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Atlético, siempre grande

Cuando perdían 2-0, un gol de Forlán en la prórroga clasifica a los madrileños para la final

ÁNGEL LUIS MENÉNDEZ

Los grandes siempre vuelven. Porque nunca se han ido. Porque nadie puede con el espíritu forjado durante años de historia gloriosa. El Atlético despachó ayer un partido épico. Feo, desesperante a ratos, pero de los que se recuerdan para siempre. El equipo rojiblanco aguantó el tipo en Anfield durante 120 interminables minutos, sin un solo cambio hasta la prorroga, y el gol salvador de Forlán coloca al Atlético en una final europea, 24 años después de la última.

El Liverpool sólo necesitó dos arreones para marcar su territorio. Fiel a los guiones milimétricos y plumbeos que pergeña Benítez, el equipo inglés pisó el césped a toda pastilla. Asedió durante diez minutos el área española y, exhausto y decepcionado por el nulo resultado, levantó el pie. Le regaló al Atlético media hora de respiro hasta que atisbó que la sombra del descanso se cernía sobre Anfield.

Los rojiblancos se jugarán dos títulos en una semana, el 12 y el 19 de mayo 

Entonces tocó a rebato y sometió al conjunto madrileño a otro tercer grado. El manual de ambas operaciones de acoso fue idéntico. Un decálogo de fútbol inglés -presión, balones largos y centros aéreos- en su versión más tosca, la misma que defraudó en el partido de ida del Calderón. Entonces, Benítez despreció a Aquilani, que se pasó todo el choque sentado a su vera en el banquillo. Ayer, el italiano revolucionó la eliminatoria.

El ex de la Roma se agazapó entre líneas, se buscó un socio interesante, Benayoun, y entre ambos le dieron sentido al juego inglés. Pusieron pausa, dibujaron alguna diagonal, experimentaron en el primer toque y, como colofón, construyeron el gol que igualaba el duelo. El israelí centró y el italiano remató.

Fue el justo premio a la voluntad. Porque el Atlético, que había prometido matar al contragolpe, fue incapaz de sacar la cabeza con intención. Una fugaz aparición del Kun, que perdió ángulo tras regatear a Reina y un peligroso disparo lejano de Raúl García son minucias para acallar los rugidos de The Kop.

Atado de nuevo a Perea, impecable atrás, el Atlético blindó el resultado y se arremangó. Atascada la vía del contraataque, decidió apoderarse de la pelota y buscar el gol por el camino de la posesión. A base de toques pareció marear al Liverpool, que no sabe bailar piezas tan acompasadas.

Benayoun y Aquilani tiraron de un Liverpool de nuevo ramplón 

Benítez prefiere ceñir el corsé táctico hasta cortar la respiración, suelta latigazos y, sin excesos, permite conciertos de solistas como el de Benayoun, que se soltó el pelo y tiró de su equipo hasta colocarlo en Hamburgo.

Ni así se derrumbó el grupo de Quique, que aguantó el tipo de forma admirable. Buscó el gol salvador y lo halló en la bota de Forlán. El uruguayo remachó una jugada prodigiosa de Reyes y ya debe saber que forma parte de un grande.

Liverpool: Reina; Mascherano (Deggen, m. 110), Carragher, Agger, Johnson; Lucas Leiva, Benayoun (Pacheco, m. 114), Gerrard, Babel; Aquilani (El Zhar, m. 89)y Kuyt.

Atlético: De Gea; Valera, Perea, Domínguez, Antonio López; Raúl García, Assunçao (Jurado, m. 98), Reyes, Simao; Forlán (Camacho, m. 117) y Agüero (Salvio, m. 120).

Goles: 1-0. M. 44. Benayoun saca un centro con rosca desde la derecha y Aquilani, en el centro del área y cayéndose, remata raso. 2-0. M. 95. Pase al hueco para Benayoun, que cruza desde la izquierda y bate a De Gea. 2-1. M. 102. Reyes se interna por la derecha, dibuja un centro bombeado para Forlán, que fusila a Reina con la derecha.

Árbitro: Hauge (NOR). Amarilla a Gerrard, Aquilani, Carragher, Assunçao, Valera, Forlán y Domínguez

Anfield: 45.000 espectadores, 3.000 de ellos aficionados españoles. El Atlético se clasifica para la final por un global de 2-2, merced al valor doble de los goles fuera de casa.