Este artículo se publicó hace 11 años.

Un héroe de Los Ángeles'84 obligado a reinventarse lejos de su hábitat

José Manuel Abascal levanta los brazos en la final de los 1.500 metros en Los Ángeles'84.
José Manuel Abascal levanta los brazos en la final de los 1.500 metros en Los Ángeles'84.

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“Podría vivir sin trabajar. Invertí. Ahorré. Compré pisos, apartamentos… Siempre fui un hombre austero, de vida sencilla, pero después de seis meses en paro me di cuenta de que aún no ha llegado el momento de parar"

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“Yo nunca me sentí inmortal, pero es verdad que al volver a España y bajar del avión me di cuenta de que había hecho algo importante. Todos los periodistas se abalanzaron hacia mi, que había sido la única medalla individual en esos Juegos de Los Ángeles"

"Al principio, para tener un dinero, recuerdo que iba a descargar sacos de azúcar al puerto y que los ocho años que precedieron a los JJOO daba clases de educación física ocho horas diarias"

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