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Renta básica El exitoso experimento finlandés: una renta básica no desincentiva la búsqueda de empleo y aumenta la felicidad

Finlandia presenta las conclusiones definitivas del mayor experimento realizado sobre esta prestación en Europa. Los perceptores no dejaron de buscar un trabajo al tiempo que aumentó su seguridad económica y su bienestar mental.

Un manifestante antiinmigración con una bandera de Finlandia durante una protesta en Helsinki. - AFP
Un hombre sostiene  una bandera de Finlandia durante una protesta en Helsinki. - AFP

Público | agencias

En enero de 2017 el Gobierno finlandés puso en marcha una renta básica para comprobar si entregando 560 euros al mes sin ningún tipo de condición a un grupo de desempleados a lo largo de 2017 y 2018 se podía incentivar la búsqueda de empleo entre los parados y de paso limitar la burocracia. 

El proyecto original consistía en entregar una renta básica de 560 euros al mes libres de impuestos durante 24 meses a 2.000 parados de entre 25 y 58 años, que fueron elegidos al azar entre las 175.000 personas de todo el país que percibían algún tipo de subsidio por desempleo. Los seleccionados, que estaban obligados a participar en el experimento si querían mantener sus prestaciones sociales, seguirían recibiendo la renta básica incluso si  encontraban trabajo durante ese tiempo.

Al mismo tiempo, se estableció un grupo de control formado por desempleados de la misma franja de edad a los que no se concedió la renta básica, sino que percibieron los subsidios habituales, y con quienes posteriormente se compararon los resultados obtenidos.

El ensayo, el primero de este tipo en Europa y cuyo coste ascendió a 20 millones de euros –no se amplió más allá de 2018 por falta de fondos– tenía como objetivo estudiar la modernización del sistema finlandés de seguridad social para adaptarlo a los desafíos de un mercado laboral en la era digital, en un tiempo marcado por la robotización y las nuevas tecnologías.

Aunque ya se habían avanzado algunos datos preliminares, ahora acaban de publicarse las conclusiones definitivas. La principal de todas, saber si una renta básica universal e incondicionada desincentiva el trabajo o no, ha sido positiva: en ningún momento disuadió a los perceptores en la búsqueda de un trabajo; es más, el grupo de personas que recibía una renta básica trabajó más días de media que el grupo de control, que no obtuvo el ingreso.

Además, la renta básica tuvo efectos positivos en los perceptores: contribuyó a aumentar su seguridad económica y su bienestar mental.

Según los datos definitivos, quienes recibieron la renta básica trabajaron una media de 78 días en el segundo periodo de comparación establecido –entre noviembre de 2017 y octubre de 2018–, mientras que los parados del grupo de control lograron trabajar 73 días.

Las diferencias del primer periodo de comparación -el año 2017- fueron aún más insignificantes, ya que los receptores de la renta básica trabajaron una media de 49,6 días, frente a los 49,3 días del grupo de control.

"En general, los efectos sobre el empleo fueron pequeños. Esto indica que para algunas personas que reciben subsidios de desempleo los problemas para encontrar trabajo no están relacionados con la burocracia o los incentivos financieros", afirma en un comunicado el investigador Kari Hämäläinen, uno de los autores del estudio.

Según Hämäläinen, los resultados sobre el empleo de este ensayo se vieron afectados en 2018 por la entrada en vigor del llamado "modelo de activación laboral", una reforma que endureció los criterios para recibir los subsidios de desempleo, pero no la renta básica.

En cambio, los autores del estudio coinciden en que la renta básica sí tuvo efectos claros en la percepción de los desempleados de su propio bienestar económico y mental, como confirma una encuesta realizada poco antes de terminar el programa piloto.

Se vive mejor

De los receptores de la renta básica que participaron en la encuesta, el 13% dijo vivir cómodamente y el 47% sin apuros económicos serios, frente al 8% y al 44% del grupo de control, respectivamente. En Alaska, donde existe una especie de renta básica, se ha podido comprobar que supone un estímulo para la natalidad.

En el otro extremo, un 12% de quienes cobraron la renta básica afirmó que sobrevive a duras penas y un 28% tiene serios apuros económicos, mientras que en el grupo de control las cifras equivalentes fueron del 15% y el 32%, respectivamente.

El 22% de los receptores de la renta básica admitió sufrir depresiones, diez puntos porcentuales menos que el grupo de control

"Los encuestados que recibieron la renta básica tenían una percepción más positiva de sus ingresos y su bienestar económico que el grupo de control. La mayoría siente que su situación financiera es manejable y que tiene margen de maniobra", señaló Minna Ylikännö, investigadora de la Seguridad Social de Finlandia (Kela).

En cuanto al bienestar mental, el 22% de los receptores de la renta básica admitió sufrir depresiones, diez puntos porcentuales menos que el grupo de control.

Asimismo, la satisfacción con la vida de los receptores de la renta básica fue de 7,3 (en una escala de cero a diez), frente al 6,8 del grupo de control.

El experimento como modelo

El experimento finlandés despertó un gran interés internacional y muchas voces lo consideraron un fracaso cuando el país nórdico presentó los resultados preliminares en febrero de 2019, algo que las autoridades finlandesas no comparten.

"La ejecución del experimento fue un éxito y proporcionó nueva información", afirma el investigador Olli Kangas, máximo responsable del ensayo

"La ejecución del experimento fue un éxito y proporcionó nueva información que no habría sido posible obtener sin él", afirmó en un comunicado el investigador Olli Kangas, máximo responsable del ensayo.

La ministra finlandesa de Sanidad y Asuntos Sociales, Aino-Kaisa Pekonen, coincide con Kangas y cree que "la información obtenida gracias al experimento será utilizada para afrontar la reforma del sistema de seguridad social".

Aunque otros países como Canadá, Holanda o Escocia también han lanzado experimentos de renta básica, el de Finlandia es el primero del mundo a nivel nacional, aleatorio y cuya participación es obligatoria por ley, lo cual aporta conclusiones más fiables, según sus responsables.

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