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El fabricante de armas más antiguo de EEUU se declara en suspensión de pagos

La empresa, con una deuda que llegaría a los 1.000 millones de dólares, se enfrenta además a una demanda vinculada a la matanza hace cinco años en la guardería Sandy Hook, en la que fueron asesinados 20 niños y seis adultos. 

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Pistolas automáticas a la venta en una tienda de armas en la localidad de Bridgeton, en el estado estadounidense de Misuri. REUTERS/Jim Young/Reuters

Remington Outdoor, considerado el fabricante de armas estadounidense más antiguo(los orígenes de la compañía se remontan a 1816) y su filial Remington Arms han presentado ante los tribunales una solicitud para declararse en suspensión de pagos y acogerse así a la protección de la ley de quiebras para reordenar su negocio.

La empresa, adquirida en 2007 por el fondo de capital riesgo Cerberus Capital Management, había adelantado el pasado mes de febrero un acuerdo con sus acreedores para reestructurar su endeudamiento en unos 700 millones de dólares (564 millones de euros). Pero el proceso se suspendió tras el tiroteo en el instituto de Parkland, en Florida.

"Este pacto representa el compromiso de la compañía y los acreedores de apoyar la reestructuración del endeudamiento de Remington, que será llevado a cabo a través de un plan preestablecido conjunto de reorganización que será registrado ante el Tribunal de Quiebras del Distrito de Delaware en conexión con la petición voluntaria de reorganización bajo el Capítulo 11 de la Ley de Quiebras de EEUU", indicaba entonces la empresa.

Según la solicitud presentada por la compañía en su petición, la deuda de Remington oscilaría entre los 500 y 1.000 millones de dólares (403 y 806 millones de euros), mientras sus activos estarían valorados en un rango semejante, según informa The New York Times, apuntando que el fabricante de armas seguirá operando mientras se encuentre en proceso de concurso de acreedores.

Un cartel de la fabricante de armas Remington, en la feria del sector de Las Vegas.

Sus ventas en el 2017 apenas superaron los 600 millones de dólares, un 30% menos que el año anterior. La caída de las ventas ha agravado su situación financiera.

La compañía se enfrenta además a una demanda vinculada a la matanza hace cinco años en la guardería Sandy Hook, en la que fueron asesinados 20 niños y seis adultos.