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Replantear lo femenino a través de la lente

'Mujeres fotógrafas. Una historia contada a medias' analiza desde una perspectiva intergeneracional los estereotipos femeninos que se han ido perpetuando a lo largo de la historia. Lo hace a través de una mirada experimental que deconstruye el género retratístico.

Esther Ferrer
Autorretrato dorado, 1984 © Esther Ferrer.

«Una historia contada a medias», el subtítulo de la exposición Mujeres fotógrafas, que se podrá visitar en Tabacalera (Madrid) hasta el 12 de abril, deja espacio a la duda. Podría aludir a la necesidad de revisitar la Historia de la fotografía para enmendar la omisión de esa otra mitad del mundo, esa que tradicionalmente ha quedado relegada a las funciones de musa.

Podría también hacer referencia a un determinado posicionamiento, uno que impugne la Historia –con mayúscula– de la fotografía. En ese a medias se podría esconder un intento por huir de pretensiones totalizadoras y abogar por una historia hecha de remiendos, trozos de relatos que nos acercan a un relato mayor, no necesariamente único. 

La exposición Mujeres fotógrafas. Una historia contada a medias nos plantea un puzle al que nueve reputadas fotógrafas instaladas en la vanguardia contribuyen con su obra. Hablamos de Esther Ferrer, Eva Lootz, Carmen Calvo, Isabel Muñoz, Ouka Leele, Vicky Méndiz, Carla Andrade, Bego Antón y Lua Ribeira. Un elenco que juega a poner a prueba los estereotipos femeninos a través de la experimentación. 

Haiek Danak Sorginak 12 © Bego Antón.

Fotografías y audiovisuales ocupan las estancias que en su día fueron los lavabos masculinos de la fábrica de tabacos. Un extraño (y sugerente) giro del destino que nos permite reflexionar sobre lo femenino en un espacio que, durante décadas, fue coto reservado a la masculinidad.

"Formar parte de una cultura al tiempo que estás excluida de ella define la situación de las mujeres en el arte. Ser conscientes de este lugar doble o no lugar forma parte del día a día de las autoras, que queman parte de su energía en esta paradójica lucha", explica la comisaria Susana Blas Brunel. 

Desde esta tierra de nadie nos interpelan estas autoras. Un llamado que, en el caso de la donostiarra Esther Ferrer, cuya obra encabeza esta información, revisa el modelo de autorretrato que se ha perpetuado a lo largo del tiempo, optando por una versión mucho más honesta de su propio rostro, alejándose de la idealización y de la impostura.

Listen to me, 2016 Super 8 + Vídeo HD, color y blanco y negro © Carla Andrade.

La honestidad brutal de Ferrer contrasta con propuestas que se sirven de lo poético para denunciar el encasillamiento de la mujer. Es el caso de la obra de Carla Andrade (Vigo, 1983), un ensayo visual atento a lo infraordinario, a ese gesto olvidado que Andrade rescata a través de frames extraídos de viejas grabaciones en Super-8. Migajas de un tiempo que ya no es y que esta artista gallega recupera en busca del extrañamiento, en busca de una mirada que se acerque a la mujer no como objeto a observar. 

Susana Blas subraya la presencia del cuerpo en estas series: "Conservan todas estas imágenes el pálpito del cuerpo..., el movimiento y la respiración anteriores y posteriores a la fijación fotográfica. Ninguna de estas fotografías es propiamente estática, contienen un bullicio interior". Un bullicio que no cesa y que, en el caso de la coruñesa Lua Ribeira (As Pontes, 1986), muestra a una mujer que no atiende a imposiciones, una mujer libre que reivindica la búsqueda personal a través de puestas en escena no canónicas, dislocadas y excéntricas. 

Quizá sea ese acto de rebeldía frente a las normativas culturales lo que hilvana esta muestra. Las nueve autoras inciden en ese empoderamiento del cuerpo femenino frente a una tradición retratística que les constriñe. Es en ese desafío a unas normas culturales heredades donde estas creadoras se encuentran, un encuentro intergeneracional que pone sobre el tapete la posibilidad de representar de otro modo el cuerpo femenino, eludiendo los estereotipos heredados y deconstruyendo lo que tradicionalmente se ha entendido como retrato.

Edwina, Serie Subida al cielo, 2017 © Lua Ribeira.