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Bruselas denuncia que la pandemia ha destapado los estragos de los recortes en el sistema sanitario público

La Comisión Europea anima a España a responder a la crisis con toda la artillería posible, aunque le recuerda que cuando amaine la situación habrá que reconducir la senda del déficit y la deuda.

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El vicepresidente económico de la Comisión Europea, Valdis Dombrovskis, el comisario de Economía, Paolo Gentiloni, y el de Empleo y Derechos Sociales, Nicolas Schmit, en una rueda de prensa conjunta sobre el Semestre Europeo 2020, en Bruselas. REUTERS/John Thys/Pool

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Poco o nada tiene que ver la respuesta de las instituciones europeas a esta crisis económica con la precedente. Tal y como anunció Bruselas hace apenas un mes, las previsiones económicas más positivas auguran para España una contracción de su economía del 9,4% y un incremento del 10% de su déficit. Sin embargo, urgen al ejecutivo de Pedro Sánchez a responder con total contundencia a esta pandemia para sofocar la economía y apoyar su recuperación.

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El Ejecutivo comunitario ha suspendido los límites de déficit y deuda, para que los Estados miembros puedan seguir gastando para reducir el impacto de la crisis económica y acompañar a la recuperación de la Unión Europea. En el caso español, Bruselas ha pedido explícitamente que se tomen “todas las medidas necesarias” y ha denunciado que la pandemia ha puesto negro sobre blanco las deficiencias en el sistema sanitario público español.

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Según el documento publicado, Bruselas ha pedido a España que mejore la capacidad y solidez de su sistema, teniendo en cuenta las deficiencias que presenta en cuanto a la contratación y condiciones laborales de sus trabajadores, inversión en infraestructuras y disponibilidad de productos críticos para hacer frente a la pandemia. Dicho en otras palabras, Bruselas ha pegado un tirón de orejas a España por los recortes en materia de sanidad de los últimos años.

El sector, que es competencia autonómica, muestra una “disparidad regional en términos de gasto, recursos y personal”. Bruselas ha pedido una mayor homogenización de recursos y ha señalado que “la coordinación entre los diferentes niveles de gobierno no ha sido efectiva siempre”.

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Bruselas concluye que España no cumplió en 2019 ni con el objetivo de déficit ni con el de deuda, pero la pandemia mantiene de momento cualquier expediente del pacto de Estabilidad. Eso sí, recuerda que una vez que amaine la tormenta devastadora del Coronavirus habrá que hacer lo posible para reconducir la actual “desviación significativa” hacia las metas marcadas.

No todo ha sido negativo. También ha reconocido que el sistema sanitario ha tenido “buenos resultados a pesar del bajo nivel de inversiones” y ha reconocido que la crisis ha supuesto una “presión sin precedentes que ha revelado alguna de sus vulnerabilidades”. Por lo que refiere a acciones a corto plazo, las instituciones europeas instan a las autoridades españolas a mejorar las infraestructuras, las condiciones laborales de sus trabajadores y el acceso a productos clave.

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A continuación, según las recomendaciones, “los esfuerzos deberían concentrarse en mejorar la resiliencia del sistema para que pueda recuperar su rendimiento óptimo lo antes posible y afrontar mejor nuevos golpes”. Según los expertos, España también debería estudiar cómo responder al reto demográfico y sus consecuencias y garantizar que “la reducción de recursos durante la crisis económica no afecte a la cobertura sanitaria de la población”.

Cambio radical en el modelo de gestión

Estas recomendaciones se han acogido con sorpresa, ya que implican un giro de 360 grados en la gestión de la crisis anterior, cuyo remedio se basó en recortes y austeridad. En esta ocasión la Comisión considera que en la fase actual “no deben de tomarse decisiones en relación con la posible aplicación de procedimientos de déficit excesivo a los Estados miembros”. Además de España, Francia, Bélgica, Chipre, Grecia e Italia también incumplirían el límite del 3%, según las previsiones de la institución.

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El comisario de Economía, Paolo Gentiloni, ha insistido en la importancia de no repetir los errores del pasado. Ha reconocido que en la crisis precedente la inversión fue “la primera víctima” y ha insistido en que es clave “no sacrificar las prioridades a largo plazo”. Por ello insta a los Estados miembros a seguir apostando por la transición ecológica y digital.

El comisario italiano ha hecho hincapié en la importancia que tiene “garantizar que esta crisis no se recuerde como la gran fragmentación de Europa”. “Choques asimétricos dan como consecuencia resultados asimétricos para países, regiones, individuos y generaciones”, ha reconocido. Un claro guiño hacia la política de solidaridad que defiende la mayoría de países de la Unión Europea, que sigue a la espera de la propuesta del presupuesto de la UE y fondo de recuperación que presentará el próximo 27 de mayo la Comisión Europea.

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El vicepresidente económico, Valdis Dombrovskis, ha reconocido en la rueda de prensa que será esencial apostar por una serie de reformas que mejoren la productividad y el entorno empresarial. Así, ha añadido que, “una vez que las condiciones lo permitan, necesitaremos alcanzar un equilibrio entre el logro de la sostenibilidad fiscal y el estímulo de la inversión”. Por último, ha reconocido que habrá un “vínculo claro entre el fondo de recuperación de la Unión Europea y las recomendaciones hechas este miércoles”.

El titular de Empleo y Derechos Sociales, Nicolas Schmit, por su parte, ha señalado que esta crisis azota en mayor medida a los jóvenes, “que parten de condiciones laborales más precarias”. Sin embargo, ha insistido en que “existen otros grupos muy vulnerables a los que hay que proteger y ayudar a integrarse en el mercado laboral”. Estos son los migrantes, las personas con discapacidad y comunidades como el pueblo gitano.

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