insistir. Hubo risas, pero esporádicas. Exactamente lo que ocurre con el telefilme del domingo por la tarde, pero en una gran sala de un gran festival. Como un telefilme habrá que tratar el Indiana Jones IV: vaya a verlo si lo que dan en la tele es demasiado malo.

Indiana Jones
19 años después de La última cruzada, Jones (con Harrison Ford en sus 65), deja las clases de la Universidad Marshall para buscar la azteca Calavera de Cristal.

Irina Spalko
Spielberg le decía a Cate Blanchett, 'hoy actuarás como un macho', para que rematara a la agente soviética malísima, que competirá con Jones por la Calavera.

Marion Ravenwood
Sí, Indy regresa, pero lo hace con su mejor cómplice, Karen Allen. Marion, la ex novia de Indy, a la que recoge en Nepal en El arca perdida, vuelve 27 años después.

Mutt Williams
Shia LaBeouf (Transformers) es el hijo de Marion Ravenwood. Él los acompañará en la búsqueda de la Calavera, cabalgando en su motocicleta de los cincuenta.

Emilio Ruiz Mateos

1. ¿Qué lugar ocupa Indiana Jones en tus recuerdos?
2. ¿Irás a ver la nueva aventura? ¿Qué esperas de ella?
3. 19 años después... ¿crees que se le habrá pasado el arroz?

Nacho Vigalondo
Director de cine
1. El mismo que en mucha gente. En busca del arca perdida fue una de las primeras películas que vi en una sala de cine. Ese recuerdo me viene como en una nebulosa: más el
efecto que me causó que la propia película. Fue muy emocionante...
2. Me colaré en el pase de prensa y espero pasármelo pipa. Hay que tomársela con esa filosofía, y no otra.
3. No, hay que ser muy agorero para pensar eso. Basta que la película exista para que nos conformemos. Eso sí, esperemos que no llegue con flato a la última secuencia...

Agustín Fernández Mallo
Escritor
1. Que yo sepa, ninguno. Cuando salió la primera entrega, En busca del arca perdida, yo era un adolescente lo suficientemente vanidoso como para no interesarme por ese tipo de películas.
2. Lo que ocurre es que ahora soy un adulto lo suficientemente perezoso como para esperar sentado a que la pongan en la televisión un domingo por la tarde.
3. Dependerá del enfoque que le hayan dado al icono del héroe. Nada hay más ridículo que un viejo haciéndose pasar por macho joven. Sería toda una agradable sorpresa que hayan sabido hacer envejecer al personaje de Indiana Jones.

Carlos Areces
Actor, humorista, ilustrador
1. Uno muy destacado: de niño me pasé un mes teniendo pesadillas con la escena del nazi que se derrite en En busca del arca perdida.
2. ¿Que si iré? ¡¡¡Por supuesto!!! ¿Por quién me tomas? ¡Vuelve el héroe de nuestra generación! Espero acción y entretenimiento a chorros.
3. El señor Jones tiene ya el arroz socarrat, y en el cartel no han tratado de ocultar sus arrugas, pero tengo confianza total en que Spielberg sabrá cocinar sabiamente todos los elementos.

Luis Alberto de Cuenca
Escritor
1. Un lugar importante. Quizá no tan importante como el de los héroes de Star Wars, estrictos coetáneos de Indiana, pero importante en cualquier caso. En un poema mío llego a citarlo textualmente, cuando hablo de una gorda que lleva una camiseta con la leyenda 'University of Indiana (Jones)'.
2. Naturalmente, y cuanto antes. Como ya no hay nazis -estamos en los años 50 del siglo pasado-, parece que el héroe debe enfrentarse ahora a los comunistas soviéticos. ¡Todo sea por la democracia!
3. Es muy difícil que se le pase el arroz a Harrison Ford.