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Abengoa logra una tregua con sus proveedores mientras busca un acuerdo de reestructuración de su deuda

La matriz del  grupo andaluz de ingeniería y renovables ha presentado concurso voluntario después de que sus acreedores se negaran a ampliar el plazo para el tercer rescate de la compañía.

Trabajadores de Abengoa, convocados por UGT, se concentran en Palmas Altas, la sede central de la empresa en Sevilla, ante la situación que atraviesa la compañía, en concurso voluntario de acreedores. EFE/ José Manuel Vidal
Trabajadores de Abengoa, convocados por UGT, se concentran en Palmas Altas, la sede central de la empresa en Sevilla, ante la situación que atraviesa la compañía, en concurso voluntario de acreedores. José Manuel Vidal / EFE

Reuters

La empresa española de ingeniería y energías renovables Abengoa dijo que ha alcanzado un acuerdo con proveedores de Abengoa Abenewco 1 para ampliar hasta finales de marzo la fecha límite con el fin de lograr un acuerdo de refinanciación de esta filial.

Según medios españoles, la medida permite evitar temporalmente la ejecución de embargos de activos por el impago de deudas.

El grupo señaló que este pacto con la mayoría de los proveedores, "esencial para el éxito de la posible financiación alternativa", permite ampliar hasta el 31 de marzo el plazo para lograr un acuerdo de reestructuración de la deuda en Abenewco 1.

"(Abengoa) está trabajando en una solución alternativa y para ello ha entablado conversaciones y negociaciones con las instituciones públicas y entidades privadas cuya participación se hace imprescindible a los efectos de poder cerrar la nueva operación financiera que garantice la estabilidad y el futuro del grupo de sociedades", dijo la empresa a la CNMV.

La matriz Abengoa anunció en febrero que había decidido solicitar voluntariamente el concurso después de que sus acreedores se negaran a ampliar el plazo para negociar un acuerdo de reestructuración.

La propuesta de reestructuración para hacer frente a la montaña de deuda de 6.000 millones de euros (7.300 millones de dólares) de Abengoa se vino abajo después de que la Junta de Andalucía retirara una oferta de 20 millones de euros de financiación como parte del acuerdo global.

Aunque la cifra pendiente del gobierno regional era reducida en el contexto de la refinanciación, era necesaria para que el Instituto de Crédito Oficial (ICO) avalara líneas de crédito ofrecidas por la banca.

Desde septiembre, Abengoa (que tiene unos 13.500 empleados) ha pospuesto repetidamente el plazo para completar las negociaciones mientras busca alternativas a la financiación del gobierno andaluz.

La nueva crisis de Abengoa, que ya estuvo a punto de protagonizar la mayor quiebra de la historia empresarial de España en 2016, se desencadenó esta vez en el contexto de la pandemia de COVID-19, que ha reducido sus ingresos al mermar los proyectos de sus clientes y complicar las cadenas de suministro, sumándose todo ello a los problemas derivados de inversiones poco rentables y una elevada deuda.

La cotización de Abengoa, que apenas supera el céntimo de euro por acción, lleva suspendida desde mediados de julio, cuando el grupo advirtió sobre su viabilidad si no refinanciaba sus deudas.

Según el informe de 2019 colgado en su página web, la deuda financiera a 31 de diciembre de dicho año era de 4.783 millones de euros, aunque dicha cifra asciende a casi 6.000 millones si se tienen en cuenta 1.165 millones de euros correspondientes a deuda de proyectos en venta. 

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