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Un nuevo Kaiserslautern

Iniesta emula a Bakero para meter al Barça en su sexta final de la Copa de Europa

R.V.

"Quería que el mundo supiera que mi país, Etiopía, ha ganado siempre con determinación y heroísmo". 49 años después de que Abebe Bikila (1932-1971) pusiera en pie a los aficionados que llenaban el Olímpico de Roma, tras vencer en el maratón de los Juegos de 1960 corriendo con los pies descalzos en un tiempo ocho minutos por debajo del anterior récord del mundo, el Barça de Pep Guardiola se ganó una nueva oportunidad para mostrar su atrevida propuesta futbolística en ese mismo escenario.

Será la sexta final de la máxima para el Barça, que llegó a ella a lo Kaiserslautern, con Iniesta emulando a Bakero y aquel gol que, a la postre, permitiría a los azulgrana conquistar su primera Copa de Europa en Wembley. Entonces, fue en la liguilla. Este miércoles, en el último minuto de toda una semifinal.

El Barcelona alcanzó la primera final de la Copa de Europa -un torneo que nació en 1955- en 1961: fue la malograda final de Berna, popularmente conocida como la final de los palos cuadrados, por la forma de los postes. El Barça perdió por 3-2 ante el Benfica. Aquel 31 de Mayo, el equipo dirigido por Enrique Orizaola saltó al césped del Wankdorf Stadium con un once de lujo, un equipo que había levantado las dos últimas Copas de Ferias: con Luis Suárez, Kubala, Evaristo, Kocsis y Czibor.

El Barça se adelantó en el marcador, pero la de Berna fue una mala noche para Ramallets. El primer tanto de los lusos llegó tras un mal despeje del meta y el segundo, tras una cesión de cabeza de Gensana que Ramallets no controló. Los palos cuadrados de la portería evitaron la remontada. Tras ese partido la, UEFA impuso los postes redondos.

Dos décadas después, llegaría la final de Sevilla (1986). El Steaua de Bucarest se proclamó vencedor tras otra decepción mayúscula por lo dramático del desenlace y por la cantidad de culés que acudieron al Sánchez Pizjuán. Helmuth Duckadam detuvo los cuatro penaltis que lanzó el Barça y Urruti encajó dos.

El Barcelona tuvo que esperar a 1992 para alzar su primera Copa de Europa, con Ronald Koeman como el héroe de Wembley. El Dream Team de Johan Cruyff se consolidaba como el mejor de Europa con un gol del holandés ante el Sampdoria, una falta indirecta en el minuto 112 de partido. Un jovencísimo Guardiola brincaba frente al palco del estadio londinense con la copa a modo de sombrero.

Atenas significó un tremendo batacazo: el fin del Dream Team. El Milan de Capello vapuleó al Barça de Cruyff (4-0). Massaro, Savicevic y Dessailly fueron una pesadilla para los azulgrana en una noche para el olvido.

En 2006, París se rindió al Barça de Ronaldinho, en la final de Belletti y Valdés. El Gaúcho no mostró su mejor versión; Messi estaba lesionado; Xavi, en el banquillo, e Iniesta, brillante, no salió al campo hasta el segundo tiempo-. El conjunto de Frank Rijkaard superó al Arsenal de Tierry Henry por 2-1. París debía de significar el inicio de un ciclo de supremacía del Barça en Europa, que se trucó un mes después en la final de la Supercopa de Europa contra el Sevilla.