Este artículo se publicó hace 16 años.
La duda de Cesc, el capitán Pilates
Si Wenger no está jugando al despiste, las molestias en la rodilla que arrastra Cesc desde el domingo lo deben de tener en vilo

Si Wenger no está jugando al despiste, las molestias en la rodilla que arrastra Cesc desde el domingo lo deben de tener en vilo. Nadie como su entrenador sabe del carácter competitivo que él mismo ha moldeado. Nadie como el francés masca lo que este partido supone para su joven capitán y todo lo que este puede ofrecerle: es el corazón y la cabeza pensante del Arsenal.
Para Wenger, Cesc representa el escudo y el estilo. Es la muestra definitiva que explica y cierra el círculo de su ideario. Cada vez que juega, el técnico francés expone al mundo la demostración de que el chico de 16 años al que metió en su probeta, ahora, sólo con 22, es la punta del iceberg de un trabajo refinado y un método fascinante. Cesc es el mejor escaparate de una manera de entender el fútbol y un camino refrescante y estético de cómo competirlo. Fàbregas es la bandera de cómo con unos niñatos irreverentes con el balón le miran a la cara los grandes de Europa año tras año. "Tiene un 60% de posibilidades de no jugar. Está desesperado por estar en todos y cada uno de los partidos que jugamos y, por supuesto, quiere jugar también contra el Barça, pero se decidirá en el calentamiento", anunció ayer el galo.
El centrocampista del Arsenal será duda hasta el calentamiento
El día que Wenger le preguntó qué le parecía la venta de Vieira, Cesc supo con 21 años que el brazalete de capitán del Arsenal le esperaba. A Cesc le sorprendió tanto la pregunta como la posterior advertencia que le hizo su entrenador: "No bajes los brazos, si hago ese traspaso es por algo". Con 22 años, Fàbregas se acomodó por primera vez el brazalete de capitán que Wenger le había insinuado. A la primera oportunidad que se le presentó, no lo dudó. Disciplinariamente Gallas sacó los pies del tiesto y el alsaciano le arrancó los galones para entregárselos al chico al que había estado preparando para ello. "Cuando llegó se veía que podía ser un gran futbolista, pero no imaginábamos que llegara a capitán y tan rápido", recuerda su ex compañero Lauren de los primeros días de aquel chico "delgaducho" en las instalaciones del Arsenal en Collney. "Desde el primer día él se dio cuenta de que necesitaba trabajar físicamente y lo hizo. Además, mentalmente es un campeón. El día que no falla dos pases no para de darle vueltas", explica Lauren.
Obsesión por el físicoLa obsesión de Cesc por reforzar su carrocería y aumentar su resistencia para chocar bien en el fútbol del contacto por excelencia y la ida y vuelta constantes incluyó el Pilates, un método que mejora la rapidez de movimientos, la resistencia, que convierte a la mente en la dueña del cuerpo y ayuda a la prevención de lesiones. El crecimiento físico de Cesc, explica Wenger, parte de su explosión definitiva como un futbolista total.
El chico que se construyó admirando a Guardiola y quedándose a ver jugar a Iniesta conserva el sentido de la colocación para recuperar de la escuela del 4 del Barça, es el mejor asistente de la Premier (15) y el máximo goleador de su equipo (18). "Ha ganado más potencia física. Se puede ver que resiste mucho más en las carreras con los rivales. Ha mejorado con el gol porque tiene menos tensión cuando tiene que terminar una jugada; antes daba la sensación de que forzaba la oportunidad para marcar y ahora está más relajado. Son dos ingredientes que han supuesto una gran diferencia en su juego", cuenta públicamente Wenger, que recuerda aquel Mundial Sub 17 de Finlandia en el que Cesc fue máximo goleador y mejor jugador con dos años menos que el resto: "En seguida pude ver que su visión de juego era excepcional. Físicamente era un poco débil en aquel momento, pero también podía marcar goles".
Fábregas se apoyó en el método aeróbico para mejorar su físico
"El Arsenal lo fichó tras un torneo en Portugal. En el aeropuerto del Lisboa un emisario del Arsenal me dijo que se llevarían a Cesc. Cuando Wenger fue a verlo a Finlandia ya lo tenía fichado. Con nosotros ya jugaba adelantado. Él pertenecía a la escuela del 4 del Barça y a la mejor generación cadete de La Masía, la del 87, entrenada por Alex García. Por entonces, el Barça aún jugaba el 3-4-3 y Cesc lo hacía delante de Piqué. En aquel Mundial tenía dos año menos que el resto y yo decía a los demás: dársela al crío que no la pierde. Ya jugaba como ahora, más adelante y con total libertad. De todas sus virtudes me quedo con su último pase", concluye el seleccionador Ginés Meléndez.
"Es extraordinario que a su edad haya entrado así en un vestuario de un club inglés y que haya logrado ser ya el capitán; habla de una personalidad excepcional que se nota también en su liderazgo en el campo. Reúne todos los requisitos para ser el capitán de una entidad con los valores del Arsenal", añade el seleccionador nacional, Del Bosque.
"Es un jugador que desde muy pequeño llega muy bien al área. Tiene mucha personalidad y mucho nivel. Se medio formó en nuestra casa y se ha acabado de formar aquí", apunta Guardiola, su referente y hoy técnico rival.
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