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Venganza feminista a golpe de cachiporra

La actriz australiana Mirrah Foulkes debuta en la dirección con un irreverente y divertidísimo cuento de venganza feminista, ‘Judy & Punch’, un ajuste de cuentas al legendario títere de la cachiporra con el que examina la violencia en la cultura popular.

‘Judy & Punch’
‘Judy & Punch’

Punch molía a palos a la autoridad. Policías, gobernantes... y a su mujer, Judy. Familias enteras se desternillaban de risa viendo cómo el títere de la cachiporra, uno de los más famosos de la historia universal –ahora cumple 358 años–, ahorcaba a un policía o aporreaba sin piedad a su pareja Judy. Tres siglos y medio después, la actriz australiana Mirrah Foulkes se ha puesto detrás de la cámara para vengar a esta mujer.

El famoso dúo popular, Punch y Judy, se ha convertido en sus manos en ‘Judy & Punch’, se ha materializado en personajes de carne y hueso y ha dado la vuelta a esta antiquísima tradición. El que ríe el último, ríe mejor. La satisfacción que sentía el público entonces, cuando disfrutaba sin remordimientos del espectáculo de la violencia, no muere en manos de Foulkes, al revés, se dispara, se agiganta hasta la caricatura. Irreverente, repleta de humor negro, con momentos absurdos que hubieran firmado los Monty Python y una potente carga de drama social, ‘Judy & Punch’ es un cuento de venganza feminista, pero también es un repaso inmisericorde a la violencia en la cultura popular.

"Feliz lapidación"

Estrenada en el Festival de Sundance, ganadora del Premio al Mejor Guion en Sitges y de los Premios del Cine Australiano al Mejor Actor y a la Mejor Música, la película está protagonizada por Mia Wasikowska y Damon Herriman, brillantes en sus interpretaciones, teatrales al borde de un abismo en el que jamás caen y henchidos de sentido del humor, especialmente Herriman. Ahora se estrena online en Movistar+, antes de llegar a los cines.

Con un premeditado, divertido y oportuno desprecio por la historia, la directora y guionista planta a sus personajes en Seaside, una ciudad del siglo XVI, en la que la gente se regocija obscenamente con los espectáculos públicos de los ajusticiamientos más salvajes. "Feliz lapidación", se desean unos a otros mientras caminan hacia el cadalso en el que tres mujeres van a ser apedreadas hasta la muerte.

Allí viven Judy, Punch y su bebé, intentando resucitar su espectáculo de marionetas, un antiguo éxito que auguraba un resplandeciente futuro en grandes ciudades y que murió ahogado en los litros y litros de whisky que se mete al cuerpo Punch. Su maldito ego, su desmedida ambición y su primitiva violencia van a terminar, por supuesto, en tragedia.

Obsesión por la violencia

Punch, la marioneta de madera, pega y pega con el palo a Judy. "Quieren violencia y crueldad", le dice a su mujer cuando ésta le recrimina tanto ensañamiento del personaje de la cachiporra. "Soy un artista. Si mi instinto me empuja a ser violento y cruel, seré violento y cruel". Y Punch, el artista, golpea hasta casi la muerte a Judy en un episodio que la cineasta comienza con un humor negrísimo que se transforma en un segundo en infortunio y drama.

Y llega la venganza de Judy, arropada por un grupo de mujeres, desterradas a vivir en el bosque. Son una especie de Robin Hood y pandilla feminista, sin duda futuras ‘brujas’ cuando en el pueblo no tengan a quien ejecutar. "El aspecto feminista es bastante obvio y es muy actual, pero lo que realmente me interesa es hacer una especie de examen sobre la naturaleza de la violencia en la cultura popular. Desde la Edad Media hasta ahora, hemos trazado una profunda línea con nuestra obsesión por la violencia", explicó la directora en una entrevista con Screen Anarchy durante el Festival de Sundance.

Sexo y violencia en la cultura pop que, en manos de Mirrah Foulkes y desde su apuesta por la comedia negra, crece para convertirse en una magnífica manera de explorar "lo absurdo de la naturaleza humana y la vida y la oscuridad. La comedia es una excelente manera de mostrar la oscuridad".

Live is life

‘Judy & Punch’, donde se reinventa la historia de la legendaria pareja de títeres desde una perspectiva moderna y feminista, es también un aviso a navegantes que la propia actriz Mia Wasikowska repitió para los asistentes a Sundance aludiendo a una escena de su personaje. "Judy da un discurso en el que dice que la bruja podría parecer ella en ese momento, pero que todos viven con el miedo de que mañana puedan ser percibidos ellos mismos como brujas. Es un mensaje brillante que señala el alarmismo que existe en el Reino Unido y en Estados Unidos".

"¿Crees que algún día dejarán de perseguirnos?" pregunta una niña a su madre, miembro de la comuna de desterradas. Y como contestando a la pregunta sin respuesta en esa escena, la cineasta deja que suene a todo volumen el famoso Live is Ilfe de Opus. "Life is life when we all feel the power / Life is life– come on stand up and dance / Life is life– when the feeling of the people / Life is life– is the feeling of the band" (Así es la vida– cuando todos sentimos el poder / así es la vida- vamos, levantaos y bailad, /–así es la vida– cuando el sentir de la gente / así es la vida– es el sentir de la banda).