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¿Quién es Wang Jianlin?

El nuevo accionista del Atlético compró el edificio España y planea un proyecto como Eurovegas. Su fortuna, la cuarta de China, ronda los 25.000 millones. Su grupo Wanda aglutina hoteles, karaokes y centros comerciales. Es dueño de la cadena de cines AMC. Se inició en la carrera militar pero a mediados de los 80 se convirtió en empresario.

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Wang Jianlin durante la firma del acuerdo con el Atlético. /EFE

PEKÍN.- El empresario chino Wang Jianlin se ha convertido desde este miércoles en nuevo accionista del Atlético, adquiriendo un 20% de las acciones del club. ¿Pero qué más se sabe de este magnate que parece haber puesto sus ojos en la capital de España? Pues para empezar que se trata, según Forbes, de la cuarta mayor fortuna del gigante asiático y de la número 42 en todo el mundo. Hay quien valora su patrimonio personal en torno a los 25.000 millones de euros y todo ello gracias al gigante inmobiliario Dalian Wanda Group, la empresa que fundó en 1988 y que ha ido creciendo y creciendo hasta nuestros días, en los que cuenta con unos activos valorados en 62.800 millones de dólares.

Madrid, como plataforma internacional

Su entrada en el capital del Atlético es un paso más de Jianlin en su afán por hacer de Madrid su centro de operaciones fuera de China. También es propietario, desde 2014, del emblemático Edificio España madrileño, que adquirió al Banco de Santander por 265 millones de euros. En él planea montar un enorme centro comercial, además de un hotel. Pero también tiene en mente unos terrenos en la zona de Campamento, donde pretende proyectar un macrocomplejo de ocio, que para muchos supondría el proyecto sucesor del malogrado Eurovegas. 

Sin embargo, su primer coqueteo con España fue en el mundo del arte, cuando Wang se convirtió en el primer ciudadano chino en poseer un cuadro del pintor español Pablo Picasso, que adquirió por 28 millones de dólares en una subasta en Nueva York, a finales de 2013.

Carrera militar truncada

Pero antes que empresario, Jianlin quiso formar parte del Ejército chino. Y es que es hijo de un comandante militar que luchó junto a Mao Zedong en la revolución que triunfó en 1949. Pero su sueño militar se truncó. El empresario ha llegado a admitir que no haber llegado a general es una espina clavada, que su carrera militar se frenó cuando, con la muerte de Mao y la llegada al poder de Deng Xiaoping (paisano de Wang, ambos son de la provincia de Sichuan) el Ejército retiró a millones de reclutas para ahorrar costes.

Wang y su padre pasaron a la reserva a mediados de los 80, la década del comienzo del ascenso económico del país: la nueva China ya no necesitaba que lucharan por el país, sino que lo enriquecieran, y el joven soldado obedeció las órdenes. Fundó Wanda, que en China da nombre a una conocida cadena de karaokes, a otra de salas de cine, a grandes y lujosos centros comerciales o incluso, durante los años 90, al que entonces era el mejor equipo de fútbol chino, todo ello propiedad del magnate. Muestra de su visión para invertir en el fútbol también es que fue empeño personal que José Antonio Camacho desembarcara como seleccionador de China, para lo que pagó de su propio bolsillo 500 millones de yuanes.

Dueño de AMC y de la Ciudad del Cine Oriental

Pero Jianlin también es un gran amante del cine y por eso en 2013 adquirió la operadora de cines estadounidense AMC Entertainment (con 5.000 pantallas en Norteamérica) por 2.600 millones de dólares, lo que convirtió a su firma en la mayor del mundo en salas de cine. Su interés por el séptimo arte también le ha llevado a inaugurar en el puerto chino de Qingdao la Ciudad del Cine Oriental, un enorme complejo de estudios y hoteles que el millonario quiere convertir en una versión asiática de Hollywood.

Al menos por un día el sueño cinéfilo de Wang se hizo realidad, pues aquella fiesta inaugural logró la mayor concentración de estrellas de la Meca del Cine que se recuerda en China, y a la apertura asistieron desde John Travolta hasta Nicole Kidman, pasando por Leonardo DiCaprio, Catherine Zeta-Jones o Ewan McGregor.

Tal vez ese amor por el cine está detrás de otra de las mediáticas compras de Wang el año pasado, la de la mítica fábrica británica de yates Sunseeker, conocida sobre todo por ser la suministradora de los barcos que James Bond utiliza en sus películas, lo mismo para una huida que para una persecución.

Habilidades para los negocios

La fortuna de Wang, dicen los que le conocen, nació de su gran habilidad para regatear, de la rapidez con la que completa sus obras, y de su mano izquierda con los políticos chinos, consecuencia de esa velocidad (los alcaldes pueden así inaugurar proyectos estrella de Wanda a los pocos meses de anunciarlos).

Entre los políticos con los que Wang se ha codeado durante sus décadas de ascenso está uno algo "incómodo", el exministro y antiguo alcalde de Dalian Bo Xilai, condenado en 2013 a cadena perpetua: por ironías de destino, el mismo día en el que el millonario recibía a decenas de estrellas de Hollywood en Qingdao.

Wang, en todo caso, se desmarca de estrechas relaciones con los políticos de su país -aunque él es miembro del Partido Comunista desde 1976- y asegura que el gran secreto de su éxito es haber sabido llevar a su empresa la disciplina marcial que él recibió durante sus 16 años en el ejército.