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Los depósitos de petróleo de Oklahoma, al límite de su capacidad

Cushing, donde se realizan las entregas de contratos de futuros de crudo en EEUU, tiene una capacidad para 80 millones de barriles, pero solo queda espació para el equivalente a dos días de producción estadounidense.

Vista de tanques de almacenamiento de petroleo en Cushing (Oklahma, EEUU). REUTERS/Nick Oxford
Vista de tanques de almacenamiento de petroleo en Cushing (Oklahma, EEUU). REUTERS/Nick Oxford

EFE

La baja demanda de petróleo mantiene las instalaciones de almacenaje de crudo de Estados Unidos (EEUU), como la de Cushing (Oklahoma), al máximo de su capacidad, por lo que el mercado de esta materia prima tiene un excedente de millones de barriles que nadie quiere o no sabe dónde almacenar.

Mañana vencen los contratos de futuros para mayo del barril de petróleo West Texas Intermediate (WTI), de referencia mundial junto al Brent, a precios nunca vistos. Esto significa que aquel que tenga uno de esos contratos debe comprometerse a recoger 1.000 de esos barriles de los depósitos de Cushing, pero el problema parece ya obvio ¿Qué hace con ellos?.

Cushing, donde se realizan las entregas de contratos de futuros de crudo en Estados Unidos, tiene una capacidad para 80 millones de barriles, pero según la consultora Rystad Energy, solo queda espació para 21 millones de barriles, equivalente a dos días de producción estadounidense.

Eso llevó a que ayer el WTI llegara a una cota nunca vista: los -35 dólares y al mediodía de hoy ronde los 5 dólares. Un precio negativo significa que los productores pagan a los compradores para que se lleven los barriles de crudo.

Y todo ello debido a una demanda en mínimos por las medidas de distanciamiento social y cierre de negocios a nivel mundial por la pandemia del COVID-19.

En opinión de Antoine Halff, investigador del Global Energy Policy de la Universidad de Columbia, la situación pone en una posición de ventaja a aquellos con capacidad de almacenamiento, mientras que el desplome de precios, cuyo regreso a la normalidad es difícil de anticipar, pone en muy difícil situación a los productores en Canadá y Estados Unidos.

"Es difícil adivinar cómo serán los nuevos hábitos de transporte, conducción y de vuelta a la normalidad en los negocios", explicó hoy Halff.

Normalmente, el mundo consume unos 100 millones de barriles diarios, pero con la mayor parte de la economía mundial en hibernación por el coronavirus, la demanda ha caído por debajo del los 90 millones de barriles diarios, según datos de la Agencia de Información de la Energía de Estados Unidos (EIA).

La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) aseguró hoy que espera que el desajuste entre la demanda y la oferta se acerque a los 15 millones de barriles diarios en exceso en el segundo trimestre de este año.

Los anuncios la semana pasada de la OPEP y Rusia para recortar la producción de crudo en 10 millones de barriles diarios en mayo y junio no parecen haber estimulado a los inversores, ya que el precio del WTI de junio, el siguiente contrato en vigencia, ha caído hasta este mediodía en Nueva York un 30% hasta los 14 dólares.

Según Rystad Energy, si los precios del barril del referente en Europa, el Brent (actualmente en el entorno de los 30 dólares) caen por debajo de los 20 dólares, la industria petrolera se enfrenta a pérdidas de ingresos de cerca del 80%, un "seísmo" para la misma. 

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