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Modesto Crespo El expresidente de la CAM se marca 'una infanta': "Yo no tenía conocimientos contables, no me gustaba"

Modesto Crespo elude cualquier responsabilidad en la quiebra de la caja al asegurar que su firma era meramente instrumental y que en lugar de acudir a las reuniones "acompañaba a las señoras a comprar bolsos y zapatos".

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El expresidente de la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) Modesto Crespo (d), y el ex director general, Roberto López Abad (i). /EFE

El expresidente de la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) Modesto Crespo ha eludido cualquier responsabilidad de la quiebra y posterior intervención de la entidad al asegurar en la segunda jornada del juicio que su papel al frente de la misma era meramente instrumental y de representación. Es más, Crespo no se ha sonrojado al asegurar que no necesitaba saber de cuestiones relacionadas con la contabilidad o las finanzas, campos que además no le "gustaban".  

Ante la sección cuarta de la sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, Crespo ha insistido en que como presidente no ejecutivo fue "un mero instrumento". Además, ha asegurado que hasta quince días antes de la intervención ignoraba que hubiera problemas en la entidad y que "las noticias eran positivas".

Durante las casi dos horas en las que ha respondido a la Fiscalía, el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD), la Fundación Caja Mediterráneo y su defensa, ha asegurado que siempre se fió del criterio de otros directivos, algunos "con más de 35 años" de experiencia de los que "no tenía por qué dudar".

Entre ellos, ha destacado a los ex directores generales, también acusados y que han declarado hoy, Roberto López Abad y María Dolores Amorós, que solían presentarle documentos sobre el estado de la entidad que firmó "de buena fe y con confianza" al tratarse de "excelentes técnicos" que "no preguntaban nada" ya que su opinión "no les servía".

Al ser preguntado, incluso, por alguna de las reuniones del consejo de administración, ha constatado que se dedicaba a acompañar a las señoras de los directivos a algún outlet de la ciudad de Alicante para que compraran bolsos y zapatos.

Críticas a KPMG y al Banco de España

Sobre la situación de insolvencia de la CAM, que tras la intervención del Banco de España en julio de 2011 evidenció unas pérdidas de 1.136 millones de euros en vez de los 65 millones de ganancias contenidos en los estados contables, ha dicho que nunca sospechó de una posible quiebra ya que quince días antes de ese proceso las noticias seguían siendo positivas.

Todos los consejos de administración desde su llegada "aprobaron cuentas positivas, siempre por unanimidad", ha dicho, sin que la auditora KPMG pronunciase "salvedad alguna", y ha recordado que a ese clima de tranquilidad contribuyó la ministra de Economía de la época, Elena Salgado, quien "decía que las cajas de este país estaban bien".

También ha cuestionado la decisión del Banco de España de intervenir, ya que una vez que la CAM fue consciente de sus limitaciones solicitó sólo "la nacionalización, lo que no hubiera implicado nada, sólo recibir la ayuda pública, seguir el proceso bancario y después devolverlo".

En respuesta al letrado del FGD, Carlos Gómez Jara, que solicita para él nueve años de cárcel por falsedad societaria, estafa a inversores y manipulaciones informativas, Crespo ha dicho "desconocer todos los procedimientos" en los que estaba inmersa la CAM, entre ellas el proyecto de fusión fría en Banco Base con Cajastur, Caja de Extremadura y Caja Cantabria, que finalmente no culminó.

Al respecto, ha negado conocer los motivos por los que esa integración no llegó a producirse y ha relatado que no asistió a la reunión con los directivos del resto de entidades porque se fue a "visitar 'outlets' de zapatos con las señoras" de los otros representantes.