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Réquiem por los trabajadores del mundo de los espectáculos y eventos

El sector ha vuelto a vestirse de luto este viernes en 17 ciudades españolas para denunciar el estado "de abandono, desamparo y desatención" en el que se encuentra desde el inicio de la pandemia.

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Protesta de los trabajadores del sector de eventos y espectáculos en el que se ha realizado una representación del "funeral" del sector en la plaza de Oriente, este viernes en Madrid. Rodrigo Jiménez / EFE

Varios féretros han rodeado la estatua ecuestre del Felipe IV en la Plaza de Oriente de Madrid. Con paso firme, sus portadores han depositado los restos fúnebres frente al palacio y ante una comitiva de cerca 200 profesionales del sector de los espectáculos y eventos. De riguroso negro y representando a las numerosas profesiones que integran el sector, los presentes han ido simbolizando la agonía de cada una de sus actividades tras nueve meses de parón.

Sonó el Ave María, la Marcha fúnebre de Chopin y hasta una saeta a modo de réquiem en honor a tan ilustre deceso. La dramatización ha durado poco más de un hora y los rostros de los intervinientes hablaban de supervivencia y de olvido, también de dignidad. "No entendemos el porqué de este ensañamiento", se quejaba Ana Alonso, una de las portavoces de Alerta Roja, a los pies de uno de los féretros.

"Si no hay medidas concretas y ya urgentes esto va a ser lo próximo que nos pase", zanjaba. No es para menos, la situación para muchos de estos profesionales es cada vez más delicada. Cerca de 800.000 familias que viven del sector han visto cómo se detenía su actividad durante meses, y cómo desde la Administración las ayudas ofrecidas son insuficientes y tardías. Muchos de ellos dan por perdido no sólo el 2020, sino también buena parte del 2021. 

"Estamos hablando de que hay gente que no tiene ingresos desde octubre de 2019, cuando terminaba su temporada, profesionales que se dedican a las orquestas y verbenas...", apunta Alonso. El drama tiene muchas caras, tantas como trabajadores sin un sólo ingreso, o con pequeños "apaños temporales", vidas que ya piensan en reciclajes laborales, conscientes de que el daño que se ha hecho al sector es difícilmente recuperable. 

"La fuga de talento nos está afectando, hay muchos profesionales que se están yendo a trabajar a otros sectores, el problema es que va a ser muy difícil recuperar todo ese talento", remata Alonso. El drama tiene cifras también. Se estima, según datos de la Federación de Música en España, que se ha producido una descapitalización profesional en el segmento técnico que ya ronda el 32%. El luto ha venido para quedarse.

La protesta, que se ha desarrollado de forma simultánea en 17 ciudades del país −Albacete, Alicante, Almería, Palma, Ibiza, Barcelona, Castellón, Córdoba, Granada, Madrid, Málaga, Santiago, Sevilla, Tarragona, Valencia, Valladolid y Zaragoza− reclama, entre otras medidas, que se reconozca al sector como "especialmente perjudicado" y "en especial vulnerabilidad" tras el cierre de locales y la paralización de giras y eventos. También insta a la Administración a la articulación de "medidas concretas y extraordinarias" hasta la recuperación del sector.

Para Alerta Roja, la máxima prioridad pasa por establecer un plan de contigencias para el año que viene que defina un marco de certeza. "Porque la incertidumbre es una de las peores cosas a las que nos enfrentamos", ha destacado Alonso, para lo que ha pedido al Gobierno "mayor flexibilización fiscal o laboral".

Uno de las cajas utilizadas a modo de féretro en la que se pueden leer las profesiones damnificadas. Candela Barro / PúblicoTV

En concreto, se exige que se reconozca el sector "en toda su cadena de valor, con todas sus particularidades, especialmente la intermitencia de la actividad", y una sensibilidad mayor respecto a las prestaciones, subsidios y ceses de actividad de sus profesionales, que sufren en su opinión "un agravio comparativo con otros colectivos".

La criminalización del sector

"El problema es que desde las instituciones no dejan trabajar pero tampoco nos ofrecen soluciones, hay un gran desconcierto entre comunidades", explica Nacho Frutos, experto en producción de eventos y management que lleva sin trabajar desde marzo. Una situación insostenible que se agrava cuando hablamos de un sector que parece llevarse la peor parte en pro de la prevención. 

"Creo que se nos está criminalizando, hemos implementado todas las medidas necesarias para evitar el contagio, hemos conseguido que sea muy complicado contagiarse en un concierto, en cambio sales a la calle y ves los paseos y las terrazas llenas", denuncia Frutos.