La economía de Alemania no carbura con el paro más alto en 12 años y el lastre de los aranceles de Trump
En 2025, el PIB alemán creció un raquítico 0,2% después de dos años de recesión y evitó un tercero en negativo por los pelos. "La recuperación económica debe ser la prioridad", dice el canciller Merz.
El Gobierno alemán rebaja sus propias previsiones de crecimiento y para 2026 espera un aumento del 1% del PIB. El año pasado Alemania creció 14 veces menos que España.

Madrid--Actualizado a
La economía de Alemania no termina de carburar. Los últimos datos sobre el paro, los peores en 12 años, han desatado la preocupación en el Gobierno de coalición entre conservadores y socialdemócratas encabezado por el canciller Friedrich Merz.
El desempleo muestra su cifra más alta en 2014: supera la barrera de los tres millones de personas sin trabajo; en concreto, en Alemania hay 3.085.000 parados. La tasa de desempleo se sitúa ya en el 6,6%. "El aumento del número de desempleados a más de tres millones es una señal de alarma", escribió Merz en la red social X el pasado viernes.
El paro no es el único frente económico que tiene abierto el Ejecutivo de Merz. La economía no despega: en 2025, el Producto Interior Bruto (PIB) alemán creció un raquítico 0,2% después de dos años de recesión y evitó un tercero en negativo por los pelos. En 2023 y en 2024 el PIB bajó un 0,9% y un 0,5%, respectivamente. En contraste, en esos mimos tres años, España ha presentado un sólido crecimiento: en 2025, el PIB español creció un 2,8%, catorce veces más que Alemania.
La débil recuperación lastra actualmente a la economía alemana, según el análisis que hace el propio Gobierno. En la última década, la economía alemana apenas ha crecido una media de 0,9%. Es más, en un reciente comunicado, la Confederación Alemana de Cámaras de Industria y Comercio (DIHK) se queja del "minicrecimiento" que se espera para 2026.
En este sentido, los empresarios alemanes lamentan que el crecimiento económico está muy por debajo del potencial de Alemania y lo califican de "horrible" comparado con los de otros países: según los números de DIHK, la economía mundial ha crecido un 19% desde el año 2019, Estados Unidos un 15%, España un 8% e Italia un 6%.
Las perspectivas económicas en Alemania para 2026 y 2027 son mejores, pero tampoco son demasiado elevadas. El Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé un crecimiento del 1,1% para 2026 y del 1,5% para 2027. Las previsiones del Gobierno de Merz, anunciadas la semana pasada durante la presentación de su informe económico anual son incluso más bajas: el Ejecutivo alemán espera un crecimiento del 1% del PIB este año, frente al 1,3% previsto el pasado otoño, y del 1,3% en 2027, frente al 1,4% que anticipaba hace unos meses.
"Las medidas de política económica y fiscal de mayor calado que se esperaban no se han materializado tan rápidamente ni en la medida que habíamos supuesto", asumió la semana pasada Katherina Reiche, ministra de Economía de Alemania para justificar la rebaja en las previsiones.
En su diagnóstico, Reiche señaló que las condiciones económicas siguen siendo muy difíciles para Alemania. La economía alemana está orientada principalmente a la exportación, lo que la hace muy vulnerable a los aranceles decretados por Donald Trump, presidente de Estados Unidos. El aumento de esos aranceles sigue pesando sobre la economía mundial y en especial sobre la alemana. Las exportaciones alemanas solo a Estados Unidos cayeron un 8,6% entre febrero y octubre de 2025 en comparación con el mismo período del año anterior. En el sector del automóvil, la caída fue incluso mayor: del 17,5%.
La ministra Reiche apuntó también otro factor: "Al mismo tiempo, China está ganando terreno en los mercados y bienes tradicionalmente más importantes para Alemania, especialmente en los sectores de la ingeniería mecánica, la construcción de plantas y las herramientas motorizadas. Todos los países industrializados importantes se han visto afectados por la estrategia de exportación china, pero Alemania de una manera muy especial", detalló.
El mal desempeño del comercio exterior no ha logrado compensarse con la demanda interna y con las inversiones empresariales. "El aumento de los aranceles estadounidenses grava el comercio mundial, obstaculiza las cadenas de suministro establecidas y reduce las exportaciones", diagnosticó la semana pasada Katherina Reiche.
El análisis del FMI, en su último informe, apunta en la misma dirección: "La caída de las exportaciones siguió frenando [en 2025] la actividad en Alemania", se puede leer en ese documento, confirmando así esa dependencia de la economía alemana del exterior. "En todo caso, las perspectivas han empeorado estructuralmente", certificó Reiche en este sentido.
Además de la caída de las exportaciones, hay otros factores que impiden a la economía alemana tomar impulso. "El que buena parte de la presión sobre la economía alemana venga de la situación internacional no quiere decir que nos quedemos cruzados de brazos. También tenemos problemas internos ante los que tenemos que reaccionar con reformas", dijo la ministra Reiche durante la presentación del informe económico anual.
La ministra de Economía aludió a la evolución de la demografía que pondrá al país ante un gran reto, que afectará tanto a las empresas, por el envejecimiento de la población y la dificultad para encontrar mano de obra cualificada, como a los sistemas de seguridad social.
El informe económico del Gobierno alemán ha trazado una hoja de ruta para darle robustez a su economía: apuesta por una reducción de la burocracia y una modernización del Estado, una mejora de las infraestructuras, crear espacios para impulsar la innovación, reducir los costos de la energía, crear estímulos para aumentar la disposición a trabajar y reformar los sistemas sociales.
Llegan recortes
Este último punto es especialmente polémico, porque, en realidad, cuando Reiche o Merz hablan de "reformas" en realidad lo que quieren decir recortes en el estado de bienestar. Desde que llegó al cargo, Merz ha dicho en varias ocasiones que Alemania tiene que acometer "dolorosos" recortes en materia de prestaciones sociales. Es más, a mediados de septiembre, Merz anunció "un otoño de reformas", otro eufemismo.
Y es que, con la economía estancada, y habiendo comprometido además un enorme gasto en Defensa, el Gobierno de Merz busca impulsar, casi de forma desesperada, el crecimiento económico a costa del sistema de bienestar alemán. Una de las medidas que maneja el Gobierno alemán es lo que ya ha denominado como pensión anticipada: propone que los menores entre seis y 18 años que asistan a la escuela reciban diez euros al mes del Estado que serán destinados a un fondo de inversión para la jubilación. De este modo, en tan solo 12 años, se acumularían 1.440 euros.
Merz ha dejado entrever que habrá "más reformas", aunque aún no ha detallado en profundidad en qué consistirán, aunque una de ellas será, sí o sí, el sistema de pensiones. Lo que sí es seguro es que lo que dijo Merz la pasada semana: "La recuperación económica debe ser la prioridad central de este año". Queda por ver cómo será esa recuperación.



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